El Quijote pasó de ser un personaje cómico a convertirse en un paradigma moral y político, asegura el escritor Armando González Torres (1964), quien publica La tiranía de los Quijotes (Jus), un ensayo provocador sobre el famoso personaje de Miguel de Cervantes.
“Mi motivación principal ha sido el desconcierto que me ha causado el Quijote como lector. De joven, como muchos, fui obligado a leerlo por los programas de estudio y me resultaba desagradable enfrentarme a ese mundo de un lenguaje que me era poco inteligible, de personajes que me eran profundamente lejanos, ajenos a lo que un adolescente en ciernes quería ver”, dice el autor.
Comenta que desde entonces encauzó su escepticismo hacia esta gran obra “a la que me he acercado varias veces y con distintas perspectivas, algunas nada agradables, otras verdaderamente extasiadas. El personaje siempre me causó desconfianza, me irritó. Mi libro es profundamente antiquijotesco y al mismo tiempo es el homenaje que rindo a esta lectura, nada convencional, del Quijote”.
A González Torres le intrigaban los rasgos de carácter del personaje. "Esa tozudez, esa inflexibilidad, que, en el contexto en que está escrito, ese enfrentamiento entre el culto a la heroicidad y la picaresca, resulta profundamente enriquecedor pero, extraído de ese contexto y vuelto una parábola moral o política, me parecía peligroso. Yo decía: ‘Este hombre es un anciano inofensivo, delirante, pero ¿qué ocurriría si alguien con un poder efectivo y con ese temperamento llega a ejercerlo?’”
Una provocación
La tiranía de los Quijotes aborda el entrecruzamiento entre literatura y política, y analiza la recepción de la obra de Cervantes y la influencia del personaje en América Latina, donde caudillos, dictadores y mandamases de diversos ámbitos han tomado inspiración de su figura, como Simón Bolívar o el Subcomandante Marcos.
“El Quijote es un fenómeno prodigioso de la recepción literaria. Creo que los críticos, los filólogos, los historiadores, no pueden controlar las interpretaciones que se hacen de los personajes que ellos estudian, y esta anarquía y desbordamiento de las interpretaciones es parte del fenómeno literario.
“Sin embargo, en el caso del Quijote ha sido algo excepcional; es un personaje sumamente flexible que puede utilizarse tanto por la derecha como por la izquierda para, de alguna manera, legitimar las más diversas causas pragmáticas”.
González Torres explica que su libro no pretende ser una nueva lectura especializada de la obra, “es simplemente un juego, porque además yo no tengo competencias quijotistas. La industria cervantina es tan vasta que es imposible competir. Lo que estoy haciendo es una provocación, en torno a las formas en que la lectura puede distorsionarse. Lo que trato de hacer es buscar los ejemplos más pintorescos, y lo que hace el Quijote es que en efecto se volvió un símbolo abstracto de la justicia, del idealismo justiciero y de la rebeldía con causa. Es un símbolo tan flexible que puede ser utilizado por las más distintas tendencias ideológicas. Hubo un quijote franquista, quijotes de izquierda y hasta un quijote queer”.
El ensayista considera que el Quijote es un libro extraordinario porque “se basa en una crítica de la lectura, de los géneros, en un aparente ensalzamiento del género de la caballería, que al final ridiculiza. Y curiosamente, este personaje ridículo no estaba entre las obras más preciadas de su propio autor. Cervantes pensaba llegar a la posteridad como dramaturgo, pero su personaje escapa a las interpretaciones de su tiempo y a partir del romanticismo se convierte en un ejemplo espiritual, moral y político”.
“Profundamente autoritario”
También poeta, González Torres comenta que “este hombre loco tiene ideales muy nobles, de justicia, libertad, equidad, pero su único defecto es que quiere imponerlos a toda costa a quienes no los tienen, y en ese sentido creo que este personaje extraordinariamente noble pero al mismo tiempo profundamente autoritario, se replica muchísimo en los populismos, en las tiranías contemporáneas, más allá de las diversas tendencias”.
En el libro, el autor reflexiona sobre la figura de El Quijote en Latinoamérica, pues ha sido admirado por personajes como Simón Bolívar, Hugo Chávez y el subcomandante Marcos.
“Creo que este fenómeno, el ascenso de los personalismos políticos, de los autoritarismos, es un fenómeno que no sólo se expresa en Latinoamérica, sino en todo el mundo, y que en ese sentido el discurso que se esgrime es profundamente quijotesco.
“El Quijote es una obra indispensable, a la que cada quien debe acercarse con su gradualidad, con el tiempo he aprendido a leerla con muchísimo placer, sin desconocer su monstruosidad. Lo que yo hago en este libro es referirme a algunas de las interpretaciones abusivas del Quijote, que además se reflejan profundamente en nuestros tiempos políticos”.
hc