Todo luchador tiene que enfrentarse a su última caída, y para Blue Demon Jr. ese momento se acerca: tras 41 años sobre los cuadriláteros, el ídolo que convirtió una máscara azul en un símbolo se prepara para abandonar el ring con The Last Tour, gira de despedida que se extenderá hasta 2027.
Pero antes de pensar en el último combate, hay otra historia que merece ser contada: la del niño llamado 'Toto' que un día fue rescatado por un hombre y terminó encontrando a su padre; la del hijo que ganó un legado y pasó su vida demostrando ser digno de llevarlo; la del hombre que ahora, ante el final de su carrera, confiesa a MILENIO que todavía habla con 'Papá Blue' a través de una fotografía.
“Mi primera piel es la máscara. Puede ser la cara real de Blue Demon Jr.”, dice el deportista ante la pregunta de si El último Demonio. La fascinante historia de Blue Demon Jr. (Grijalbo, 2026), escrita por Óscar Fernández, puede ser una segunda máscara.
¿Quién salvó a quién?
La pregunta inicia la conversación: ¿Blue Demon salvó a Blue Demon Jr., o fue el hijo quien, al continuar el legado, terminó salvando a su padre?
Para el luchador no hay dudas: “Definitivamente Blue Demon a Blue Demon Jr., porque empieza la historia donde adopta a Toto. Y si Blue Demon Jr. hubiese salvado a Blue Demon, yo ya no estaría vivo”.
Por su parte, Fernández considera que ambos se salvaron, pues “Blue Demon papá, al volver a empezar y llevar a su niño más pequeño a las luchas, hacer que conviviese en su ambiente... creo que papá también fue salvado”.
'Papá Blue' —como se menciona en el libro al histórico luchador— murió el 16 de diciembre de 2000, pero la conversación con su hijo no terminó ahí; a veces ocurre a través de fotografías.
Aunque ahora, mientras se aproxima el cierre de una carrera que comenzó hace más de cuatro décadas, Jr. todavía no se siente preparado para hablar con él sobre la despedida: “Ahorita no he tenido tiempo y me da miedo. No creo que sea el tiempo conveniente para platicar con su foto”.
Pero ya imagina lo que le diría: “Ve tomando las cosas con más calma, empieza a arreglar todo para que puedas dejar la lucha”... Pronto llegará el momento de hablarle.
Un legado no se hereda, se gana
Ser Blue Demon Jr. nunca fue solo ponerse una máscara azul y subir a luchar. Tuvo que ganárselo. “Un legado se gana, no es que te lo pasen”, afirma el ídolo del ring.
Dice que al principio quería ser luchador, pero “cualquier luchador”. Fue su padre quien decidió que llevaría el legado Demon, aunque tuvo que superar varias pruebas que marcarían su formación.
“Definitivamente el que haya ido a buscar más conocimiento por fuera, creo que habla de las ganas que yo tenía, de esa hambre de ser, de poder crecer y demostrar que podía”, recuerda.
Y cuando su padre finalmente descubrió lo que estaba haciendo, “me pregunta: ‘¿Quién te está enseñando?’, y le contesto, porque era ‘o me dices o aquí le paramos’”.
Fernández encontró en eso una de las claves de la biografía: el legado no es herencia automática, se construye con sacrificios, pruebas y decisiones. Por eso evoca una frase del libro que resume dicha idea: “No importa si afuera había luz u oscuridad, lo único que tenía que hacer era seguir engrandeciendo el nombre de Blue Demon”.
Volver a las heridas
Para escribir esa historia, el autor de El príncipe de mimbre y Portavoz de la miseria tuvo que entrar en lugares a los que no siempre resulta sencillo regresar. Y Blue Demon Jr. tuvo que permitirle hacerlo.
El luchador leyó el libro conforme Óscar lo iba escribiendo. Pero cuando, ya publicado de manera oficial, intentó volver a sus páginas, terminó por detenerse: “No pasé de las cinco primeras páginas... ya no pude porque había sido tan fuerte, como que otra vez echarle limón a las heridas no”.
La biografía habla de la lucha libre, pero también de accidentes, enfermedades, pérdidas y otros rivales difíciles de golpear de vuelta. Por eso, cuando se le pregunta qué significa para él la fortaleza, responde con una palabra: resiliencia.
“Fortaleza es la resiliencia que tiene uno para salir adelante, porque la vida cambia en segundos. No puedes estarte programando para reinventarte. Si la vida te da un tumbo ahorita, levántate de inmediato. No puedes tardar”.
El miedo al último día
Blue Demon Jr. sabe que existe una vida después de la lucha. Antes incluso de anunciar su retiro ya había explorado otros caminos: ha pintado, dado conferencias, sido imagen de marcas y formado luchadores desde su propia escuela.
Aun así, hay algo que no puede controlar: “Hay temor a lo desconocido”.
“El único miedo es el último día, es lo más difícil. La incertidumbre siempre va a estar, porque ya no voy a hacer lo que hice toda mi vida: subirme a un ring a ganarme el aplauso o el abucheo de la gente”, reconoce.
Para Fernández, el futuro también es una página en blanco. Después de este libro podría escribir una novela histórica o abordar un tema completamente distinto. Pero por ahora está concentrado en la historia que acaba de entregar: “A este proyecto le metí el alma, el corazón”.
Y está convencido de que El último Demonio todavía tendrá consecuencias que ninguno de los dos puede imaginar. ¿Tal vez una segunda parte?
Más que una amistad
Hay algo más que cambió durante la escritura del libro: la relación entre ambos. Fernández tuvo acceso a recuerdos, pensamientos y heridas que Blue Demon Jr. no comparte con cualquiera.
Por eso, cuando se les pregunta si ahora se consideran amigos, el luchador precisa: “Creo que la amistad no escoge. Esta relación, porque ya es una relación, ya no es una amistad, donde él sabe mi vida por designación, porque le permití a Óscar que hurgara en mis recuerdos, en mi cabeza... Más que amistad, es una bonita relación”.
Fernández lo define así: “Siento mucho cariño y admiración por todo lo que ha superado Blue. Desde su infancia... no sé cómo llamarlo... es un cariño fraterno”.
También él terminó encontrándose con su propia infancia mientras escribía la historia. Llegó a México cuando tenía tres o cuatro años y recuerda acompañar a su padre a las funciones de lucha libre cerca de la Arena Coliseo. “Ahí vi a mis primeros superhéroes”, recuerda.
México lo adoptó, por eso escribir sobre Blue Demon Jr. fue "una manera de devolver algo" al país que marcó su vida.
El niño detrás del mito
Al final de la charla con MILENIO, ambos rememoran sus infancias. Blue Demon Jr. le agradece a Toto las decisiones que tomó y, sobre todo, a su progenitor por dos momentos que cambiaron su vida: primero, por rescatarlo; después, por volverse su padre.
Fernández piensa en el suyo. Recuerda que cargó con su familia en circunstancias difíciles y admite que fue un "estudiante rebelde", un adolescente que no encontraba su lugar. Por eso le pediría perdón.
“No importa si afuera había luz u oscuridad, lo único que tenía que hacer era seguir engrandeciendo el nombre de Blue Demon. Continuándolo al infinito. Inmortal. Si en verdad hay algo después de la vida, mi padre llegará a estar orgulloso. Y si no lo hay, seguirá viviendo en mí”, dice un pasaje del libro.
Tal vez ahí esté lo que realmente significa la obra: no en una última lucha o una máscara azul, sino en saber que, un día después de la última caída, el hombre que lo rescató, su padre, seguirá a su lado.
hc