“Para Palestina, el cine es un acto de resistencia y una insistencia en su humanidad”: Cherien Dabis

La cineasta y actriz estadounidense de ascendencia palestina platica con MILENIO de ‘Lo que queda de ti’, que acaba de estrenarse en México y que fue producido por Javier Bardem y Mark Ruffalo.

"Nuestra narrativa ha sido omitida de los libros de historia; los palestinos hemos sido peligrosamente estereotipados", dice la cineasta. (Foto: Amin
Ciudad de México /
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Lunes 24 de agosto. Premier de prensa de Lo que queda de ti, filme de Cherien Dabis sobre una familia palestina desde la Nakba, la invasión y ocupación israelí de Palestina en 1948, hasta 2022, un año antes del ataque de Hamas del 7 de octubre contra colonos judíos que derivó en el genocidio que perpetra Israel en Gaza.

Hay una larga fila para entrar a la sala; 60 medios y/o influencers están acreditados, 272 personas asisten, entre ellos la embajadora palestina en México, Nadya Rasheed, que ya ha sido invitada a otras películas como La voz de Hind Rajab o Gaza: la franja del exterminio.

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Muchos cinéfilos traen palomitas, refrescos, golosinas, para ver una historia relacionada con el actual genocidio de palestinos. Un periodista opina que “no por ser un genocidio deja de ser un espectáculo”. Al terminar la proyección muchos salen llorando por el filme dirigido y protagonizado por Cherien Dabis.

“Quería que Lo que queda de ti tuviera una cualidad de curación”, comparte la directora a MILENIO.

La cineasta y actriz de padres palestinos nacida en Omaha conversa sobre su filme, que contó con la producción de los actores y activistas Javier Bardem, ganador del Oscar 2007, y Mark Ruffalo.

Ella también interpreta en su película a Hanan, esposa de Salim (Saleh Bakri), hijo de Sharif (Adam Bakri) y madre de Noor (Sanad Alkabareti/Muhammad Abed Elrahman), un adolescente con el que se abre la historia durante la Intifada o rebelión callejera palestina contra la ocupación israelí en 1988.

En su vejez, Hanan cuenta la tragedia de despojo, exilio y pobreza de su familia tras la Nakba de 1948 a un interlocutor, cuya identidad se revelará al final de Lo que queda de ti, tercera película de la realizadora estadounidense de origen palestino, después de Areeka (2009) y May in the Summer (2013), todas con una mujer como protagonista de la historia y todas estrenadas en el Festival de Sundance.

Cherien Dabis, cuyo padre palestino migró a Estados Unidos en 1967 debido a la ocupación israelí, filmó Lo que queda de ti en locaciones en Jordania, Chipre y Grecia, ante la situación actual en Gaza.

La estremecedora película palestina llegó a las pantallas mexicanas el jueves 27 de agosto.

¿Por qué decidió que fuera una mujer quien narrara, a través de sus hombres, la historia de tres generaciones de una familia palestina, desde la Nakba con que se inició su éxodo hasta el 2022?

Desde que empecé a desarrollar la historia sabía que sería sobre tres hombres: un abuelo, un padre y un nieto. Y sentí que realmente quería la voz de una mujer fuerte. En nuestra cultura, en muchas culturas, las mujeres son a menudo las narradoras y quienes curan. Y quería que Lo que queda de ti tuviera esa cualidad de curación. Así que para mí tuvo sentido traer la voz de una mujer como narradora, la que está contando la historia de esos tres hombres de tres generaciones, para curar a su familia. Esa fue la principal motivación, intenté traer esta perspectiva espiritual en las esperanzas, que la narradora pudiera incorporar esa cualidad de curación a la película y a la narración.

¿Su personaje de Hanan tiene referencia al arquetipo femenino de Scherezada, de Las mil y una noches, esa mujer que enfrenta al tirano, asesino?

Sí, absolutamente. Estas historias están dentro de mí, conmigo, desde que era niña también. Son referencias mías de la narración. Y la narración oral es una tradición en la cultura árabe. Y son justo las mujeres quienes cuentan las historias, son las mujeres las que transmiten la cultura y la memoria a través de la narración. Así que en Lo que queda de ti quise honrar esa tradición en muchas maneras.

Hanan dice a Salim, ambos en una edad avanzada que “la humanidad es resistencia”. ¿En qué medida el cine, el arte en general, contribuye a esa resistencia cuando vemos que Israel niega la humanidad a palestinos desde 1948?

En el contexto palestino, el cine es parte del movimiento por la liberación de Palestina; ha sido usado como herramienta durante décadas para contar nuestra narrativa, porque nuestra narrativa ha sido tan omitida de los libros de historia, suprimida, hemos sido peligrosamente estereotipados en los medios de noticias. Y así, contar nuestra historia es un acto de resistencia y una insistencia en nuestra humanidad en un mundo que nos está constantemente deshumanizando.

“Cuando se trata de personas oprimidas, el cine es una herramienta increíble y necesaria porque es un modo de comunicarse en esta lengua universal de emociones que es accesible para cualquiera alrededor del mundo; es un modo de alcanzar potencialmente a millones de personas y de contar tu historia en un mundo que está intentando silenciarte. En el contexto de Palestina, y creo que en muchas otras partes del mundo, el cine es definitivamente un acto de resistencia y una insistencia en su humanidad”.

¿Qué representa que Javier Bardem y Mark Ruffalo sean productores, incluso cuando han sido desacreditados por su apoyo a palestinos y sus críticas al genocidio?

Quise atraer la mayor atención posible a mi película. No es un secreto que debido a su identidad, sufre el rechazo en Hollywood, la gente tiene miedo al tema. Lo que queda de ti básicamente padece racismo y discriminación. Mucha gente tiene miedo a apoyarla; por supuesto, hay otra mucha, mucha, mucha que quiere apoyarla y está haciendo todo lo posible al respecto. 

"Fue muy importante para mí atraer tanta atención a la película como fuera posible y pensé que incorporar más grandes nombres para producir el filme podría ser útil en términos de darle más oportunidad para irrumpir en los públicos del mainstream, especialmente en Estados Unidos y en lugares donde necesitan más el filme, donde los palestinos han sido tan estereotipados, tan satanizados, que la gente nunca ha podido ver la humanidad de un pueblo que siempre ha demostrado su humanidad, pero que ha sido estereotipado.

“Así que también fue importante para mí traer a la gente que ha sido históricamente solidaria con la causa palestina, porque son personas que realmente se preocupan profundamente por la humanidad, se preocupan profundamente por los palestinos y por proteger a quienes son vulnerables. Y así encontré que los valores de Mark y Javier se alinearon con mis propios valores y con los valores del filme que hicimos. Fue la gente correcta para venir a la mesa y para ayudar a elevar el perfil del filme”.

El poema de Hafez Ibrahim “Soy el mar” es un leit motiv en su película. ¿En qué medida puede reivindicar, devolver el orgullo, a un pueblo al que le han quitado casi todo?

El poema en muchas maneras nos recuerda quiénes somos. Me enamoré de este poema porque es tan hermoso, es tan evocativo, es visual, es emocional, te atrae. Al principio no sabes exactamente de qué habla el poeta egipcio, pero se siente que podría estar hablando de ti y de mí, se siente que podría estar hablando de la gente palestina, de la cultura palestina, y eso es lo que me encantó tanto. Y él en muchas maneras está hablando de la cultura palestina, específicamente de la lengua árabe (“Soy el mar, en mis profundidades se esconden los tesoros. ¿Le han preguntado al buzo sobre mis perlas?”)

Dabis filmó Lo que queda de ti en locaciones en Jordania, Chipre y Grecia, ante la situación actual en Gaza. (Especial)

“Pero no creo realmente que el poema devuelva el orgullo a la gente en la profundidad de la belleza, en la profundidad de la educación, en la profundidad de la literatura, la profundidad de amor y cuidado que el pueblo palestino siempre ha tenido y con el que siempre ha contribuido. ¿Sabes? Los palestinos somos muy cultos, tenemos más poetas y más cineastas que tantos otros países, y somos apenas una pequeña franja, un lugarcito, pero aun así somos algunas de las personas más educadas del mundo. Así que, a través de este hermoso poema de 'Soy el mar', quise mostrar eso de una manera muy sutil”.

¿Cómo surgió la escena entre Hanan y Ari, el receptor israelí del corazón de su hijo Noor? ¿Cómo se sintió al escribirla en el guion, al dirigirla y al actuarla?

La escena fue muy catártica para mí; primero al escribir y luego al actuar, porque en muchas maneras representa todo lo que quería decir y todo lo que quiero que la gente escuche. La escena surgió porque fue un momento en mi vida en el que pensé que hay tantas cosas que no se están diciendo, que necesitan ser dichas. Y esa fue mi inspiración inicial para la escena. Y pensé: “Si yo pudiera decir lo que quería decir ahora mismo, ¿qué sería? ¿Qué paralelos quiero dibujar entre la experiencia judía y la experiencia palestina? ¿Cómo quiero mostrar cómo nos conectamos, así nos guste o no? 

"Ahora, hay una conexión innegable, y uno no puede estar a salvo sin el otro. Los judíos no pueden estar a salvo sin la seguridad palestina, y los palestinos no pueden estar a salvo sin la seguridad judía. Nos conectamos de esta manera. Y pensé, ¿por qué nadie está hablando de esto? Esto es muy importante".

Es brutal cuando Hanan dice a Ary que los palestinos están pagando el precio del Holocausto que perpetraron los nazis, los europeos, contra los judíos en el siglo pasado.

Es importante decir estas cosas. Es importante que la gente entienda que los palestinos sufren por la persecución europea de los judíos. Es importante decir eso en voz alta. Es importante que la gente entienda eso. Y eso fue lo que inspiró la escena al comienzo. Después solo dejé que mi imaginación corriera libremente cuando se trató de la escritura actual de la escena en el guion. 

"Y luego, al actuar yo la escena, fue muy emocionante ponerme en los zapatos de este personaje, cuya experiencia de vida es bastante diferente de la mía, pero para la cual he tenido muchas ventanas; es la experiencia de mis antepasados, y me siento tan conectada a ella y tengo tanto dolor y trauma de ella. Fue muy catártico, muy emocionalmente catártico interpretar a Hanan y poder interpretarla en esta escena en particular".

¿Con Lo que queda de ti cierra una trilogía de películas con Amreeka y May in the Summer?

Es chistoso. Siempre he pensado en Amreeka y May in the Summer como díptico y en Lo que queda de ti, como algo separado de ellas. Pero, de muchas maneras estas películas definen quién soy como cineasta, al menos hasta ahora. Todavía tengo historias en mí que abordan estos temas, que aún están girando alrededor en asuntos como el hogar, ser de primera generación, ser una niña con identidad de una tercera cultura. Los temas en torno al hogar y la identidad han jugado un rol muy importante en estas películas y creo que continuarán, pero de alguna manera el ciclo se está cerrando. Me veo a mí misma en el futuro explorando otras partes de mí misma, de mi identidad y de mis intereses. Ansío eso.

Israel apenas admitió el asesinato de la niña palestina de cinco años de edad Hind Rajab en 2024, de quien Kaouther Ben Hania filmó The Voice of Hind Rajab. ¿Qué significa esto para usted?

Muy poco. No significa nada, porque ya lo sabíamos. No sé qué decir. Es absurdo que Israel haya tomado tanto tiempo para admitir algo tan obvio, que está grabado, que está claro. No hay consecuencias para esos crímenes de guerra, para esos crímenes contra la humanidad, para esas atrocidades. No hay repercusiones. Por tanto, Israel sigue haciendo lo que quiera hacer, sigue rompiendo la ley internacional de nuevo y de nuevo y de nuevo sin consecuencias. No cambia mucho.

¿Hay en su película alguna posibilidad de perdón y reconociliación?

Mi filme no es sobre perdón o reconciliación. La escena al final muestra a un personaje israelí que no está dispuesto a ver el sufrimiento de esta mujer palestina y de su familia, a pesar de la historia que le ha contado. Y para mí, el filme muestra lo que es necesario para cualquier. Y eso es el reconocimiento, el reconocimiento básico del sufrimiento palestino. Eso es lo que es necesario para avanzar. No solo es la admisión del pecado, sino el reconocimiento del sufrimiento de otro ser humano.

“Eso va mucho más profundo que simplemente la admisión de un crimen o de una culpa. Y en la película, el personaje de Ary rechaza esa reconocimiento. Eso es con lo que quiero dejar a la gente, esa sensación de que, sí, hay una sociedad completa que rechaza ver el trauma increíble que está causando a otro ser humano, otro grupo de seres humanos. No creo que haya avance alguno sin ese gesto básico”.

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  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.

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