Del fandango a la tertulia: la guitarra séptima mexicana

Al frente del Conjunto Típico Revoluciones, Jorge Martín Valencia promueve su rescate.

“Tocamos dos jarabes, de los más antiguos que se conocen, transcritos hacia 1810 por Lucas Alamán, quien tocaba la séptima”: Valencia.
México /

De acuerdo con el músico e investigador Jorge Martín Valencia, desde mediados del siglo XVIII la guitarra séptima mexicana, o guitarra de siete órdenes, tuvo un uso habitual en la Nueva España. En un tratado de música publicado en Veracruz en 1776, Juan Antonio de Vargas hace referencia al instrumento.

En Memorias de mis tiempos, Guillermo Prieto escribe que su barbero, don Melesio, "tocaba admirablemente la guitarra de siete órdenes", dice Valencia. "A lo largo de su existencia, el instrumento pasó por diversos cambios. Hubo guitarras que tenían todas las cuerdas dobles, pero se fueron eliminando. Algunas tenían la primera sencilla y el resto dobles, después las tres primeras sencillas y a finales del siglo XIX y principios del XX hubo guitarras con únicamente la séptima doble o sin ninguna doble. Esto tuvo que ver también con el hecho de que las necesidades de los músicos fueron cambiando y a que el desarrollo de la técnica fue evolucionando hacia obras más complejas".

Su época de esplendor se dio hacia mediados del siglo XIX, pues hay referencias de su uso en Monterrey, Guadalajara, Michoacán, la Ciudad de México, Veracruz, Coahuila y otros estados, si bien, extrañamente, nunca fue bien recibida en la Península de Yucatán o en Tabasco. Su apogeo, afirma Valencia, "fue devastador porque estaba en boca de todos. Existen muchas partituras y manuscritos respecto a la guitarra mexicana".

Desde hace 15 años el investigador se dedica a rastrear "todo tipo de huella del instrumento, tanto las partituras como los instrumentos, lo mismo que crónicas de la época. He encontrado partituras desde principios del siglo XIX hasta inicios del XX, lo mismo que fotografías".

Entre los compositores que escribieron para la guitarra séptima figuran Miguel Planas, Ignacio Ocadiz, José S. Arévalo, Sabas Contla y José María Bustamante. Pero el instrumento, cuenta el investigador, "también estuvo en los ámbitos de grupos y conjuntos típicos. Es decir, que estuvo entre el fandango, que es la representación de la festividad popular y la tertulia, que es la festividad culta. El instrumento se compaginaba con violines, mandolinas, bandolones, flautas y otras guitarras, como bajo sextos y bajo quintos".

Con el Conjunto Típico Revoluciones, Valencia recrea un importante legado histórico, indica su fundador y director. "Por ejemplo tocamos dos jarabes, de los más antiguos que se conocen, transcritos hacia 1810 por Lucas Alamán, quien tocaba la séptima. En mis investigaciones encontré un jarabe gatuno —que se escribían contra los peninsulares—, que es el más antiguo que se conoce y se tocaba mucho en las barriadas. Nuestro objetivo es recrear esta música inédita, que da otra visión del México decimonónico".

Instrumento con historia

A través de internet, Valencia adquirió una guitarra séptima, que es una verdadera joya. La guitarra —comenta el músico— nació en 1879 en el taller de un artesano constructor de instrumentos de la Ciudad de México. Tenía un golpe en la contratapa y había perdido algunos de los adornos de concha, le faltaban algunas clavijas y ornamentos, por lo que para su restauración la puse en manos de Salvador Soto, un experto laudero. La guitarra, ahora restaurada, es un testimonio histórico y cultural que no tiene precio y que requería de una nueva vida".

En el fondo del instrumento, una etiqueta da fe del trabajo de su creador: "Fábrica de Instrumentos de Cuerda por José M. Camacho, en el Callejón de Veas, accesoria M, México, 1º. de agosto de 1879". La guitarra podrá ser escuchada con el Conjunto Típico Revoluciones el 23 de julio en el Museo de la Ciudad de México a las cuatro de la tarde, entrada libre. El grupo también se presentará el 7 de agosto en el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán.

Restauración

Salvador Soto afirma que la guitarra séptima mexicana de 1879 "es un instrumento de muy buena factura, tanto en los materiales, como en la ejecución del trabajo. Presentaba huellas de uso, lo que se evidenciaba por un desgaste en los trastes y en marcas de las uñas en la tapa del instrumento, así como un golpe. También tenía algunos otros daños, como faltantes de la decoración. Hubo que desarmar parte del instrumento, con lo cual se tuvo acceso al interior de la guitarra y me di cuenta que solo tenía un faltante en la parte del fondo por un golpe que había recibido, por lo que hice la reposición".

El instrumento fue lavado por dentro porque tenía mucho polvo acumulado, se pegaron algunas rajaduras y se procedió a reponer los faltantes. "Se repusieron algunos pedazos de concha que faltaban, se sustituyeron los trastes porque todos estaban desgastados y se hicieron cuatro clavijas que se habían perdido. El propósito fue dejar el instrumento lo más parecido posible al original. El resultado es óptimo y estamos en presencia de un instrumento antiguo que tiene un sonido maravilloso. Fue un aprendizaje muy grande trabajar este instrumento".

  • Xavier Quirarte
  • xavierquirartenuevo@gmail.com
  • Es autor de Ensayos de jazz y literatura (Editorial Doble A), es coautor de Por amor al sax y John Coltrane. Periodista especializado en jazz, rock y música contemporánea, sus textos han aparecido en los periódicos El Nacional, La Crónica y Milenio, y en revistas como Casa del Tiempo, Rock y Pop, Sólo Jazz & Blues, Círculo Mixup, La Mosca en la Pared, Cine Premier, Dos Filos, Sacbé y otras

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