Colectivo Otono realiza intervención sonora en la 'Torre de los vientos'

La pieza se da en diálogo con 'Silo Eólico', intervención de Luis Javier de la Torre G. que actualmente ocupa el interior del emblemático espacio de la Ruta de la Amistad.

Diego Vázquez Cornejo, de Flores de Mezcalapa. (Foto: Especial)
Ciudad de México /
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La Torre de los Vientos de Gonzalo Fonseca se convertirá este domingo 16 de agosto en un espacio de experimentación sonora. Otono realizará Intervenciones sonoras bajo un viento eólico, una activación concebida en diálogo con Silo Eólico, intervención de Luis Javier de la Torre G. que actualmente ocupa el interior del emblemático espacio de la Ruta de la Amistad.

La propuesta reúne a Juan Pablo Villa y Flores de Mezcalapa (dupla que transita entre el folk y el ambient contemporáneo); a Josune Vizuet, quien trabaja desde la experimentación electroacústica con voz, síntesis y texturas, y a Luis Clériga, también conocido como Silent Zen y curador de Otono.

Más que utilizar la Torre como escenario, el proyecto parte de sus condiciones acústicas y de las posibilidades sonoras que Otono encontró en Silo Eólico. La arquitectura, la escultura y las intervenciones musicales son concebidas como componentes de un mismo sistema de resonancia.

MILENIO conversó con Luis Clériga sobre la intervención, la relación entre sonido y artes visuales y las posibilidades que aparecen al trabajar dentro de uno de los espacios de la Ruta de la Amistad.

—¿Qué encontraron en Silo Eólico que los llevó a imaginar una intervención sonora alrededor de la obra?

Principalmente, el sonido de ambiente que genera con el espacio. Diego Vázquez Cornejo y yo asistimos a una pequeña meditación sonora que se realizó ahí y nos llamó mucho la atención. Yo conocía el lugar desde hace tiempo y habíamos colaborado años antes con la Ruta en varias ocasiones, pero esta nueva pieza nos resultó especialmente interesante por sus posibles diálogos sonoros. Los sonidos meditativos que escuchamos generaban una resonancia particular, una conjunción en la que la escultura, el monumento y los elementos sonoros parecían convertirse en un solo instrumento. A Diego y a mí nos fascinó esa posibilidad: ¿qué pasaría si llevábamos otros sonidos meditativos o concebidos específicamente para la ocasión? Eso nos dio ganas de reconectar con la Ruta y generar algo nuevo desde nuestro propio bagaje y búsqueda.

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—Otono trabaja desde la escucha y la experimentación. ¿Cómo se transforma esa práctica al entrar en diálogo con una obra concebida desde el viento, el movimiento y la materia?

Hemos abordado muchas temáticas a lo largo de nuestro trabajo, tanto en el ámbito curatorial como en el musical y conceptual. No todos los discos tienen los mismos motivos ni todos los conciertos las mismas intenciones. En este caso tenía mucho sentido regresar a un territorio donde conviven el espacio público, la preservación y la vanguardia, y encontrar además un diálogo con un elemento natural. No sabemos del todo cómo ocurrirá esa transformación, y justamente eso nos interesa. Buscamos reunir las sensibilidades de artistas nuevos, de trayectoria media y veteranos alrededor de una pieza que evoca la naturaleza dentro de este espacio. Queremos reverberar y resonar con la propia idea de la obra.

—La activación reúne folk, ambient contemporáneo, experimentación electroacústica y selección musical. ¿Cómo construyeron el diálogo entre propuestas tan distintas sin perder el hilo de Silo Eólico?

Siempre es un honor trabajar con Flores de Mezcalapa, de Diego Vázquez Cornejo, y con Juan Pablo Villa, con quienes hemos realizado diálogos meditativos que llegan a adquirir una dimensión escénica o incluso cinematográfica. También existe un componente de espontaneidad. De ahí surgió la idea de invitar a Josune Vizuet, una artista completamente nueva para nosotros como plataforma. Es extraordinariamente joven, pero tiene una aproximación muy interesante hacia las escalas atmosféricas y los ambientes ruidistas. Ahí aparecen elementos aparentemente disímiles que terminan conectándose: lo armónico y lo disonante; los cantos cardenches de Juan Pablo; los aspectos más naturalistas y autóctonos de Flores de Mezcalapa, y aquello que Otono puede aportar desde su propio momento. Creo que nos espera una sesión que tiene que ver también con el cuerpo como conducto de respiración y de aire, conectado tanto con la significación histórica de la Ruta como con la actual encarnación eólica de la pieza.

Josune Vizuet, quien trabaja desde la experimentación electroacústica con voz, síntesis y texturas. (Foto: Especial)

—La Torre de los Vientos tiene una arquitectura y una resonancia muy particulares. ¿De qué manera el espacio interviene en lo que vamos a escuchar?

Muchísimo. Pensamos que el espacio desempeña un papel fundamental en cómo va a resonar todo; podría decir que representa la mitad de la experiencia, o por lo menos una parte esencial. Nos produce mucha curiosidad descubrir sonidos que no hemos empleado antes y las posibilidades de diálogo que podrían surgir. Ahora queremos aprovechar al máximo la sinergia de esta propuesta. Al final, lo único que realmente podemos tener y descifrar es el presente. Está la arquitectura del lugar, pero también el presente de los músicos y el pasado de nuestra propia visión. La combinación puede producir resultados sorprendentes.

—Más allá de esta activación, ¿qué busca Otono cuando lleva el sonido al encuentro con las artes visuales?

Buscamos que nuestro cuerpo de obra sea lo más sonoro posible, pero siempre aparecen posibilidades nuevas cuando encontramos un entorno particular, una pieza distinta o artistas visuales que complementan nuestro trabajo. En esta ocasión nos entusiasma llevar artistas experimentales y abrir espacio para esas posibilidades. Curiosamente, en este set no habrá visuales, pero sí existirá un juego de luz con la pieza eólica, que funciona como una especie de hélice y genera un sonido particular más allá de nuestras músicas. Las sorpresas pueden aparecer cuando los espectadores cierren los ojos o respiren profundamente al ritmo de lo que esté sucediendo a nivel vibracional. La experiencia no está únicamente en lo visual o en lo sonoro, sino en la suma de todos esos elementos.

La 'Torre de los Vientos' se convertirá en un espacio de experimentación sonora. (Foto: Especial)

Intervenciones sonoras bajo un viento eólico se realizará el domingo 16 de agosto, de 12:30 a 17:00 horas, en la Torre de los Vientos.

Otono es una plataforma, colectivo y sello de música experimental con sede en Ciudad de México, fundado en 2014 por Luis Clériga, el cual nació como un pequeño colectivo y agencia productora y se consolidó como un espacio transmediático dedicado a lanzamientos, conciertos e intersecciones audiovisuales de sonidos avanzados, no convencionales y underground (electroacústica, noise, IDM, ambient, glitch, arte sonoro, etc.), con un enfoque descentralizador latinoamericano; edita obras de artistas como Antonio Russek, 409, Interspecifics o Mala Fama en formatos digitales y físicos, organiza eventos en museos y foros de CDMX, y en 2024 celebró su décimo aniversario con proyecciones, instalaciones y conciertos que destacan la vanguardia, la diversidad y la experimentación.

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PCL

  • Gabriela Gorab
  • Curadora, gestora y columnista de arte y cultura. Licenciada en Artes (Bond U.); estudios en MIT, MoMA, Harvard. Cofundadora de Artists’ Container y Socia de El Lion que Ruge Films. Experiencia en Australia, NZ, Inglaterra, Indonesia y EU.

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