Ana Gabriela Fernández: La escucha como forma de pensamiento

EDICIÓN FIN DE SEMANA

Lejos de la lógica del virtuosismo autosuficiente, la pianista explora el piano como un lugar donde tradición, experiencia y pensamiento se negocian en tiempo real.

Ana Gabriela Fernández: La escucha como forma de pensamiento. Fotografía: René Villaseñor
Daniel Zepeda
Ciudad de México /

La interpretación musical es un campo de tensiones: entre fidelidad y libertad, entre tradición y experiencia, entre ejecución y pensamiento. 

Ese marco crítico permite leer la práctica de Ana Gabriela Fernández. Pianista formada tempranamente en la lógica sinfónica y hoy activa entre la música de cámara, la academia y la escritura, su trabajo propone una relación con el piano que rebasa la noción de destreza o virtuosismo.

A lo largo de esta conversación, el escenario aparece como un lugar donde la autoridad deja de heredarse y pasa a asumirse; la música de cámara, como una pedagogía de la escucha que exige renunciar a la centralidad del gesto solista; el repertorio, como un archivo que conserva modelos históricos de tiempo, cuerpo y poder, pero que admite nuevas lecturas desde el presente. 

Fernández entiende la interpretación como una práctica responsable. Tocar implica leer, decidir y exponerse. No para clausurar el sentido de la obra, sino para sostenerlo abierto en el acto mismo de escuchar.

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Ana Gabriela Fernández, pianista formada, su trabajo propone una relación con el piano que rebasa la noción. Fotografía: René Villaseñor

¿Cómo ha cambiado tu relación con el escenario y con la noción de autoridad musical entre la infancia prodigio y la intérprete-investigadora que eres hoy?

"Cuando era niña, el escenario era un lugar al que se llegaba muy preparada, pero sin demasiadas preguntas. Había una estructura clara: el repertorio, el director, los maestros, la tradición. Yo confiaba plenamente en eso. La autoridad estaba bien delimitada y resultaba tranquilizadora. En ese momento de la vida, obedecer no era una carga, era una forma de aprender y de sentirse protegida dentro de un sistema que funcionaba".
"Con los años, y especialmente a partir del trabajo académico y la investigación, esa relación comenzó a desplazarse. El escenario dejó de ser un espacio para demostrar algo y se volvió un lugar donde tomar decisiones. Ya no basta con tocar “bien” o de manera convincente; aparece la pregunta de por qué se toca de cierta forma y desde dónde. La autoridad musical se vuelve más compleja. La partitura, la tradición y la historia siguen presentes, pero ya no como verdades cerradas, sino como materiales que exigen lectura crítica."
"Hoy el escenario es un lugar de exposición, no en sentido virtuoso, sino humano. Exposición de una postura, de una manera de entender el tiempo, el sonido y el silencio. Tocar implica aceptar la duda, incluso compartirla. Y eso ha hecho que el escenario sea un lugar más honesto y menos intimidante para mí".

¿Qué tipo de escucha y de renuncia exige la música de cámara frente al trabajo solista?

"La música de cámara exige una escucha que no siempre es cómoda. Escuchar realmente al otro implica aceptar que tu propia idea puede cambiar, que tu tiempo puede no ser el dominante, que tu sonido puede no ocupar el centro. Frente al trabajo solista, donde todo pasa por tu cuerpo y tu voluntad, la cámara obliga a compartir el control".
"Hay una renuncia muy concreta; renunciar a ocupar todo el espacio, a resolverlo todo desde el piano. Pero esa renuncia abre algo valioso. La música empieza a percibirse como una conversación real, con acuerdos, desacuerdos, tensiones y silencios. El piano aprende a sostener sin imponerse, a retirarse cuando es necesario. Para mí, esto ha sido fundamental para entender la música como una práctica colectiva. No se trata de disminuirse, sino de afinar la atención. Y esa forma de escuchar termina transformando también la manera en que uno toca solo".
Fernández entiende la interpretación como una práctica responsable. Fotografía: René Villaseñor

Has trabajado con maestros de escuelas pianísticas muy distintas. ¿Cómo conviven hoy esas tradiciones en tu manera de tocar?

"Durante mucho tiempo sentí que esas tradiciones eran casi incompatibles. Cada maestro tenía una idea muy precisa del sonido, el fraseo e incluso del gesto corporal frente al piano. Pasar de una escuela a otra generaba tensiones reales, no solo estéticas, sino también físicas. Con el tiempo entendí que no tenía que elegir una sola voz." 
"Mi manera de tocar se fue construyendo a partir de esa superposición. Hoy veo esas tradiciones como capas que se activan según la música que tengo enfrente. No intento borrar las contradicciones; convivo con ellas. En ese espacio intermedio, donde ninguna escuela se impone por completo, aparece algo que siento más propio".

¿Qué responsabilidades le atribuyes hoy al intérprete contemporáneo más allá de la excelencia técnica?

"La excelencia técnica sigue siendo necesaria, pero ya no es suficiente. El intérprete no puede limitarse a reproducir repertorios sin preguntarse por su sentido actual. Hay una responsabilidad en cómo se presenta la música, cómo se contextualiza y cómo se invita a escuchar. No se trata de simplificar ni de explicar en exceso, sino de generar puentes reales. Repensar formatos, espacios y modos de relación con el público sin perder profundidad. La música clásica no carece de valor; a veces lo que falta es renovar sus formas de contacto: ahí el intérprete puede asumir un rol activo".

Mirando tu trayectoria, ¿cómo entiendes hoy el piano?

"El piano es muchas cosas a la vez. Es un instrumento físico, con el que tengo una relación cotidiana y corporal. Pero también es un archivo donde están inscritas ideas históricas sobre sonido, virtuosismo, género, poder y pedagogía. Al mismo tiempo, puede funcionar como herramienta crítica. Un espacio desde el cual poner en tensión esas ideas y abrir otras posibilidades de escucha. Cada obra activa una parte distinta de ese archivo y permite releerlo. No puedo separar esas capas. El piano es memoria, presente y pregunta. Y quizá por eso sigo volviendo a él".


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