El ferrocarril en América Latina, motor de progreso

Analizan el nacimiento e impacto de este medio de transporte.

Carlos Ortiz Sánchez
México /

El tren tirado por una locomotora de vapor, utilizado por primera vez en 1825, fue la más importante innovación en la historia del transporte terrestre hasta la aplicación del motor de combustión interna del automóvil, a finales del siglo XIX. Partiendo de esta premisa, Sandra Kuntz Ficker coordina el trabajo de varios especialistas que presentan La expansión ferroviaria en América Latina (El Colegio de México, 2015), que revisa la introducción del transporte ferroviario que tuvo lugar en esta zona entre 1870 y 1930.

Esta obra se concentra en el estudio de la era dorada del ferrocarril y en el conjunto de transformaciones que se produjeron en los ocho países de la región analizados, por medio de un invento que superaba las barreras del tiempo y la distancia.

Todos los capítulos que ocupan este ensayo tienen como eje central la respuesta a varios temas: cómo era el estado de los transportes en estos países antes de la llegada del ferrocarril, el proceso de expansión ferroviaria y sus características, además del impacto económico que supuso su llegada.

México llegó con retraso a la era del ferrocarril, que a partir de 1830 transformó al mundo occidental, pero es en el Porfiriato cuando se constituyó una red ferroviaria de alcance nacional, abriéndose este sector a la inversión extranjera en 1880. Es en este periodo cuando se otorgan las concesiones para construir las dos líneas principales, que habrían de atravesar el territorio nacional desde distintos puntos de la frontera con EU hasta la capital. En 1892 se completó el tendido de 9.500 km de vía férrea en un lapso de 12 años, lo que supuso el impulso más poderoso de la expansión ferroviaria en la historia mexicana.

Tanto por su extensión como por su primacía el ferrocarril cubano constituye el protagonista por excelencia de la historia ferroviaria antillana. Cuba inaugura su primer ferrocarril en 1837 y en esta etapa inicial el proyecto ferroviario responde a los intereses azucareros. Durante la segunda mitad del siglo XIX Colombia emprendió la construcción de 14 líneas férreas, lo que supuso reducir distancias que en algunos casos eran de dos semanas, si se pretendía viajar entre el interior y la costa.

La parte final del ensayo se detiene en Uruguay , que fue unos de los países de la región que recibió más inversión ferroviaria en relación con su tamaño, y Argentina, en la que a partir de 1850 se inició una verdadera revolución en el sistema de transportes, sobre todo el ferrocarril, que fue la base de la formidable expansión económica que se produjo en el país hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial.

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