• Antes de la culpa viene el desmadre: los diablos andan de fiesta en San Martín Tilcajete

Cada año, previo a Semana Santa, San Martín Tilcajete celebra un carnaval donde lo sagrado y lo profano se entrelazan en una tradición zapoteca que ha perdurado por siglos.

San Martín Tilcajete, Oaxaca /

DOMINGA.– En los pliegues de los Valles Centrales de Oaxaca, este pueblo artesano guarda un secreto. Una vez al año, antes de la Cuaresma, ocurre un fenómeno visual: los murales de sus paredes de concreto y adobe –profecías de lo que sucede en un día de carnaval–, cobran aliento y exhalan demonios.

Es el día de darle “prenda suelta a lo profano”, dicen aquí. El carnaval de San Martín Tilcajete ocurre antes del Miércoles de Ceniza, bajo la sombra de la penitencia que anuncia las fiestas de Semana Santa. Cuerpos untados de aceite negro (de motor o vegetal), cencerros en la cintura y máscaras talladas en madera rompen la ilusión hasta volverla realidad. Son los famosos “diablos aceitados”.

Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


Este fotoensayo explora cómo este pueblo zapoteca lleva la herencia ancestral que se remonta a los tiempos de la Conquista, una mezcla popular en la que la cultura y la religión han perdurado por siglos y encuentra en este carnaval profano-religioso una de sus formas más vivas, digna de un pasaje de François Rabelais.


Las manos que ilustran el carnaval de San Martín Tilcajete

Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


UNO.
“Es ancestral, de verdad. No porque se haya puesto de moda, se ha hecho siempre, todos los años desde que lo implementaron, tal vez cuando llegó la religión. Este carnaval es ancestral”, dice y repite Jesús Sosa Cargo, maestro artesano con casi cuatro décadas de experiencia tallando madera.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


DOS. San Martín Tilcajete lleva en su nombre la herencia ancestral preservada con la Conquista española, una mezcla en la que la cultura y religión han perdurado por siglos y se distingue con este carnaval al hacerlo profano-religiosa, un día “de darle prenda suelta a lo profano”.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


TRES. En las manos de sus pobladores, generaciones han tallado madera de copal para dar forma a los alebrijes –figuras nacidas de sueños fantásticos y adoptadas como propias–, y ahora lo hacen para construir las máscaras que convierten a los suyos en demonios que recorren las calles y plazas del pueblo.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


CUATRO. Este lugar funciona como un museo al aire libre, donde una vez al año –antes del inicio de la Cuaresma– sucede un fenómeno visual rebelde: los murales pintados sobre las paredes de concreto y adobe son profecías de lo que sucede en un día de carnaval. Como si cobraran aliento, las paredes exhalan demonios.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


CINCO. Demonios cornudos, calaveras, reptiles, mamíferos y hombres son retratados con pinturas de color. Entre todos un mural monumental: una docena de pies descalzos emergen de un agua turquesa cuyo centro retrata una casita rosa con el techo en llamas. No es una casualidad, es un diálogo que conecta la vida y la ilusión.

“Si no hay carnaval, que no haya Semana Santa”

Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


SEIS. El arte de esta comunidad zapoteca en los Valles Centrales de Oaxaca evolucionó con el paso del tiempo. A esta conversación artística y ancestral se fueron sumando otras tradiciones de mexicanos de distintas partes del país, así como europeos y asiáticos que trazaron sobre el concreto un diccionario de lo carnavalesco.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


SIETE. Cada año llegan más manos: las que se untan en el negro, las que sujetan tridentes, cadenas y machetes, las que parecen salidas de esas paredes encantadas que narran la historia de un pueblo que no deja de reinventarse. “Un diablo sin máscara no es diablo”, dice una manta que avanza al ritmo de la comparsa del carnaval.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


OCHO. “Los maestros artesanos buscan la forma de elaborar sus máscaras y, una vez que las tienen, salen a convivir y participar. Lo tradicional son cuatro domingos previos al martes del carnaval. Una vez que los alcaldes ya reciben el nombramiento, ellos nos autorizan el día de que van a empezar a salir los diablos, los domingos, solamente domingos”, dice Jesús Sosa, dueño de un taller de madera.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


NUEVE. El carnaval se vuelve resistencia interna, memoria ancestral, y se plasma en estas siete manos impresas sobre una pared blanca: no tienen orden, ni tamaño, su pigmento es tan desigual que figuran diversas tomas; una parece que un niño quisiera sellar el pacto colectivo, en otro, se nota una huella de la urgencia.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


DIEZ. El caos frente al orden dura días y culmina con una sátira a uno de los sacramentos más importantes de la Iglesia católica, el matrimonio. La representación no es algo cualquiera, la inversión de roles de género y la exageración ridiculizan las normas del comportamiento social.


Los diablos más traviesos andan de fiesta en San Martín Tilcajete | Ariel Ojeda


ONCE. Los habitantes de San Martín Tilcajete celebran el carnaval bajo sus propias reglas. Es entre diablos, vecinos y visitantes que quieren vivir el último día de “la furia” y “en el libertinaje” antes de que el freno absoluto llegue con la Semana Santa. Los muros del pueblo recuerdan que estas calles lo guardan todo, hasta que llegue el siguiente año y el ciclo vuelva a comenzar.

LHM/GSC 

  • Ariel Ojeda
  • Ariel Ojeda es fotoperiodista y videógrafo. Ha trabajado en medios nacionales e internacionales. Actualmente hace coberturas especiales en Milenio

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