Bernardo Loar y Manuel Eduardo Toscano en El Arte de la Canción, con Avelina Lésper

Colección Milenio Arte

Saber insultar es una de las artes más refinadas de la literatura. La mayoría repite los mismos insultos. Sólamente los que conocen la naturaleza humana saben cómo insultar. Manuel Eduardo Toscano es autor de Rata de dos patas, y el artista Bernardo

Avelina Lésper

Saber insultar es una de las artes más refinadas de la literatura. La mayoría repite los mismos insultos. Sólamente los que conocen la naturaleza humana saben cómo insultar. Manuel Eduardo Toscano es autor de Rata de dos patas, y el artista Bernardo Loar creador del dibujo inspirado en la canción.

Manuel nos narra la insospechada historia de la Rata de dos patas: “La historia comienza porque Paquita la del Barrio me había grabado dos o tres temas, y yo veía que, cada vez que Paquita cantaba una canción en contra del hombre, la gente berreaba. En cambio, con canciones tan hermosas como ésa de José Alfredo de “Despacito muy…”, la gente se alegraba y aplaudía, pero no se prendía tanto como con los insultos. Me dije: ¿qué sucedería si cantara una canción donde palabra tras palabra fuera un insulto? Ya traía por ahí la idea de escribir algo así. Cuando la escucha Paquita, me dice en un palenque que nos encontramos que no la va a grabar porque está muy fuerte”.

El destino decidió y Paquita cambia su decisión, nos cuenta Manuel: “Recuerdo que voy a un palenque de Tlaxcala, a entrevistarme con Paquita, y me dice “¿te pido un favor? La canción de los animalitos no se la vayas a dar a nadie, que sí te la voy a grabar””.

“Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida”.

Manuel nos revela quién mereció esos insultos: “En aquellos años había sido presidente de la República un señor peloncito, con orejas grandotas y dije “le voy a escribir una canción a este personaje”. Mi canción no fue escrita para otro hombre, sólo por echarle a un hombre. Fue pensando en este personaje de la política”.

Es una canción de protesta y se convirtió en la canción del despecho. Bernardo Loar dibuja un verdadero patán. Nos dice: “Fue algo difícil ubicar qué personaje pudiera tener todas estas cualidades y no se me había ocurrido algo político. Me fui por la parte del despecho. Lo relacioné con un proxeneta, alguien que manipula a las mujeres. Los proxenetas no tienen ninguna sensibilidad por el respeto de las personas y se aprovechan de ellas. Por eso fue que dibujé un pimp, un chulo. Se me hace despreciable el cinismo del personaje, y traté de poner todo eso.”

Realizar un dibujo que alcance el nivel de desprecio que produce la canción fue, para Bernardo, un reto: “Primero que nada, ubicar el sentimiento que me proporciona la canción. Le puse todos los atributos que pudieran asemejarse a una persona así. Fue igual que una sesión de fotos; ver más o menos qué ángulo pudiera manifestar más esta energía, decirle que sonriera, con esa actitud cínica y alguna postura que pudiera reflejar más esta idea. Adornar el espacio, con lujos, algo que presume que ni siquiera es de él, pero que lo tiene desgraciadamente. Incluso puse unas pinturas de Van Gogh. La parte del fondo es un tapiz inspirado en eso. Fue una catarsis: tratar de llegar a manifestar desprecio y manifestarlo, sacarlo.”

Escuchar la canción y darle rostro al ser que merece escuchar todos esos insultos.

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