Vivir una aventura en un gran bosque hasta alcanzar su cúspide es una experiencia que deja una gran satisfacción, porque en la travesía se pone a prueba la resistencia física pero también se aprenden materias desde el campismo hasta la historia, pero sobre todo astronomía. Es una práctica completa para niños y adultos que se apasionan por la ciencia, aunque también para quienes no se han acercado mucho a ella. Al final de la jornada todos disfrutan del campamento que realiza la Sociedad Astronómica de México (SAM), afirma Aldo Acosta, uno de los organizadores.
El Cerro de las Ánimas se localiza en el municipio de Chapa de Mota, Estado de México; rodeado por 6 mil hectáreas de bosque, en su punto más alto alberga un observatorio astronómico. Para llegar hasta allí se experimenta una buena aventura organizada por la SAM, la segunda sociedad de astronomía más antigua del mundo —la primera es la francesa.
“En este campamento nos organizamos de tal manera que invitamos a la gente a utilizar sus telescopios; nosotros cargamos con equipo profesional y la invitamos a mirar a través de él (…) También se usa un telescopio de 14 pulgadas, que está en una de las cúpulas del observatorio, y con el cual se pueden realizar observaciones de cielo profundo,” detalló Acosta, quien además es estudiante de la UNAM.
CAMINO AL CIELO
Todo comienza cuando el Sol está a punto de ocultarse, por lo que los cerca de 30 campistas —algunos niños, pero la mayoría jóvenes y mayores de 30 años— se reúnen para emprender una caminata de poco más de cinco kilómetros; el camino es cuesta arriba y el terreno es difícil de recorrer por las rocas.
En cuanto el astro rey se oculta, la temperaturas comienza a bajar y los bancos de nubes a reposar sobre todo el terreno; sin embargo, las personas que suben por el Cerro de las Ánimas comienzan a desprenderse de sus abrigos y chamarras, ya que por la marcha todos entran en calor.
Los minutos pasan, la noche cae y con ella llega el final del recorrido al arribar al observatorio. Al llegar a la cumbre niños y adultos se detienen a observar lo que ofrece el paisaje: nubes asentadas, otras que pasan rápidamente, una Luna brillante y, en la distancia, se ven luces, manchas de ciudades que se distinguen en la lejanía.
Ya en el observatorio se realiza una fogata para atenuar el frío, que vuelve a sentirse; los asistentes toman café de olla, mientras en una de las habitaciones del lugar Acosta y los demás organizadores imparten una clase para localizar estrellas, planetas, constelaciones y nebulosas. Lo hacen con ayuda de un mapa que diseñó la SAM.
Posteriormente se preparan los telescopios, tanto los que forman parte de las cúpulas del observatorio como otros que se colocan a los alrededores para poder ver todo lo que el cielo ofrece. Los miembros de la SAM ayudan a ubicar los objetos y a señalarlos, así como a relatar la historia del hallazgo y el nombre de los cuerpos celestes.
Cerca de la medianoche comienza el descenso del Cerro de las Ánimas. Al pie de la cumbre que alberga el observatorio se encuentran las instalaciones del campamento, donde las personas pueden descansar o continuar admirando las estrellas hasta que el Sol vuelve a aparecer.
PARA TODOS
“La idea de la SAM nace con el fin de divulgar la ciencia a través de la astronomía; uno de sus métodos es realizar estos campamentos, invitar a la gente a que se acerque y a que contemple no solo las estrellas, sino que aprenda de astronomía y campismo, porque para muchos es la primera vez que lo hacen. También vienen a hacer ejercicio porque es una caminata de poco más de cinco kilómetros para subir al observatorio y otros cinco para bajar.
“Además vienen a conocer de historia porque el lugar es un recinto de principios de la década de los 80, que tiene representación histórica por el tipo de gente y socios que estuvieron participando, como Francisco Gabilondo Soler Cri Cri, quien fue donador de un telescopio que se encuentra en este lugar y el cual lleva su nombre”, explicó el organizador del campamento.
Destacó que la excursión está hecha para todo el público: “Han venido desde físicos y astrónomos hasta personas que no tiene la más remota idea de esta ciencia. Acuden dentistas, contadores y hasta gente sin estudios; todos vienen a aprender y aquí se les instruye”.
Detalló que para mayor información sobre los campamentos y las actividades de la SAM se puede visitar su página web: www.sam.org.mx.