El escultor ecuatoriano Jesús Cobo ha decidido asomarse a un nuevo reto y arrancar ternura, garbo y nobleza al frío acero inoxidable, un material que domina una exposición que inaugura hoy en Quito con piezas de gran tamaño que, de milagro, no cobran vida.
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Las obras que Cobo expone desde hoy en el Centro de Arte Contemporáneo reflejan la fuerza interna del artista mezclada con una alta sensibilidad que le permitieron transformar láminas de acero en magistrales gallos, toros, minotauros, sirenas, búhos, cuya belleza y simplicidad revelan los años de experiencia del autor.
Se trata de diecisiete obras de formatos que van desde los cuarenta centímetros hasta los dos metros y medio, reunidas en una exposición sin nombre, que se extenderá hasta el 31 de enero.
"Esta vez no le he puesto ningún nombre ni he trabajado bajo el concepto de una serie", dijo Cobo al explicar que al haber adoptado una nueva técnica, las piezas "fueron saliendo de a poco".[OBJECT]
Y es que a sus 63 años, Cobo ha dejado nuevamente en libertad a su espíritu experimental y ha entrado de lleno en la elaboración de piezas completas en acero inoxidable, aunque a ratos con fusión de algunas partes de cerámica o con la utilización de la técnica de esmalte cerámico sobre acero inoxidable.
Sus experimentadas manos, creadoras de obras que ha expuesto en Alemania, Italia, EE.UU., Canadá, Argentina, España, Japón, Israel, Qatar, México, entre otros, ofrecen ahora al espectador esculturas que hablan también de la pareja, del cosmos y de la playa.
El nuevo material y técnica que dominan la exposición actual, le ha permitido cumplir un "viejo sueño": diseñar toros en gran tamaño, aunque antes ya había tratado esa temática en chatarra o mármol, pero en otras escalas limitado a las medidas en que encontraba los bloques.
"El tema del toro ha estado siempre presente como necesidad para mí. Encuentro en este tema la representación de la fuerza, de la elegancia, de la nobleza. Las formas que van con la escultura, las formas de mi preferencia las encuentro ahí y por eso adopté eso también como tema de expresión", confesó.
Con el acero inoxidable, aplicó la técnica de la escultura por construcción, es decir, crear volúmenes a partir de la superficie plana de la plancha, lo que le permitió crecer en tamaños que los puede mover individualmente o máximo con la ayuda de una persona.
Cobo, quien en sus inicios trabajó con técnicas de grabado, pasando por materiales como la madera, el metal y el mármol, buscó la simplicidad en su nueva obra con la que ha enriquecido su lenguaje al que ahora quiere agregar la música, un ingrediente que le ha inspirado el acero inoxidable, con el que creó obras estáticas que, por sus formas, parecen a punto de entrar en movimiento.
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