Doña Áurea (fragmento)

Estos versos forman parte de un libro en preparación

Cleopatra
Editorial Milenio
Ciudad de México /

A fin de cuentas uno se muere

y ya

mientras las sábanas sueltan su olor

a piel de yerbabuena

para el té que no podrá curar

ausencias, la tuya, la de tantos,

al igual que esos medicamentos indeseables

que solamente nos prolongan el estar aquí

cuando nuestros deseos no son designios

sino aullidos de perro abandonado

en este tránsito donde la soledad

me vuelve rencoroso

para el mal convivir conmigo y otros.

Aunque te sueño a diario, casi,

y eso nos acerca,

tu recámara vacía donde monologo

no me cura del todo este dolor que cargo al caminar

conmigo a cuestas.

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