“Pedro Friedeberg ​​​​​​​es vigencia, no es nostalgia”, afirma el crítico y curador Alejandro Sordo

El crítico y curador detalla su trabajo en la estructuración y clasificación de las piezas del artista para reposicionar su trascendencia.

"Mi intervención en la carrera de Pedro Friedeberg no fue promoción episódica": Sordo. | Especial
Ciudad de México /

Durante más de una década, el crítico y curador Alejandro Sordo trabajó de manera directa en la estructuración de la proyección histórica, institucional y de mercado de la obra del artista Pedro Friedeberg, a través de un modelo que define como una “arquitectura de posicionamiento y sistema de legitimidad contemporáneo”.

En entrevista con MILENIO, Sordo relató que este proceso se desarrolló aproximadamente entre 2010 y 2026: “Mi intervención en la carrera de Pedro Friedeberg no fue promoción episódica. Fue una estructuración integral. Trabajé simultáneamente en archivo, discurso crítico, profesionalización administrativa, segmentación de mercado, certificación, relaciones institucionales y comunicación pública. La idea era construir coherencia y sostenibilidad a largo plazo para su obra, no solo visibilidad momentánea”.

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El crítico relató que el primer eje de esta arquitectura fue el archivo, al considerar que sin una base documental sólida no es posible sostener procesos de legitimación: “Clasificamos correspondencia histórica, fotografías, transparencias y documentos probatorios del currículum. Digitalizamos material, organizamos bibliografía y estructuramos información con criterios técnicos”.

Dijo que este trabajo permitió sustentar certificaciones, publicaciones y la interlocución con museos nacionales e internacionales.

En cuanto al reposicionamiento discursivo, Sordo dijo: “Una de las tareas centrales fue desplazar lecturas reduccionistas de la obra de Friedeberg. Existía una lectura que lo encasillaba en lo decorativo o en una modernidad excéntrica. Con proyectos como Casa Irracional se propuso una relectura estructural y simbólica de su obra, no como ornamento, sino como sistema mental y arquitectónico”.

Este cambio incidió directamente en la manera en que críticos e instituciones comenzaron a interpretar su producción.

Alejandro Sordo. | Foto: Especial

Presencia institucional

Sobre la relación con museos, Sordo contó que se estableció comunicación con instituciones mexicanas como el Museo Universitario Arte Contemporáneo, el Museo de Arte Moderno, el Museo Nacional de Arte, el Museo Franz Mayer y la Fundación Jumex, con el objetivo de fortalecer la presencia institucional del artista y asegurar una correcta clasificación de obra.

“Decidimos activar su conexión con la cultura de los años 70 como vigencia, no como nostalgia. Resaltar su carisma y su vitalidad permitió que nuevas generaciones lo percibieran como un artista vivo y contemporáneo”.

Agregó que también se promovieron adjudicaciones mediante el programa Pago en Especie para consolidar presencia pública.

En el plano internacional, Sordo relató que existe interlocución con museos como el Los Angeles County Museum of Art, el Museum of Fine Arts Houston, el Orange County Museum of Art y el Vitra Design Museum.

“En algunos casos se trató de reorganizar la correcta clasificación de obra; en otros, de generar seguimiento curatorial o fortalecer interlocución estratégica. El objetivo no era simplemente exhibir, sino insertar la obra de Friedeberg en conversaciones internacionales de mayor alcance”, contó el crítico de arte.

Respecto a la certificación, Sordo dijo que fue uno de los pilares del proceso: “Durante más de una década trabajé de manera directa con el archivo y los procesos de producción de Pedro Friedeberg, lo que me permitió desarrollar un conocimiento técnico detallado de sus materiales, trazos y lógica de las perspectivas y la modulación de sus motivos”.

Contó que en esa época se diseñaron sistemas de certificación con folios únicos, papeles de seguridad y registro fotográfico, y que la certificación “no es solo un sello, sino conocimiento material y técnico del proceso creativo”.

En términos de mercado, Sordo comentó que se tomaron decisiones orientadas a evitar la dispersión de valor: “La segmentación estructural entre obra estampa (impresión sobre papel), fine art y diseño fue determinante. También la profesionalización técnica de la gráfica y la estabilización del mercado secundario mediante interlocución constante con casas de subasta formales”.

También estratega cultural, Sordo contó que todo el trabajo estuvo orientado a generar coherencia y evitar lecturas contradictorias del valor de la obra.

Actualmente, Sordo desarrolla proyectos curatoriales en México, Europa y Estados Unidos; además, dirige su propio estudio especializado en arquitectura de carrera artística y consultoría estratégica, y que desarrolla la plataforma curatorial Umbrales: “Es una estructura de pensamiento y visibilidad. La intención es construir sistemas de legitimidad desde el presente”.

El artista Pedro Friedeberg | Foto: Juan Carlos Bautista


hc

  • Gabriela Gorab
  • Curadora, gestora y columnista de arte y cultura. Licenciada en Artes (Bond U.); estudios en MIT, MoMA, Harvard. Cofundadora de Artists’ Container y Socia de El Lion que Ruge Films. Experiencia en Australia, NZ, Inglaterra, Indonesia y EU.

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