Ana Teresa Fernández aborda problemáticas de emergencia ambiental contemporánea en Chicago

La artista mexicana exhibe 'Under Pressure' en la Sala Rubin & Paula Torres del National Museum of Mexican Art.

La artista reinterpreta 'Los amantes' de René Magritte en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos. (Cortesía: Ana Teresa Fernández)
Ciudad de México /

La artista mexicana Ana Teresa Fernández exhibe Under Pressure en la Sala Rubin & Paula Torres del National Museum of Mexican Art, exposición abierta hasta el 2 de agosto de 2026. Es su primera muestra individual en esa ciudad y reúne video, instalación, pintura y performance para examinar el impacto de la actividad humana sobre el sistema planetario desde una noción expandida de frontera.

La propuesta, curada por Guadalupe García a través de su plataforma The Ant Project, articula materiales cotidianos y acciones performáticas como dispositivos de reflexión en torno a la relación entre cuerpo, territorio y medio ambiente. El eje del proyecto se plantea como un desplazamiento respecto a su obra previa hacia los umbrales físicos de la naturaleza:

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Under Pressure se centra en las fronteras naturales y dinámicas: la transición entre la tierra y el agua, y los cambios entre estados de la materia. A diferencia de las barreras artificiales, estas líneas poseen una fluidez intrínseca”, dice la artista.

Estas zonas enfrentan transformaciones críticas derivadas de las emisiones de gases de efecto invernadero, que se manifiestan en el ascenso del nivel del mar y el desplazamiento de comunidades:

“Esta migración forzada conlleva la pérdida irreversible de lenguas ancestrales; se estima la extinción de aproximadamente 7 mil idiomas en el próximo siglo”, dice a MILENIO.

El título de la muestra remite a una presión constante que atraviesa tanto lo material como lo simbólico:

“El concepto de crecimiento parece haber sido sustituido por una voracidad orientada hacia la acumulación. En este proceso de acopio, generamos una nueva impronta: la denominada huella o footprint, que representa el impacto humano sobre el medio ambiente”, comenta.

Esta idea se traduce en una pieza audiovisual donde un tacón puntiagudo ejerce una fuerza sostenida sobre un globo blanco con tinta azul hasta alcanzar su límite de resistencia, culminando en el estallido:

“Un estileto ingresa lentamente al encuadre, situándose sobre el globo y asumiendo un rol antagonista que proyecta una amenaza constante hasta su ruptura”, cuenta.

La acción se repite tres veces para luego invertirse en una imagen final donde el objeto reaparece intacto, simbolizando el entorno natural previo a la intervención humana o a su eventual impacto.

Crítica, mitología y materialidad

La obra se configura además como una sátira del expresionismo abstracto y una lectura crítica de las masculinidades que subyacen en las crisis políticas actuales. A partir de la explosión de globos sobre superficies en el suelo, Fernández genera composiciones cuyos patrones residuales evocan cartografías aéreas:

“En este proceso, el tacón asume una función dual como falo y pincel, activando la energía necesaria para materializar la expresión artística”, dice.

Este gesto abre una reflexión sobre la complicidad colectiva ante el agotamiento de los recursos.

El título de la muestra remite a una presión constante que atraviesa tanto lo material como lo simbólico. (Cortesía: Ana Teresa Fernández)

Dentro de esta exploración material destacan las “Quetzalgueras”, mangueras revestidas de plumas plateadas con cabezas de grifo que recontextualizan un objeto cotidiano como símbolo de creación vinculado a Quetzalcóatl:

“Se presentan en tres estructuras: un ciclo infinito que clausura su propio acceso, una forma siamesa y una integración de tres serpientes emplumadas en analogía con la Hidra”, comenta.

El uso de elementos comunes permite abordar problemáticas políticas urgentes, destacando el empleo de las mantas térmicas:

“Oculto el cuerpo para visibilizar estas tensiones a través de materiales cuyo origen en la exploración espacial de la NASA en 1964 contrasta con su uso actual en centros de detención migratoria”, relata.

La artista retoma este recurso en acciones como la reinterpretación de Los amantes de René Magritte en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos, donde la acción se limitó a setenta segundos debido al riesgo de asfixia:

“Este acto buscó otorgar una dimensión tangible a la representación pictórica, subrayando la crudeza de la separación de familias en el contexto fronterizo”, cuenta.
Ana Teresa Fernández en el National Museum of Mexican Art. (Cortesía: Ana Teresa Fernández)

La resolución formal y la asunción de riesgos funcionan como vehículos que articulan su visión artística:

“La primacía de la idea constituye el eje fundamental de mi práctica. El valor económico de una pieza no guarda necesariamente una relación proporcional con su impacto social o estético”, dice.

Por ello, Fernández privilegia materiales accesibles como cemento y espejos, buscando elevar componentes ordinarios a una dimensión expandida.

Registro y permanencia

La exposición incluye además S.O.S., una acción colectiva realizada en el contexto de EXPO Chicago en Ohio Street Beach, donde cientos de participantes reflejaron luz solar mediante espejos para formar código Morse:

“Este lenguaje universal se transmutó en el idioma propio del agua para denunciar la pérdida anual de billones de galones en el Lago Michigan”, comenta.

La pieza entiende el cambio de estado de la materia como otra frontera crítica. Al situar su trabajo dentro de una genealogía de creadores comprometidos con la protesta, Fernández reflexiona sobre la relación entre performance e imagen:

“La noción de lo efímero ha quedado prácticamente diluida ante la presencia ubicua de dispositivos de registro; la documentación se ha vuelto la norma”, relata.

En su caso, la pintura funciona como registro directo de la acción:

“Concibo la pintura como un ejercicio autobiográfico y un testimonio fidedigno que documenta mis performances; la permanencia reside fundamentalmente en la vida de la pintura”, cuenta.

Acerca de Ana Teresa Fernández

Originaria de Tampico, Tamaulipas, y radicada en San Diego desde los once años, ha desarrollado una práctica que cruza performance, pintura e intervención pública. Su trabajo aborda límites físicos, sociales y simbólicos desde una perspectiva crítica que en Under Pressure se expande hacia los umbrales naturales sin abandonar las tensiones políticas y culturales que atraviesan su trayectoria.

​PCL

  • Gabriela Gorab
  • Curadora, gestora y columnista de arte y cultura. Licenciada en Artes (Bond U.); estudios en MIT, MoMA, Harvard. Cofundadora de Artists’ Container y Socia de El Lion que Ruge Films. Experiencia en Australia, NZ, Inglaterra, Indonesia y EU.

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