El Quatuor Arod reivindica la cercanía de los artistas con el público en una sala de conciertos y la vitalidad de los cuartetos de cuerdas y su música, con obras del repertorio clásico y del contemporáneo.
“La música de cámara ofrece una experiencia muy diferente: el público está mucho más cerca de los músicos, y hay un verdadero sentido de intimidad y conexión; crea una relación directa entre los intérpretes y el público, haciendo que cada concierto se sienta único, vivo y personal”, comenta a MILENIO el violista Tanguy Parisot, en vísperas del debut de la agrupación en el Palacio de Bellas Artes en la capital y en el Teatro Juárez de Guanajuato, como parte del 54 Festival Internacional Cervantino.
“Para nosotros, esta cercanía es una de las grandes fortalezas de la música de cámara”, agrega el violista, miembro del Quatuor Arod (Cuarteto Arod), formado desde 2013 con los violinistas Jordan Victoria y Alexander Vu, y el chelista Jérémy Garbarg, egresados del Conservatorio Nacional de París.
Aunque el año pasado se presentó en la Riviera Maya, el Cuarteto Arod debuta este miércoles 14 de octubre (20:00 horas), en el Palacio de Bellas Artes, con el Cuarteto de cuerdas en sol menor, opus 10, de Claude Debussy; Cuarteto de cuerdas número 4 en do mayor, de Béla Bartók, y el Cuarteto de cuerdas en mi bemol mayor, de Fanny Mendelssohn, programa que se repetirá en el Teatro Juárez, el jueves 15, 20:30 horas, donde se sumarán los 12 Microludes para Cuarteto de cuerdas, opus 13, de György Kurtág.
Su participación en el FIC forma parte del programa cultural de la embajada de Francia, país invitado de honor al festival, y del Institut Français d'Amérique Latine (IFAL), en el contexto de La Gran Fiesta Franco-Mexicana por la conmemoración de los 200 años de relaciones diplomáticas México-Francia.
“Estamos muy emocionados de descubrir México y su cultura. Es un país con una tradición musical muy rica, y estamos particularmente interesados en descubrir cómo se vive y comparte la música entre el público mexicano. Venir a México por primera vez también es una oportunidad para nosotros de conocer a un nuevo público y compartir nuestra propia cultura musical con ellos.
“Estamos especialmente felices de actuar en lugares y festivales tan importantes como el Festival Cervantino y el Palacio de Bellas Artes. Esperamos que estos conciertos sean el comienzo de un verdadero intercambio entre nosotros y el público mexicano”, agrega Parisot sobre su debut en México.
El Cuarteto Arod, que toma su nombre del caballo del personaje de Legolas de El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien, viene de lanzar en 2025 su álbum en el sello Erato, Haydn: String Quartets Op. 76.
Ha colaborado con artistas de su generación como el director de orquesta y chelista finlandés Klaus Mäkelä (Helsinki, 1996) y el compositor francés Benjamin Attahir (Toulouse, 1989), a quien estrenaron su primer cuarteto para cuerdas en un álbum que fue acompañado por el documental en DVD Ménage à Quatre, a 10 años de la agrupación en 2023, del célebre cineasta Bruno Monsaingeon, quien ha realizado filmes sobre músicos como Glenn Gould, Sviatoslav Richter, David Oistrakh, Piotr Anderszewski, Yehudi Menuhin, Francesco Libetta, Grigory Sokolov y Maurizio Pollini, entre otros.
—Con 13 años de actividad como ensemble, ¿en qué repertorio tiene Cuarteto Arod más interés?
Nos gusta explorar un repertorio muy amplio, desde el período clásico hasta la música contemporánea. Lo importante para nosotros es mostrar la increíble riqueza y profundidad del repertorio de cuarteto de cuerdas. Nos gusta pasar de Haydn o Mozart a Bartók, Debussy o compositores contemporáneos, y descubrir los diferentes mundos y lenguajes que el cuarteto puede expresar.
—¿Cómo definieron los programas para los escenarios para Bellas Artes y el Teatro Juárez?
Para Ciudad de México, queríamos presentar tres compositores que cada uno tiene una personalidad musical muy fuerte y distintiva: Fanny Mendelssohn, Debussy y Bartók. El programa nos permite explorar tipos de expresión muy diferentes, desde la sensibilidad y virtuosismo de Fanny Mendelssohn hasta los colores y la atmósfera de Debussy, y finalmente la increíble energía y fuerza de Bartók.
“Para Guanajuato, añadimos los 12 microludes, de György Kurtág, a lo de Debussy y Bartók. El lenguaje muy concentrado y expresivo de Kurtág crea un fuerte contraste con las formas más amplias de Debussy y Bartók. También tiene un significado especial para nosotros, ya que tuvimos la oportunidad de trabajar con Kurtág personalmente”.
—Principalmente elegieron música del siglo XX para tu debut en México —Debussy, Bartók, Kurtág—. ¿Qué conecta a estos compositores con sus propias visiones musicales como cuarteto?
Hay varias conexiones entre estos compositores. Una de ellas es su relación con la música tradicional y, de diferentes maneras, con la música fuera de la tradición clásica occidental. Debussy estaba muy interesado en diferentes culturas y sonidos musicales, mientras que Bartók se inspiró en la música tradicional que recopiló en Hungría y otras partes de Europa del Este. También hay una conexión fuerte entre Bartók y Kurtág a través de su herencia cultural húngara.
“Además, nos atrae mucho la búsqueda del color y nuevas formas de hacer sonar el cuarteto de cuerdas. Estos compositores muestran cómo los cuatro instrumentos pueden crear atmósferas y mundos sonoros completamente diferentes”.
—Dada su juventud ¿cómo trabaja Cuarteto Arod con la música contemporánea del siglo XXI?
Abordamos la música contemporánea de manera muy similar al resto de nuestro repertorio. Empezamos estudiando la partitura muy a fondo, procurando entender las intenciones del compositor, la estructura de la música y su carácter. Luego trabajamos mucho el sonido, los colores, la articulación y la fraseo, para encontrar la forma más convincente de comunicar la música al público.
“Para nosotros, la música contemporánea no es solo acerca de nuevas técnicas o nuevos sonidos; también se trata de encontrar el significado musical detrás de ellos”.
—¿Trabajan también con jóvenes compositores, de su propia generación, para mantener viva la música de cámara, especialmente para cuarteto de cuerdas?
Sí, trabajamos regularmente con jóvenes compositores. Por ejemplo, hemos trabajado con Benjamin Attahir y grabado su primer cuarteto de cuerdas (Debussy, Ravel, Attahir. String Quartets, 2023, Erato). Trabajar directamente con los compositores siempre es muy enriquecedor. Podemos hablar con ellos sobre sus técnicas de escritura y sobre las ideas detrás de su música. Este diálogo a menudo nos ayuda a entender la partitura más profundamente y a encontrar la mejor manera de dar vida a su música.
—¿Cómo define el estilo de Cuarteto Arod, como artistas e intérpretes?
Siempre hemos buscado calidez y unidad en nuestro sonido. Nuestro objetivo es que el público no simplemente escuche a cuatro músicos individuales, sino que sienta que está escuchando un solo instrumento: el cuarteto de cuerdas. Al mismo tiempo, cada músico aporta su propia personalidad y sensibilidad. Para nosotros, el reto es mantener estas voces individuales mientras creamos un fuerte sentido de unidad.
—¿Conocen o han trabajado con música de cámara mexicana de compositores clásicos o contemporáneos?
Hasta ahora, no hemos tenido la oportunidad de colaborar con un compositor o artista mexicano. Esto es algo que nos encantaría explorar en el futuro. Descubrir nueva música y nuevas culturas musicales es una parte importante de lo que hacemos como cuarteto.
—¿Qué futuro prevén para la música de cámara y los cuartetos de cuerda?
Creo que la gente siempre va a necesitar cultura, arte y experiencias en vivo. En un mundo que se está volviendo cada vez más rápido y digital, la experiencia directa de estar juntos en una sala de conciertos sigue siendo muy importante.
“El cuarteto de cuerda tiene un repertorio extraordinario, y los compositores siguen escribiendo música nueva para él. Así que creo que la forma seguirá evolucionando y permanecerá viva, mientras continúa creando una conexión muy especial entre músicos y público”.
PCL