“Soy un alquimista fotográfico”: Rogelio Cuéllar ante la inauguración de 'Cartografía de la memoria'

El artista inaugurará la exposición ‘Cartografía de la memoria’ en el Seminario de Cultura Mexicana con 100 imágenes analógicas e inéditas de su archivo.

"El gran placer de imprimir y ver mis fotos en blanco y negro es un desafío y un oficio que me satisface", dice el artista. (Cortesía Rogelio Cuéllar)
Ciudad de México /

Rogelio Cuéllar (México, 1950) es reconocido por sus icónicos retratos de escritores y artistas. Durante más de 50 años se ha dedicado a capturar con su lente la vida cultural y social de México.

Pero un lado poco conocido del artista sale finalmente a la luz en la exposición Cartografía de la memoria, que se presentará en el Seminario de Cultura Mexicana. Se trata de una selección de imágenes citadinas y de distintas geografías de la República Mexicana que revelan a Cuéllar como observador del entorno.

¿Vamos a ver a un Cuéllar desconocido?

Sí, un poco de eso. Comencé a hacer fotografías en 1967 a los 17 años de edad y son casi 56 años de revisar mi archivo fotográfico. Ahora, la revisión del material la ha hecho la maestra María Luisa Passarge, mi compañera de vida y curadora de esta exposición. Se juntaron dos miradas, dos exigencias. Por un lado, mi mirada, la revisión de las fotografías que he hecho durante mi vida profesional, y María Luisa ha seleccionado estas imágenes con una mirada particular y con mucha precisión.

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Se le reconoce como un retratista, pero en este caso son paisajes.

Es el recorrer viajes en la misma ciudad de cuando era Distrito Federal, antes que fuera CdMx. Hay imágenes sobre todo del Centro Histórico, de barrios, de una ciudad que prácticamente ya se ha transformado, y de otros lados.

¿Por qué era momento de desempolvar estas fotografías?

Este año cumplo 76 años, creo que es una buena razón para hacer una revisión de cómo comencé a mirar, a fotografiar, y recuperar esas imágenes que estaban guardadas. Es una relectura. Hay imágenes que me siguen emocionando mucho, entonces la idea es compartir esta emoción que me produce fotografiar, que me significa algo, y también al espectador, con estas imágenes que tienen una composición, contraste, el blanco y negro.

¿Por qué incluyó otras partes de la República?

Lo que pasa es que dentro de mi profesión como fotoperiodista, y en diferentes proyectos que he trabajado, asumo como proyecto personal mi pasión de caminar. Recorro la ciudad a la que llego, a la población que visito. Lo primero que hago es salir y ver qué encuentro. Finalmente es como un diario visual, una bitácora, más que de viaje, de vida.

¿Qué descubrió de ese Cuéllar que recorría ciudades y pueblos hace 40 años?

Son imágenes muy silenciosas, no son estridentistas, no son espectaculares. Son imágenes en donde inclusive hay personajes anónimos que retrato de espaldas. Son personajes dentro de su entorno, ya sea el paisaje rural o el urbano. Las texturas de los muros, las ventanas, las mismas sombras.

¿Cómo cambia su mirada cuando no tiene un personaje frente a la lente y se dedica a observar el entorno?

Para mí es como una evocación. Cuando uno viaja o va en un tren en Europa, se dedica a ver pasar el paisaje, bajarse en alguna población, caminar. Y es como apropiarse de instantes que me emocionan, nada más porque no soy en sentido estricto un paisajista.

¿Cómo fue la edición junto a María Luisa Passarge?

María Luisa ha estado investigando. Está tomando seminarios de manejo de archivos fotográficos. Con una visión personal, hizo una selección de qué imágenes podían ir, cuáles dialogaban. Es un trabajo precioso y es un desafío para mí su exigencia, porque inclusive me decía: ‘Quiero esta fotografía’. Lo bueno es que tengo más o menos bien organizado mi archivo, pero sí me costó mucho trabajo localizar ciertas fotografías. Creo que un archivo que no está clasificado, ordenado, no existe.

Ha estado en momentos importantes del país.

Mi archivo es una memoria del acontecer cultural desde mediados del siglo pasado hasta ahora. Me ha tocado fotografiar creadores, movimientos sociales dentro del periodismo en que me he desarrollado. Colaboré muchos años en revistas y periódicos. Sí, me ha tocado vivir y registrar medio siglo de vida cultural, política y social.

¿Usted va a contracorriente?

Yo revelo mis rollos. El placer para mí es estar en el laboratorio, en el cuarto oscuro, imprimir mis fotos y todo. Es una terquedad porque voy a contracorriente de la tecnología, las cámaras digitales, la inteligencia artificial y todo esto. Yo no manejo photoshop ni nada. O sea, sí hago fotografía digital para proyectos periodísticos, cosas así, pero en mi trabajo personal, me enfoco en mi negativo de 35 milímetros con mi cámara Nikon o Leica, o formato medio con mi cámara Hasselblad; es un placer y es una terquedad de seguir.

¿Quién es Rogelio Cuéllar?

Soy de los alquimistas fotográficos porque trabajo con la luz, con los químicos. Esto es un proceso que se está perdiendo. Ya muy poca gente trabaja con fotografía analógica. Es más caro, es más complicado conseguir materiales, todo eso. Pero el gran placer de imprimir y ver mis fotos en blanco y negro, sobre papel de algodón, es un desafío y un oficio que me gusta mucho y me satisface.

"Hay imágenes del Centro Histórico, de barrios, de una ciudad que prácticamente ya se ha transformado", comenta Cuéllar. (Cortesía Rogelio Cuéllar)

Este oficio también le ha abierto muchas puertas.

Me ha permitido conocer a los personajes, a creadores que nunca imaginé conocer y tratarlos. Me ha permitido viajar a lugares que nunca imaginé, exponer en Rumania o en Rusia. Me da la posibilidad de salir y conocer otras culturas, otras ciudades. Pero finalmente, al fotografiar y caminar me voy apropiando del espacio, no me siento un extraño ni un turista, sino alguien que camina sus calles, que va a sus parques. Eso es muy sencillo para mí.

¿Lo emociona exponer en el Seminario de Cultura?

Es un gran privilegio exponer en este maravilloso espacio que dirige el arquitecto Felipe Leal, soy privilegiado. Grandes creadores han expuesto los últimos años ahí, es un portento. Han expuesto grandes artistas y es un privilegio exponer allí con imágenes en blanco y negro de este México que es amplio e infinito.

¿Qué emoción espera provocar en la gente?

Que se emocionen, que algunas imágenes queden en su memoria, que les evoquen algo personal, algo que quede. Yo creo que mi aspiración es que tenga esa fuerza poética de la imagen en blanco y negro, para mí es muy importante que perciban eso. Dentro de esta vorágine de saturación de imágenes que hay para todos, y los celulares, las pantallas y la publicidad, acercarse a una imagen que, aparentemente, no dice nada, tiene muchos significados, muchas lecturas.

Rogelio Cuéllar. Cartografía de la memoria se inaugurará el 28 de marzo en la Galería 526 del Seminario de Cultura Mexicana. Masaryk 526, Polanco.

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BSMM

  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.

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