Bajo la dirección de Ethan Eager, la Camerata de Coahuila vuelve al escenario del Teatro Isauro Martínez con su temporada Otoño-invierno, interpretando en el concierto inaugural “Tchaikovsky: Triunfo y tragedia”.
El programa reunirá la solemnidad y fuerza de la Obertura 1812, Op. 49 junto a la Sinfonía No. 6 “Patética”. Con una única función, la cita es este viernes 28 de agosto en punto de las 20:30 horas.
En 1812 el ejército de Napoleón Bonaparte emprendió la invasión de Rusia y avanzó hacia Moscú, derrotando a las fuerzas rusas a su paso. El 7 de septiembre, ambos ejércitos se enfrentaron en la batalla de Borodinó, uno de los episodios más sangrientos de la campaña.
Aunque los franceses quedaron dueños del campo de batalla, la victoria resultó ser apenas un espejismo: sin provisiones para afrontar el invierno, el ejército napoleónico se vio obligado a abandonar Moscú y emprender una desastrosa retirada.
El frío extremo, el hambre, las enfermedades, los ataques de los cosacos y la resistencia de las tropas rusas diezmaron a la Grande Armée, que llegó a Polonia reducida a una fracción de sus efectivos originales. Casi setenta años después, esta historia inspiró a Piotr Ilich Tchaikovsky para crear una de sus obras más célebres: la Obertura solemne El año 1812, Op. 49, conocida simplemente como Obertura 1812.
La obra nació en 1880 por iniciativa de Nikolái Rubinstein, amigo, colega y mentor del compositor, quien le propuso escribir una pieza conmemorativa para las celebraciones que se realizarían en Moscú. Desde entonces, la Obertura 1812 ha permanecido como una de sus obras más conocidas y como un ejemplo emblemático de la capacidad de la música orquestal para convertir un acontecimiento histórico en una experiencia sonora.
Más allá de su carácter patriótico y ceremonial, su verdadero atractivo reside en la manera en que Tchaikovsky transforma una página de la historia en un relato musical lleno de tensión, contrastes, dramatismo y, finalmente, celebración. La Sexta Sinfonía de Tchaikovsky es una de las obras más intensas y conmovedoras del repertorio sinfónico. Fue compuesta entre febrero y agosto de 1893 y estrenada en San Petersburgo el 28 de octubre de ese mismo año, bajo la dirección del propio compositor.
Tchaikovsky murió apenas nueve días después, circunstancia que hizo que la obra fuera considerada posteriormente como su despedida musical. El estreno de la obra tuvo una tibia recepción y dejó a Tchaikovsky algo decepcionado. Sin embargo, pocos días después de su muerte, la sinfonía fue interpretada nuevamente en San Petersburgo bajo la dirección de Eduard Nápravník, esta vez con un éxito extraordinario. Desde entonces, la “Patética” se ha convertido en una de las sinfonías más interpretadas y admiradas de todos los tiempos. Su fuerza reside en la capacidad de Tchaikovsky para convertir emociones tales como la vulnerabilidad, el amor, la angustia, la lucha y la resignación, en música de enorme belleza.
dahh.