‘El juego nos une’: veinte artistas, un balón, una causa

La exposición se inauguró en la Quinta Colorada; reúne a artistas plásticos y atletas de Special Olympics México para intervenir balones de futbol en tiempo real.

Los artistas intervienen balones que se subastan. Especial
Ciudad de México /
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La exposición El juego nos une inició su recorrido itinerante en la Galería Memorias y Utopía de la Fundación y llegó este fin de semana a un nuevo destino: la Quinta Colorada, dentro del Bosque de Chapultepec, una casona de principios del siglo XX que hoy funciona como Casa de Cultura del Bosque y que recibe exposiciones, conferencias y actividades artísticas abiertas al público.

De ahí, la exposición continuará su itinerancia por el Centro Cultural Helénico y la Casa de Cultura San Rafael. Entre los más de 20 artistas participantes están Abigail Ybarra, Albane Hertig y Alejandra Briseño, junto a los atletas Eduardo Said, Pedro Osorio y Víctor Hurtado.

Las piezas se exhiben y posteriormente se subastan; cada balón vendido es una donación a los programas de inclusión de Special Olympics México.

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Desde hace décadas, esta organización ofrece entrenamiento deportivo, competencias y acompañamiento a niños, jóvenes y adultos con discapacidad intelectual en todo el país. El catálogo de la exposición ya está disponible para quienes deseen adquirir alguna pieza.

MILENIO conversó con cuatro artistas participantes sobre el proceso detrás de sus piezas.

Iskra Benítez

¿Desde dónde construyes tu lenguaje estético y cómo lo pusiste al servicio de este proyecto?

Me inspiré en la talavera poblana, un legado artesanal que representa la esencia del patrimonio cultural mexicano. En mi balón plasmé la riqueza de nuestras tradiciones a través de colores vibrantes, mandalas y técnicas mixtas, fusionando la precisión geométrica de la talavera con la fluidez orgánica de la naturaleza: animales, patrones ancestrales y la emoción que transmiten. Quise que el balón no solo fuera un objeto deportivo, sino un lienzo que celebrara la identidad mexicana desde una perspectiva contemporánea, demostrando cómo el arte puede resignificar símbolos universales como el fútbol.

¿Cómo trabajas la tensión entre límite, arte y deporte?

Tanto el arte como el deporte exigen disciplina, observación y perseverancia, ya sea mental o física. En mi proceso creativo la observación es clave: estudio cómo la naturaleza y el cuerpo humano se conectan, cómo los movimientos, las formas y las emociones se traducen en trazos o gestos. El deporte, como el arte, es una búsqueda de superación; en este proyecto esa idea se materializó en la colaboración entre artistas, donde cada obra —como cada atleta— aporta una perspectiva única, pero juntas forman un mensaje más grande: la inclusión.

¿Qué te llevaste de esta experiencia?

Descubrir el poder transformador de la unión entre arte y deporte. El proyecto demostró cómo el fútbol, tan arraigado en la cultura mexicana, puede ser un vehículo para la inclusión social, especialmente al aliarse con iniciativas como Special Olympics México. Aprendí que, cuando el arte y el deporte se encuentran, no solo crean belleza o espectáculo, sino espacios de pertenencia donde todas las voces, capacidades y tradiciones tienen un lugar. Fue un recordatorio de que, al final, el juego, ya sea con un balón o con un pincel, nos une.

La artista Ruzi y un atleta de Special Olympics México. (Especial)

Abigail Ybarra

¿Cómo llegaste a El juego nos une y qué encontraste en el proyecto que resonara con tu práctica?

Esta colaboración nace de una invitación de Vanessa Ramírez. Es una oportunidad hermosa para conectar mi arte con el corazón de la causa, plasmando visualmente la alegría y la fuerza inquebrantable de los niños especiales.

Tu obra trabaja frecuentemente con la idea de pertenencia y territorio. ¿Cómo se tradujo eso en tu participación aquí?

El alcatraz es un símbolo arraigado a nuestra identidad y territorio cultural. Al pintar este balón con alcatraces blancos represento su luz pura y su fuerza inquebrantable. Esta pieza traduce mi búsqueda de territorio en una metáfora: el balón se convierte en un terreno de juego universal donde no existen barreras y donde todos, sin importar nuestras diferencias, pertenecemos al mismo equipo.

¿Qué representa para ti que Special Olympics México sea parte de este proyecto?

Representa un orgullo enorme y un compromiso real. Special Olympics México le da un sentido profundo a nuestro trabajo como artistas. Su presencia transforma este balón en una herramienta de visibilidad y en recursos para que más niños sigan conquistando metas mediante el deporte. Es la prueba de que el arte y el impacto social caminan de la mano. Es saber que, a través de la fundación, estamos jugando en el mismo equipo para construir un México mucho más inclusivo.

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¿Desde qué lugar te acercas a un proyecto que cruza arte, deporte e inclusión?

Me acerco desde el corazón. Para mí, el arte es un lenguaje universal que une a las personas, y el deporte representa disciplina, esperanza y la capacidad de superar cualquier obstáculo. Crecí en una familia de deportistas; cinco de mis hermanos conformaron el Equipo Nacional de Paracaidismo y comprendo el gran esfuerzo que ello conlleva. Es grandioso: cuando ambos se encuentran al servicio de la inclusión, ocurre algo verdaderamente extraordinario. Como mexicana, me siento profundamente orgullosa de haber sido invitada a participar en este proyecto a beneficio de los atletas de Special Olympics. Mi balón está inspirado en mi fe y en la protección de la Santísima Virgen, porque creo que el amor, la esperanza y la solidaridad siempre nos acompañan cuando trabajamos por una causa tan noble. Convivir con estos atletas ha sido uno de los regalos más hermosos que me ha dado la vida. Ellos me han enseñado que la verdadera grandeza está en la autenticidad, en la alegría y en la capacidad de amar sin condiciones.

¿Cómo describes tu proceso de trabajo en este contexto?

Mi proceso comienza sintiendo. No pinto únicamente un objeto; intento transmitir un mensaje que conecte con las personas. En este caso, cada color y cada elemento fueron pensados como un símbolo de esperanza, protección, fortaleza y unión. Quise que este balón representara mucho más que una obra artística: que hablara de la fe, como mexicana, a nuestra hermosa Guadalupana. Saber que esta pieza ayudará a recaudar fondos para que más deportistas especiales puedan participar en las Olimpiadas le da un significado todavía más profundo. Eso convierte cada pincelada en un acto de amor. Fue un gran reto técnico crear primero un boceto y, ya en el balón esférico con costuras, tuve que utilizar varias técnicas para que quedara bien, detallando finamente.

¿Qué quieres que permanezca después de que el proyecto termine?

Realmente me gustaría muchísimo que permaneciera la conciencia de que el arte puede transformar vidas cuando se pone al servicio de los demás. Que las personas recuerden que todos podemos aportar algo para construir una sociedad más incluyente, más humana y más solidaria. También deseo que quienes conozcan este proyecto descubran el enorme talento, la sensibilidad y la fuerza de los atletas de Special Olympics. Si mi obra logra inspirar a una sola persona a creer más en la inclusión, en la fe, en el amor y en la capacidad de los seres humanos para apoyarse mutuamente, entonces habrá cumplido su misión. Ese sería, para mí, el verdadero legado de El Juego Nos Une.

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Poctlii Xolotl

¿Por qué te parece relevante este proyecto?

El proyecto El Juego Nos Une es relevante para mi producción desde un punto de vista histórico, por las múltiples tradiciones mesoamericanas que implican "el juego" y distintos tipos de pelota, esencialmente ya una práctica comunitaria, aunque con distintas intenciones a lo largo del tiempo. Intervenir una pelota contemporánea con estética prehispánica busca evocar la historia y la antigüedad de la pelota como objeto lúdico de la humanidad.

¿Cómo describes tu proceso de trabajo y el papel de los materiales en esta pieza?

Los materiales que ocupo se adaptan a las circunstancias; usar técnicas tradicionales es una forma de mostrar que la ritualidad está en la acción más que en el material, por lo que tuve que ajustarme para usar la estética prehispánica/nahua de forma representativa. Reunirme con creativos de distintos tipos para intervenir los balones ya implicaba materiales específicos, pero lo que realmente acentúa la ritualidad es la acción de reunirnos con un propósito específico.

¿Qué representan para ti los atletas de Special Olympics?

Percibo a estas personas con capacidades o estilos de percepción poco comunes. Se dice que en Mesoamérica había un entendido de que ciertas personas cuentan con habilidades que la mayoría no somos capaces de percibir y entender, casi extrasensoriales. Me parece importante hacerles partícipes en igualdad de condiciones, ya que esta es una actividad creativa en la que se pueden ver representadas esas cualidades y sabidurías.

El juego nos une cuenta con el respaldo de Special Olympics México, Fundación Pascual, México Hecho Arte, C3 Art Gallery, Instituto Cultural Helénico y Artists Container, entre otros aliados.

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BSMM

  • Gabriela Gorab
  • Curadora, gestora y columnista de arte y cultura. Licenciada en Artes (Bond U.); estudios en MIT, MoMA, Harvard. Cofundadora de Artists’ Container y Socia de El Lion que Ruge Films. Experiencia en Australia, NZ, Inglaterra, Indonesia y EU.

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