El barítono español Carlos Álvarez, que desde el jueves pasado encarna a Diego Rivera en la ópera El último sueño de Frida y Diego en la Metropolitan Opera House de Nueva York, ofreció disculpas a los mexicanos por insultos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, contra México.
“Les quiero pedir disculpas por el pésimo comportamiento bochornoso de una política española en México unos días atrás. Me siento realmente avergonzado. Y quiero decir con esto que afortunadamente son muy pocos los que piensan de esa manera”, expresó el artista malagueño en alusión a la funcionaria madrileña del Partido Popular (PP), que planeó un viaje de diez días al país.
A finales de abril la política de la ultra derecha española viajó a México para una visita “institucional” y “oficial”, según el sitio web de la Comunidad de Madrid, programada para diez días, “con el objetivo de intensificar las relaciones económicas y culturales entre ambos territorios”.
Pero la interrumpió después de participar en actividades con políticos locales del Partido Acción Nacional y acusar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum de acoso y de boicotear su agenda. Empresarios en México que la invitaron desmintieron esas versiones, pero Díaz Ayuso mantuvo la polémica a su regreso y la atizó al declarar que “México no existió hasta que llegaron los españoles”.
Álvarez participó en una videoconferencia con el Auditorio Nacional para periodistas mexicanos, después de las dos primeras funciones de la ópera de Gabriela Lena Frank con libreto de Nilo Cruz, cantada en español, donde el español interpreta al pintor Diego Rivera e Isabel Leonard a Frida Kahlo.
A pregunta de MILENIO, el barítono que interpreta a Diego Rivera en la ópera que podrá ser vista el próximo sábado 30 de mayo en más de 70 países y en más de 2 mil teatros en todo el mundo, explicó por qué ofreció disculpas como español y como artista por las declaraciones de la política de derecha.
“No tiene que ver tanto con la forma como se produce sino con ese fondo de intentar crear situaciones hostiles cuando no son necesarias ni reales. Nuestros representantes políticos son nosotros, porque los hemos elegido nosotros. Y aquí es la presidenta de una comunidad importante, que es la Comunidad de Madrid, pero no deja de ser sólo la presidenta. Y, en todo caso, este tipo de situaciones no deben producirse, con toda humildad aquello que pensamos se puede expresar de otra manera”, respondió.
Como declaró a este reportero en una entrevista la semana pasada, Álvarez refrendó en la videocharla la importancia de que la MetOpera haya programado la producción cantada en español justo ahora.
“Me parece que se ha producido una situación de justicia, en un momento en que el vecino del sur (México) no es tan bien apreciado como se debería tanto para la administración estadunidense, como para algunos que nos hacen encontrarnos en situaciones insospechadas en pleno siglo XXI.
“Esta apuesta que ha hecho la Metropolitan de poner encima de su escenario una ópera cantada en español y que además tiene a dos artistas icónicos universales, no sólo de México, sino del arte universal, como Frida Kahlo y Diego Rivera, es una celebración, sin duda”, sostuvo el barítono.
Carlos Álvarez (Málaga, 1966) consideró una fantástica sorpresa volver con esta ópera a Nueva York.
“Me sentía prácticamente obligado a poder mostrar otra faceta que de manera ficcionada permite una ópera como esta devolver a una situación de quizás concordia, una vez que ya pasó todo y que no hay testigos que puedan corroborar lo contrario”, agregó sobre la relación tormentosa entre Frida y Diego.
El barítono, que en la entrevista contó a este reportero que no ha podido venir a México ni conocer de primera mano el Día de Muertos, en la videocharla respondió sobre la imagen que da la ópera de éste.
“Mi opinión sobre el Día de Muertos en México no podría estar sólo basada en la versión que se hace en esta ópera, sería una simpleza absoluta”, sostuvo el cantante y líder sindical de teatro en Málaga.
No obstante, contó a este reportero que su hija escribió un ensayo académico sobre ello en Inglaterra.
“Me dio mucha satisfacción poder utilizar aquel ensayo que tuvo que hacer mi hija para la universidad en Inglaterra, porque me ofreció muchísima información. Tenía ya cierto conocimiento de lo que significaba, pero lo que sí me gustaría es disfrutarlo allá, ojalá se pueda en próximos años”, indicó.
También enfatizó la libertad que tienen los artistas para presentar una manifestación cultural como ésta.
“Las versiones artísticas se convierten siempre en versiones, y no podemos esperar que se adapten y que guarden un rigor absoluto con la realidad. Es una aproximación estética, basada en una música determinada. Y todo eso condiciona la percepción que se pudiera tener. Pero el hecho es que es algo importante (el Día de Muertos). Incluso los grandes estudios de animación consiguieron con la película Coco que todo mundo pudiera tener otra idea de cómo se hace el Día de Muertos en México”, añadió.
Y, además, subrayó que El último sueño de Frida y Diego es una visión onírica de la pareja de pintores.
“Tengo la gran fortuna de que mi profesión se convierta en mi gran fondo de armario de información y conocimiento porque me obliga a hacer ese tipo de investigación. Me siento un privilegiado a la hora de tener que informarme y formarme sobre aquello que voy a interpretar. Y esta visión es una visión onírica, no sin razón, el título, todo, incluso la música, hacen que se presente esta atmósfera de algo que está en el mundo de una realidad ficcionada y que permite ser aproximados”, expuso el barítono.
Más tarde se unió a la conversación la coreógrafa y directora de escena brasileña Deborah Colker, responsable de la producción de El último sueño de Frida y Diego, la segunda que ha montado con la MetOpera después de Ainadamar, del argentino Osvaldo Golijov, también cantada en español, sobre el poeta Federico García Lorca y su musa, la actriz catalana Margarita Xirgu, en la temporada anterior.
La directora de la compañía brasileña de danza Rota y colaboradora del Cirque du Soleil dijo haber leído numerosas biografías sobre Kahlo y Rivera, recordó sus viajes a México, a Guanajuato (ciudad natal de Diego) para el Festival Internacional Cervantino y haber vivido el Día de Muertos en México.
Recordó la militancia comunista y el activismo político de ambos artistas, que ahora son interpretados en la ópera en el centro neurálgico del capitalismo en el mundo, Nueva York, con una ópera en español.
Colker se retiró de la charla por un problema que surgió con su marido y se despidió con una arenga:
“¡Viva México¡, ¡Vivan Frida y Diego, ¡Viva Carlos (Álvarez)!, ¡Viva Diego (Álvarez), Viva Latinoamérica! Los amo a todos. Necesitamos arte, música, respeto”, exclamó la directora de escena.
El último sueño de Frida y Diego fue el estreno más esperado de la temporada en la MetOpera, cuya orquesta está a cargo del director artístico de la institución, el canadiense Yannick Nézet-Séguin, en la producción de la brasileña Deborah Colker que incluso se ha extendido por Nueva York con una exposición alusiva en el Museo de Arte Moderno (MoMa), Frida and Diego: The Last Dream.
Se trata de la primera ópera cantada en español comisionada por dos grandes casas estadunidenses, la de San Diego y la de San Francisco, que tuvo su premier absoluta el sábado 29 de octubre de 2022 en San Diego, en una producción totalmente mexicana dirigida por Lorena Maza y con Guadalupe Paz, Alfredo Daza y María Katzarava en los protagónicos. Pasaron cuatro años para que llegara a la MetOpera, donde igual coronará 20 años de la serie de transmisiones en vivo “The Met: Live in HD”.
Su autora, la californiana Gabriela Lena Frank (Berkeley, 1972), de origen judío-lituano y peruano-chino, ganó el Grammy Latino en 2009 en Mejor composición de música clásica contemporánea por su álbum Inca Dances y apenas este mayo ganó el premio Pulitzer en Música por Picaflor: A Future Myth. Su libretista, Nilo Cruz (Matanzas, 1960), ganó el Pulitzer en Drama en 2003 por Anna in the Tropics.
Calificada por la MetOpera como “surrealista”, la trama, una inversión del mito de Orfeo y Eurídice, imagina a Frida en su regreso del inframundo un Día de Muertos en México (1 y 2 de noviembre), para confrontar a Diego, su esposo infiel (tan infiel como ella), y revivir en escena su mutuo y loco amor.
PCL