Cajititlán vive su nutrida y mágica fiesta de Reyes

El poblado espera cerca de 1.6 millones de visitantes durante enero debido a la devoción centenaria hacia sus santos patronos.

La veneración por Los Reyes crece cada año.
Enrique Vázquez
Guadalajara /

Las fiestas para venerar a los Reyes Magos de Cajititlán comenzaron desde el pasado fin de semana y hoy se vive el día más importante en el que las imágenes de Melchor, Gaspar y Baltasar son llevados a media mañana por las calles del pueblo, recorren la laguna y luego son devueltos al Santuario entre alabanzas, música y cohetes.

La veneración por Los Reyes crece cada año, según afirmó Antonio Olmedo Hernández, sacerdote que desde hace ocho años está al frente del Santuario que alberga a estos santos. “Antes había fiesta solo el día de la procesión pero ahora los festejos son todo el mes, llegan personas de Perú, Francia y Estados Unidos a visitarlos. Según lo que nos comentó la Dirección de Turismo municipal es que este mes se espera a cerca de un millón 600 mil visitantes”, dijo.

Una de las novedades este año debido a que creció el número de solicitudes de parroquias que quieren que Los Reyes Magos las visiten, es que se mandó hacer una réplica de las figuras creadas en 1905, que son las que se llevan en procesión con lo cual ya se cuenta con tres conjuntos de imágenes oficiales “por llamarles de alguna manera”, según destacó y agregó: “Hay que recordar que las imágenes que datan del siglo XVI se encuentran en el altar y nunca se sacan”.

La jornada de hoy finaliza con una verbena en la que no falta el baile y el castillo. Se incluirá una secuencia extra de tiros lanzados electrónicamente con varios efectos. Este año el castillo se conformará de tres torres según comentó Diego Alejandro Zúñiga Vargas, que representa la tercera generación de una familia local de artesanos de juegos pirotécnicos con más de 60 años de experiencia. El castillo en el cual han trabajado 15 personas por cerca de un mes con jornadas intensas de trabajo se enciende a partir de las 22:30 horas.

Heriberto Torres, campesino de Concepción de Buenos Aires, acude cada año como un agradecimiento a Los Reyes Magos desde un día en que su niña se enfermó y los santos le cumplieron el milagro de salvarla. Fieles visitantes con historias como la de Torres abundan, e incluso como él, llevan a sus niños vestidos con coloridas capas y coronas de plástico o papel. También ha venido la señora Raquel en silla de ruedas y el ganadero y comerciante don Teodoro, quien acudió a caballo desde El Salto. En el atrio están los grupos de danza y de pastorelas, como la de Santa Cruz El Grande de Poncitlán que se compone de 25 integrantes y en la que participa el campesino Joaquín Nuño, quien comenta que “desde que tengo uso de razón sabía que existía un coloquio en el pueblo, uno que no está escrito y que memorizamos. Ahorita yo hago el personaje de Juan Diego. Procuramos organizarnos y venir cada año, es una forma de venerar a Los Reyes Magos”.

Algunos de los fieles entran al Santuario y escuchan misa o rezan un poco, otros sólo entran y presentan objetos y niños para que puedan ser ungidos con las capas de las imágenes peregrinas de Los Reyes Magos. Otra forma de ser bendecido es dejándose envolver por algunos segundos con capas benditas que algunos jóvenes subidos en una silla sujetan. La acción la repiten tantas veces como el número de visitantes deseen prestarse a este acto de fe.

Afuera, a 400 metros a la redonda todo es una gran verbena, hervidero de aromas y sabores, un tianguis que duerme poco… un colorido barullo sinfín

Las vicisitudes de las imágenes

De acuerdo con Antonio Olmedo, sacerdote responsable del Santuario de Los Reyes Magos, las primeras imágenes datan de 1587 y son las que están en el altar mayor. Esas imágenes las mandó hacer Alonso Ponce, evangelizador de estas regiones, quien ordenó su hechura a unos indígenas de la región llevándoles madera de mezquite, quienes no las pudieron trabajar y la leyenda dice que fueron talladas por el propio San José. Estas imágenes originales se quemaron en 1905, el padre de ese tiempo hizo creer al pueblo que las iba a restaurar y las sepultó en la sacristía. En Guadalajara compró otras imágenes. Al cabo de 30 años, surgió un hormiguero en la sacristía y el sacerdote Refugio Gutiérrez, en 1932, le dijo a un albañil que desterrara las hormigas de la sacristía, el albañil quitó las losas y se encontró con las imágenes originales enterradas. Desde entonces se instituyó la Fiesta del Hallazgo y se conservaron los dos conjuntos

Generalidades
Cajititlán, delegación del municipio de Tlajomulco de Zúñiga se encuentra a 30 kilómetros al Sur de Guadalajara.

En 1519, el cacique Cóyotl y otros tres capitanes indios fundaron el cacicazgo de Tlajomulco al que pertenecían Cuyutlán, Cuescomatitlán, Atlixtac y Xochistlán.

En 1530 Nuño Beltrán de Guzmán llegó a la región con los primeros franciscanos que evangelizaron a varias comunidades.

La devoción a los Santos Reyes en Cajititlán se remonta al siglo XVI, su Santuario comenzó a edificarse en 1634 y adquirió su aspecto actual en 1770.

La iglesia de La Soledad, que está más cercana al malecón, se construyó entre 1666 y 1761.

Actualmente se cuenta con tres conjuntos de imágenes, las más antiguas que se encuentran en el altar, las que fueron creadas en 1905 y se llevan en la procesión y una réplica de éstas últimas creada en 2016, para realizar estancias itinerantes en otros templos.

GPE

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