“La democracia nunca es un proceso concluido, siempre está sujeta a desafíos y riesgos. Hoy podemos ver en el mundo que en muchas sociedades hay un desencanto por la democracia que ha sido aprovechado por proyectos populistas de extrema derecha”, opina el sociólogo Felipe Ávila (Ciudad de México, 1958).
“Vemos a gobiernos como el de Donald Trump, que acaba de tomar posesión, el de Javier Milei en Argentina; hay partidos de extrema derecha que están avanzando en Europa y en otros países de América Latina”, agrega.
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El historiador publicó su nuevo libro, El padre de la democracia. Biografía de Francisco I. Madero (Debate), una de las figuras más relevantes en la historia de México y uno de los principales ideólogos y líderes de la Revolución Mexicana.
“Si Madero pudiera ver lo que está pasando en nuestro país, estaría satisfecho, porque comprendería que la obra que hizo tuvo sentido, se pudo llevar a cabo. Sin embargo, pienso que también estaría preocupado, porque en las últimas décadas, en muchos países, y sobre todo en aquellos en donde se implantó a rajatabla el neoliberalismo, los gobiernos formalmente democráticos lo que hicieron fue agravar la desigualdad, la pobreza, la marginación, la exclusión, la discriminación. Entonces hay un reclamo legítimo de muchas sociedades de que la democracia no ha rendido los frutos que esperaban”, agregó.
“Madero fue incomprendido”
En el libro, el historiador propone un recorrido histórico a partir de múltiples fuentes oficiales, como su diario personal y correspondencia. Reconstruye sus años de formación, juventud, inicios políticos y lucha revolucionaria.
“He escrito varios libros sobre los líderes más importantes de la Revolución y me convencí de la necesidad de hacer una biografía nueva de Francisco I. Madero porque aunque ha sido muy estudiado, creo que ha sido un personaje incomprendido porque la imagen que se nos proyecta en la mayoría de los libros es la de un Madero ingenuo, irreflexivo, soñador, que se comunicaba con los espíritus, que no tenía los pies firmes sobre la Tierra, que cometió muchos errores que le costaron la vida y truncaron su proyecto”.
El historiador opina que cuando alguien se pone a estudiar con detenimiento y con otros ojos a una figura tan compleja, “se da cuenta de que esta imagen es falsa. Madero fue un político con la mayor capacidad de análisis, de reflexión, visión estratégica y de carisma que hemos tenido en nuestra historia. Y este es un Madero que no se conoce, por eso era necesario hacerle justicia y tratar de demostrar al auténtico, al que hizo el mejor diagnóstico de cómo funcionaba el sistema político.
“Madero concluyó que este se encontraba en una fase terminal, que se abría una ventana para aprovecharla al derrotarlo en las urnas, y que era imprescindible y urgente que México fuera un país democrático y que había condiciones para lograrlo y a eso se dedicó con bastante éxito”.
Entre los logros de Francisco I. Madero (1873 -1913) destaca el derrocamiento de Porfirio Díaz y que fue elegido presidente de México en las primeras elecciones democráticas del país, entre otros temas.
“Hablar de Madero es hablar de democracia y este término significa un gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo; es algo muy profundo, radical, y sin embargo ha sido muy difícil de hacer realidad en la historia de nuestro país, porque ese sueño de Madero fue abortado de manera trágica con el golpe militar que lo asesinó, y durante décadas era un sueño imposible de realizar. Apenas en los últimos años nosotros estamos haciendo realidad el sueño democrático y tratando de consolidar y de profundizar este proyecto de democracia, que es tan importante y tan valioso para las sociedades actuales”, comenta el sociólogo.
El mayor peligro para la democracia
Ávila dice que en el mundo hay proyectos autoritarios, supremacistas, xenófobos, “que están alimentando los miedos y la incertidumbre que existen, y están sacando provecho de un fenómeno que los gobiernos neoliberales provocaron, que fue las migraciones masivas provocadas por la pobreza y la violencia extrema en muchos países, que han hecho que millones de hombres y mujeres, niños y personas mayores estén tratando de encontrar mejores oportunidades de vida”.
Comenta que estos grupos de extrema derecha tienen un enemigo al que le han dado nombre, que es el migrante: “Han explotado esa imagen del migrante como si fuera una amenaza maligna para sus sociedades y han capitalizado los miedos de la población y de los sectores más conservadores. Creo que la democracia tiene en estos proyectos autoritarios, racistas y xenófobos, su principal amenaza”.
Para Felipe Ávila, no hay una democracia perfecta. “Pienso que es un ideal, a veces una utopía, pero que, sin embargo, sí ha podido avanzar mucho en la historia de las sociedades”.
¿Para qué sirve la democracia?
Que sea útil para, por un lado, representar realmente la voluntad de las mayorías, pero sobre todo para desarrollar la conciencia y el compromiso por las cosas públicas en los sectores sociales. Porque la democracia es el gobierno del pueblo, por y para el pueblo, pero es necesario que ese pueblo esté organizado, politizado, activo, que esté criticando y siendo parte de la cosa pública.
¿Que no sea un simple espectador?
Que no se contente con ir a votar a las urnas el día de la elección y se olvide de que, por lo que votó, significa un compromiso con sus representantes y que tiene que estar observándolos, vigilándolos, evaluándolos, calificándolos y, si no le responden, está en su derecho cambiarlos.
hc