Escritores despiden a Alfredo Bryce Echenique: "Es como si se hubiera muerto el último de los Beatles"

Los autores peruanos Gustavo Rodríguez y Julio Ortega, y el mexicano Xavier Velasco hablan del legado del escritor, quien falleció este 10 de marzo y que en 2012 ganó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Alfredo Bryce Echenique. | Especial
Ciudad de México /

“No sé si Alfredo Bryce Echenique alguna vez ha sido el escritor peruano más leído, pero sí me consta que ha sido el escritor más querido. Uno salía a comer con él y la gente se le acercaba con veneración y cariño. Íbamos a visitar colegios y chicos y chicas expresaban su entusiasmo de una manera que se ve muy poco actualmente. Su visceralidad al momento de escribir nos tocó a todos como lectores”, dice a MILENIO Gustavo Rodríguez, escritor y amigo del autor que lamentablemente falleció ayer a los 87 años de edad en Lima, Perú.

“Bryce Echenique ha sido el último gran narrador universal que ha dado el Perú y con él se cierra un ciclo. Es como si se hubiera muerto el último de los Beatles en nuestro país, desde el punto de vista literario. Y acá estamos tratando de acostumbrarnos a esa idea. Es el cierre también de una manera de ver el mundo, de hacer cultura y de consumirla”, agrega.
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​Comedia bryceana

El 18 de febrero, un día antes de su cumpleaños, el escritor fue internado por problemas de salud y ya no pudo reunirse con amigos cercanos en una comida que tenían programada con él.

Julio Ortega, escritor y crítico literario, quien tuvo una estrecha amistad con Bryce Echenique, cuenta: “Sabíamos, sus amigos, que andaba bajo de salud, pero eso era ya un tema elocuente y jocoso de su prolija autobiografía. O sea, otro tema de la comedia bryceana. A pesar de esa salud, creíamos que el escenario elocuente que se había hecho era como una carpa en el desierto peruano”.

El profesor en Brown University y estudioso del llamado boom latinoamericano añade: “El mapa de España, remontado por Bryce, merece una biografía sin final. Las editoras geniales, como Carmen Balcells, le adelantaba anticipos, una categoría que ella inventó para él. A cada uno de sus amigos nos obsequió con un recorrido del mapa matriarcal. Bryce me llevó a conocer por dentro la Biblioteca Nacional y los papeles de Rubén Darío. Entendí que su amor no era por los manuscritos milagrosos, sino por la revelación del milagro español que despertaba en sus manos. En efecto, Bryce fue genuino, veraz y fraterno”.

Para Gustavo Rodríguez, hasta antes de que Alfredo Bryce Echenique publicara su libro de cuentos y Un mundo para Julius: “En mi país se tenía la idea de que para ser un escritor respetado tenías que hablar de temas trascendentales dentro de la sociedad y con solemnidad. Y viene Alfredo, que te escribe de temas más domésticos a través de la lupa del humor y la ternura, y cambia todo y va a ser finalmente lo que más vamos a recordar de él”.

El entrevistado, que vio por última vez a su amigo Bryce Echenique hace tres meses, destaca la oralidad del autor.

“Es algo que lo acompañó desde que era pequeñito, porque era un gran fabulador. Uno hablaba con él y no podías dejar de pensar qué tanto de esto habrá ocurrido o qué tanto será exagerado, pero uno terminaba comprándoselo, porque eran deliciosas sus historias y sus recuerdos. Yo creo que esa oralidad que él empleaba desde niño después pudo ser disfrutada por nosotros, sus lectores, cuando pasó esa habilidad al papel".
Alfredo Bryce Echenique. |Especial

La coraza del humor

El humor ligado a la ternura era propio de Bryce Echenique, explica Gustavo Rodríguez.

“Alfredo era muy tímido y creo que a través del fantaseo y la coraza del humor él pudo sobrellevar su vida y eso se volcó naturalmente a su literatura. Confieso que me veo muy reflejado en su literatura. Cuando era adolescente hubo un cuento que me traspasó el corazón, me voló la cabeza: “Con Jimmy, en Paracas”. Esa manera de expresar las inseguridades, el descolocamiento de uno ante la vida, expresarlos a través de la ternura y el humor es algo que yo también he querido hacer a lo largo de mi vida. Y en esa búsqueda sí nos parecemos”.

Rodríguez termina la charla diciendo para quienes hoy deciden abrir un libro de Bryce por primera vez: "Que agarren un ejemplar de Un mundo para Julius o de No me esperen en abril y que preparen bocas para la carcajada y pañuelos para los ojos humedecidos. No van a salir defraudados".

El bohemio que fue

Xavier Velasco comenta que el primer libro que tuvo de Echenique fue La vida exagerada de Martín Romaña y se lo robó. “Llego a la redacción del periódico donde yo estaba y leí las primeras dos páginas y dije: ‘Me lo tengo que robar’ (risas). Creo que ese libro y Un mundo para Julius son absolutamente básicos. Quien quiera hablar de Bryce Echenique, primero que vaya y lea cuando menos una de esas dos novelas y luego nos entenderemos”.

El columnista de MILENIO, afirma que conoció al peruano en la FIL Guadalajara: “Para ser el bohemio que fue, vivió bastante, tuvo mucha suerte. Es la prueba de que uno no tiene que ser recatado para vivir muchos años. Lo conocí en la FIL, invitó una copita y me puse una gran borrachera con él, un tipo estupendo. Es una obviedad decir que tenía un sentido del humor increíble y un tipo generoso”.

Además, Velasco dice que “tenía muchísimo su humor. Mira, hasta la fecha me sigo riendo y sigo contando cosas que le leí. Tenía un talento especial para hacer reír sin reírse él. Y aparte, un tipo muy de la tierra. A él le gustaba decir: 'Yo soy bohemio y los bohemios no le importan a nadie'. Hasta la fecha le tengo una gran veneración como autor”.

La prolífica carrera de Echenique, muy cercano al boom latinoamericano y amigo de Gabriel García Márquez, incluye además las novelas El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y No me esperen en abril (1995). Cronista de las búsquedas literarias y políticas de su generación, exploró temas como la enfermedad, la felicidad, el amor y la tristeza.

Su trayectoria no estuvo exenta de polémicas: sufrió un proceso donde se le acusó de plagio en artículos periodísticos, algo que empañó la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2012, cuando lo ganó.

“Muchos lo defendimos, otros lo atacaron como pudieron, incluso entre escritores, lo cual me pareció también muy doloroso. Pero independientemente de eso, es un extraordinario escritor”, dice el autor de Diablo Guardián.

Álvaro Vargas Llosa expresó su pesar: "Alfredo Bryce Echenique, uno de los grandes escritores peruanos y de la lengua española de las últimas décadas. Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna".

Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, postearon: “Lamentamos el fallecimiento del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, uno de los referentes de las letras iberoamericanas, maestro y relator de experiencias humanas. Nuestras condolencias a su familia y a la comunidad literaria”.

La noticia del fallecimiento del escritor Un mundo para Julius fue dada a conocer por la Casa de la Literatura Peruana: “Lamentamos profundamente la partida del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea. Su obra, que abarca novela, cuento, ensayo y memorias, dejó una huella significativa en varias generaciones de lectores".


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  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.

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