Sylvain Gasançon: “Soy el más mexicano de los directores de orquesta franceses”

El director de orquesta cerrará su ciclo al frente de la Orquesta Filarmónica de la UNAM con el regreso de la agrupación al Cervantino, después de 12 años de ausencia.

Sylvain Gasançon, direcctor de orquesta. (Foto: Paola Flores Rodríguez | Música UNAM)
Ciudad de México /
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Al maestro Sylvain Gasançon, “el más mexicano de los directores franceses”, le tocó cerrar su ciclo al frente de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam) con el regreso de la agrupación al Festival Internacional Cervantino, después de 12 años de ausencia, con una pléyade de aniversarios en torno y solistas como el chelista Mischa Maisky, el pianista Lukas Geniušas, el tenor Javier Camarena e incluso John Malkovich.

“Cuando veo todo lo que se ha presentado con la Ofunam, valió la pena, porque así vive una orquesta del siglo XXI; para sobrevivir en este mundo hay que tener un repertorio de lo más amplio posible. Y es algo que logramos con la Ofunam”, expone su balance a MILENIO desde Francia, en vísperas del inicio de la tercera temporada 2026 de la orquesta, cuya batuta dejará en enero a su colega Scott Yoo.

Gasançon (Metz, 1979) llegó por primera vez a México en noviembre de 2005 para concursar y ganar el II Premio Internacional Eduardo Mata de dirección orquestal; un año después, hace justo dos décadas, debutó como director huésped con la Ofunam, cuya dirección titular asumió en enero de 2023.

Su última temporada con la Ofunam tiene de contexto la celebración del 90 aniversario de la agrupación universitaria, el medio siglo de la Sala Nezahualcóyotl, su sede en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, y recordar los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia.

“Soy quizás el más mexicano de todos los directores de orquesta franceses”, afirma con mucho orgullo Gasançon, quien, aficionado y exjugador de futbol en su infancia, esperaba también celebrar otro campeonato del mundo para su selección, pero Les Bleus sucumbieron en semifinales el 14 de julio, Día Nacional de Francia, arrollados por España, que a la postre se llevó la copa del Mundial T-MEC.

“Sí, me gusta mucho el futbol. De niño jugaba, pero no era tan bueno como con la música”, comparte.

La Ofunam inaugura su tercera temporada 2026 con sendos conciertos el sábado 26 y domingo 27 de septiembre, en la reapertura de la Nezahualcóyotl después de su remodelación de cara a su 50 aniversario, con un programa, una premier y un solista de lujo, en el contexto también del 475 aniversario de la Universidad y del Festival Cultura UNAM: el estreno mundial de Fanfarria volcánica, de la multiganadora de Grammys Gabriela Ortiz; con Mischa Maisky como solista con su transcripción al cello del aria “Kuda, kuda” de la ópera Eugene Onegin, de Piotr Ilich Tchaikovski, el Concierto para violonchelo 1, de Camille Saint-Saëns, y la Sinfonía 1, Titán, de Gustav Mahler.

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Maisky regresa al país después de su concierto del 28 de noviembre de 2018 en la Sala Nezahualcóyotl y, junto con Ortiz, ofrecerá el viernes 18 de septiembre una videoconferencia de prensa con la Ofunam.

Gasançon también tiene a su cargo el regreso de la Ofunam al Cervantino, donde no se presentaba desde el 24 de octubre de 2014; con una función en el Teatro Juárez la noche del viernes 9 de octubre y un programa, que también ofrecerá dos días después en la Sala Nezahualcóyotl, el domingo 11: la pieza de la compositora mexicana Ana Lara, Breves sombras; el Concierto para piano número 4, de Ludwig van Beethoven, con el lituano Lukas Geniušas como solista; y la Sinfonía núm. 8, de Antonin Dvořák.

“Tocar en un evento tan importante no sólo a nivel nacional, sino internacional, como el Cervantino, uno de los más famosos y más grandes del mundo, es un honor y un gusto especial para mí y para toda la orquesta. Y representa un honor más hacerlo cuando se trata del 90 aniversario de la Ofunam”, señala Gasançon, que debutó en el FIC el sábado 17 de octubre de 2015, como director huésped en el concierto de clausura de la Academia Cervantina en el Auditorio de la Universidad de Guanajuato (UG).

Francia es el país invitado de honor a la edición 54 del FIC en Guanajuato y su circuito en otras 32 ciudades de 16 entidades, en el contexto del festejo por 200 años de relación diplomática con México.

“La relación entre Francia y México es muy larga. Y este tipo de diplomacia cultural, musical, es muy importante: es una muestra de amistad entre nuestros dos países. Y yo me siento como una pequeña parte de esta gran amistad. Cuando llegué por primera vez, en noviembre de 2005, no sabía nada de México, nunca había viajado antes; pero me encontré con muchísima gente muy agradable, muy buena. Y pensé: 'Es un país fantástico'. Y regresé y regresé cada año. México es una segunda patria para mí. Me siento muy orgulloso y contento de seguir esta relación tan especial con el país”, apunta Gasançon.

Antes, el sábado 3 y domingo 4 de octubre, igual dentro del Festival Cultura UNAM, la Ofunam, con Gasançon al frente, participa en el espectáculo Informe sobre ciegos, en el que el actor estadunidense John Malkovich hará la lectura dramatizada de su adaptación escénica de la novela homónima del argentino Ernesto Sábato, con la pianista moscovita Anastasya Terenkova como solista en el Concierto para piano y orquesta de cuerdas–Informe sobre ciegos, de Alfred Schnittke-John Malkovich.

Y el maestro dirigirá la gala del sábado 31 de octubre con el tenor Javier Camarena, auspiciada por el Patronato y la Sociedad de Amigos de la Ofunam; y la del 90 aniversario de la orquesta, el sábado 7 y el domingo 8 de noviembre, con la soprano Jennifer Velasco y la mezzo Rosa Muñoz, como solistas, y el Coro del Teatro de Bellas Artes, en la interpretación de la Sinfonía núm. 2, Resurrección, de Mahler.

En 2006 debutó como director huésped con la Ofunam. (Foto: Paola Flores Rodríguez | Música UNAM)

—Será su última temporada como director titular de la Ofunam. ¿Qué destaca del programa?

Vamos a seguir con la misma idea de programar con equilibrio entre lo más nuevo, lo más contemporáneo, defender la música mexicana, la música nueva mexicana y la más antigua, defender compositoras. También presentar grandes solistas, vamos a tener realmente solistas de lujo, además de Lukas Geniušas, otros grandes solistas nos van a visitar, como Mischa Maisky. Y tendremos grandes sinfonías para seguir con la misma idea de siempre presentar obras del gran repertorio sinfónico, romántico o moderno, para que el público disfrute de estas grandes obras de la historia de la música.

—¿Cuál diría que es el hilo conductor de la temporada?

Siempre es el mismo: tratar de presentar diferentes platos fuertes de música contemporánea, mexicana, de concierto, de música concertante con grandes solistas y la sinfónica, que el público, como los músicos, quieren escuchar o tocar. Es una programación equilibrada, sobre todo, porque se trata del 90 aniversario de la Ofunam y el 50 de la Sala Nezahualcóyotl. Así que queremos también atraer al más grande número de público. Y, para tener mucha gente en cada concierto, necesitamos presentar una programación ecléctica que atraiga a jóvenes, que quieren escuchar música nueva, o a la gente más mayor, que prefiere la sinfónica tradicional. Vamos a mezclar todo esto en un ambiente de fiesta, para terminar con la celebración del 90 aniversario de la orquesta, del 50 aniversario de la Nezahualcóyotl, y para terminar mi mandato como su director titular. Prometo que va a ser una temporada estupenda”.

—¿Por qué optó por Lukas Geniušas para el debut de ambos con la Ofunam en el Cervantino?

Es mi debut en el Cervantino con la Ofunam, pero hace como 10 años me había presentado como director huésped con la Academia Cervantina. Y Geniušas es uno de los pianistas realmente más importantes del mundo de hoy; no es el más famoso, porque todavía es joven y, también, un artista discreto. Su fama no es tan grande como la de otros pianistas, pero realmente sí se le considera como uno de los mejores. Hace poco salió un disco suyo, y leí artículos de críticos en Europa, en Francia, que lo consideran como uno de los mejores. Para el Cervantino y para nosotros en la Ofunam es un invitado de gran, gran lujo. En lo personal, estoy muy feliz de presentar a Lukas Geniušas al público mexicano.

Su última temporada con la Ofunam tiene de contexto la celebración del 90 aniversario de la agrupación. (Foto: Paola Flores Rodríguez | Música UNAM)

—¿Ha dirigido usted a Lukas Geniušas en Europa?

No, va a ser la primera vez que vamos a trabajar juntos directamente, aunque sí trabajé ya, aquí en México, con la Ofunam, con su esposa, una gran pianista, Anna Geniushene (Moscú, 1991); ella fue una de mis primeras solistas invitadas al principio de mi mandato con la Ofunam (15 y 16 de abril de 2023), tocó el Concierto para piano 2, de Sergei Rachmaninov.

—¿Qué cualidades tiene Lukas Geniušas?

Como todos los grandes pianistas, tiene una técnica totalmente perfecta; esto es un punto importante porque para poder tocar grandes conciertos para piano, como los de Beethoven, Rachmaninov, Tchaikovski, etcétera, el pianista debe tener una técnica totalmente perfecta, la cual lo tiene Lukas. Realmente es un pianista que domina el piano de una forma absolutamente espectacular. Y, más allá de la técnica, que sólo es un medio para poder transmitir cosas, posee una musicalidad muy profunda y un conocimiento del gran repertorio muy profundo. Viene de la escuela más rusa, porque Lituania es un país muy cerca de Rusia; aunque no están tan cerca culturalmente, los países bálticos sí tienen como influencia la gran escuela rusa de la música y el piano, por lo que Lukas cuenta con este estilo de tocar.

“Y todo esto viene de su musicalidad muy profunda y de su conocimiento del gran repertorio pianístico, sobre todo del siglo XIX, como Beethoven, y un poco del XX, como Rachmaninov. Es un gran conocedor de la música de Beethoven, siempre lo ha tocado mucho. Cada vez que lo he escuchado, me ha parecido uno de los grandes especialistas en Beethoven de hoy. Lukas Geniušas es un artista muy sensible y con una sensibilidad muy especial, que lo pone muy aparte de otros pianistas”.

—¿Por qué estructuró el programa del Cervantino con Lara, Beethoven y Dvořák?

Porque es un programa que representa perfectamente lo que tratamos de hacer con la Ofunam desde mi llegada: presentar música mexicana. En este caso es la de Ana Lara, que además es compositora, porque en la Ofunam tratamos de defender la música de compositoras y la nacional. Y la pieza de Ana Lara es perfecta para representar lo que queremos defender. Sobre el concierto de Beethoven, es fantástico, pero no es el que más se toca; siempre se toca el Tercero, el Quinto, pero no tanto el Cuarto; no es el más famoso, pero para mí sí es uno de los mejores, quizá mejor que el Quinto. Y es muy distinto, mucho más íntimo y profundo; es perfecto, lo hablamos con Lukas y también lo es para él.

“Y la Octava Sinfonía de Dvořák tiene que ver con la dotación de la orquesta, que para estas tres obras viene bien para el escenario del Teatro Juárez de la ciudad de Guanajuato, que no es tan grande como la Sala Nezahualcóyotl. No vamos a viajar con la orquesta completa, sólo con unos 70 músicos. Además, la Octava de Dvořák no se hace tanto como la Novena o la Séptima. Así que el programa del FIC y para la temporada en la Neza es un buen balance entre la nueva música mexicana y los repertorios pianístico y sinfónico, equilibrado, pensado para el público, los músicos, para mí como director y para Lukas”.

—¿Por qué no continuará como director titular de la Ofunam?

Es una pregunta un poquito difícil, porque son muchísimas cosas y hay cosas que no puedo decir. No sé si hay una sola respuesta. Es una cosa íntima, una cosa entre yo y yo mismo. O sea, es una decisión mía, para nada de la orquesta. Tiene que ver con mi ser interior. Fue una reflexión bastante larga, lo pensé mucho, pero decidí no continuar por muchísimas razones que no me parece bueno expandir.

—¿Qué le deja a usted la Ofunam en lo personal y como artista?

Hay otro aniversario. Vamos a cumplir 20 años de colaboración con la Ofunam, porque mi primer concierto con la orquesta fue en noviembre del 2006, un año después del concurso Eduardo Mata que gané; me invitó la orquesta al año siguiente para presentar un programa con Mozart y Shostakovich. Y desde entonces ha crecido mucho la relación entre mí y la orquesta y ha culminado con este mandato. Y lo que me deja la orquesta son amistades, amistades musicales, pero también humanas. Tengo ahora muchísimos amigos dentro de la orquesta, que no solamente son colegas o personas con quienes hago música. También son muy buenos amigos, y esto, para mí, es fundamental porque se trata de siempre trabajar en un ambiente de amistad, de trabajo, positivo, que sea lo más agradable para todos.

—¿Por qué eso es importante?

Cuando el director tiene tanta amistad hacia su propia orquesta, hacia sus músicos, esto crea un ambiente especial. Y, ahora, en mi cuarto año de mandato y 20 de colaboración, sobre todo de una década de colaboración constante, porque ya son 10 años de que volví a dirigir la orquesta con más frecuencia, ha crecido de manera continua mi relación con los músicos, que ahora podemos hablar de casi una familia. No se trata solamente de dirigir una orquesta, venir e irse, sino se trata de hacer música con la familia, con los amigos. Y por eso hemos logrado muy buenas cosas porque entre nosotros hay una relación muy especial, muy profunda. Y ese es el legado que me deja la Ofunam.

—¿Qué selló imprimió a la Ofunam? Y, ¿cuáles son sus principales logros con la orquesta?

Las dos preguntas merecen la misma respuesta. Lo que quise dejar y se logró tanto de manera musical como extra musical, es justamente la amplitud de repertorio que hemos presentado durante 4 años. Cuando llegué pensaba que una orquesta como la Ofunam, que cumple 90 años, debe tener una amplitud de repertorio, no solamente del sinfónico romántico habitual, sino también de música moderna, contemporánea. Hemos presentado muchísimos estrenos, incluso premieres mundiales o mexicanas, mucha música nueva mexicana, muchas compositoras y también muchas obras de repertorio, como sinfonías de Mahler o Bruckner, que no se habían tocado en décadas.

“Ese es el logro más grande que hemos tenido: poder hacer crecer la amplitud de repertorio. Cuatro años después, cuando veo todo el repertorio que se ha presentado, me da mucho orgullo porque realmente es un logro importante. Y lo hice con mucho entusiasmo, gracias a la participación de los músicos, a su profesionalismo, a su trabajo, que ha sido muy intenso pero que valió la pena. Cuando veo todo lo que se ha presentado, valió la pena, porque así vive una orquesta del siglo XXI; para sobrevivir en este mundo, hay que tener un repertorio lo más amplio posible. Y es algo que logramos”.

—Estrenó muchas obras de mexicanos y mexicanas. ¿A quienes se llevaría a Europa o Francia?

A todos. En mayo pasado tuve un concierto aquí en Francia (Au-delà de l’océan: Mexico!, con la Orchestre Victor Hugo), con obras de Maurice Ravel, Manuel M. Ponce (Chapultepec) y Gabriela Ortiz (Fractalis, concierto para piano). Y entonces voy a seguir con la presentación de música de México, porque aquí en Europa deberíamos conocer más de la música mexicana. Voy a hacerlo siempre que pueda, porque yo soy quizás el más mexicano de todos los directores franceses; no soy mexicano, obviamente, pero tengo a México en la sangre ahora después de tantos años de colaboración, de trabajo, conozco bastante bien la cultura musical mexicana, tengo mucha admiración para sus artistas y un amor especial para su cultura, para su tierra. Y voy a seguir defendiendo su música donde pueda.

—Y 20 años después de su llegada a México, ¿quién es hoy Sylvain Gasançon?

Es un hombre digamos maduro. Me siento en un momento muy especial de mi vida, porque después de 20 años, me siento con el control de lo que hago, de la música, de mi trabajo. Y me siento bien feliz en mi vida personal. El equilibrio entre la vida personal y la profesional para mí es un elemento fundamental. También soy afortunado de poder seguir con mi trabajo y de tener el control de la música. O sea, hay muchas obras y compositores que ahora entiendo bien. Tengo el control y me siento en este momento tan especial de la vida, que no es la juventud ni la edad más grande, sino algo intermedio.

“Para muchos directores, cuando llegamos a 20 o 25 años de carrera, parece mucho, pero nos queda mucho por venir. Es un momento perfecto, porque también la salud es buena, la forma física, es buena; la mente, la cabeza funcionan bastante bien, y tenemos mucha experiencia. Esa combinación de la experiencia, de la madurez, de la forma física y la mental, de conocerse, de haber encontrado este equilibrio entre lo profesional y lo personal, corresponde a un momento muy bueno de mi vida”.

PCL

  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.

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