"La decisión de enfrentar el mundo desde la trinchera de la cultura la tomé en la trágica tarde del 2 de octubre en Tlatelolco, en 1968, cuando confirmé que la violencia no era un camino para mí y que haría todo lo posible para evitarla en mi vida", dijo el gestor cultural Gerardo Estrada (México, 1946), quien recibió un homenaje por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el Museo Universitario Arte Contemporáneo.
“Como el transcurso del tiempo lo confirmó, la cultura era el mejor espacio para combatir la injusticia y la desigualdad. La cultura y el arte no nos hacen necesariamente mejores seres, pero sí nos alientan al menos a intentarlo. Son un camino para entender la otredad”, agregó.
Acompañado de amigos, familia, colegas, ex funcionarios y artistas, Estrada fue reconocido como figura central de la gestión cultural en México.
Ha sido director general de Radio Educación, de la Casa de México en París, del Instituto Mexicano de la Radio y del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inbal). También se desempeñó como coordinador ejecutivo del Auditorio Nacional y, en dos etapas distintas, titular de Difusión Cultural de la UNAM.
“En situaciones como esta, uno pensaría que bastaría con decir gracias en todos los tonos posibles, pero en la medida en que uno reflexiona sobre la magnitud de las gracias recibidas a lo largo de tanto tiempo, sobre todo cuando ya suman 80 años, se da cuenta de que no basta y de que habría que decir mucho más para dimensionar el tamaño de este agradecimiento”, dijo en su discurso.
Fe en la humanidad
En la mesa de honor, Estrada estuvo acompañado por Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM; Rolando Cordera Campos, Graciela de la Torre, Adriana Malvido y José Woldenberg, quienes hablaron de su trayectoria y entrega a la institución ante un auditorio que celebró su legado.
Para Estrada, la gestión cultural ha sido una extensión de su lucha por la democracia. Con la experiencia de quien ha dirigido instituciones nacionales, advirtió sobre los riesgos que enfrentan los sistemas democráticos ante figuras “agresivas y caprichosas” que desafían los límites legales.
“Aún queda por afrontar retos sociales con solidaridad y preservar la democracia frente a la intolerancia y otras amenazas autoritarias”. Comentó que a pesar de los desengaños propios en su tránsito por la política, su fe en la humanidad permanece intacta al refugiarse en las artes.
“No hay frustración que no resista un nocturno de Chopin, un concierto de Revueltas, Mozart o Beethoven, o un poema de Shakespeare. Si tenemos el Réquiem de Mozart para lamentar el 2 de octubre, también lo tenemos para recuperar los ánimos y seguir adelante”, comentó.
Obra intelectual activa
El rector Leonardo Lomelí destacó que la trayectoria de Estrada ejemplifica una forma de entender el servicio público: “Queda claro que este homenaje no es solo un ejercicio de vocación colectiva, sino un acto que pone en perspectiva una forma singular de entender la educación superior pública, la cultura y el servicio público. El doctor Gerardo Estrada pertenece a una generación que entendió tempranamente que la universidad no puede replegarse sobre sí misma, ni disolver su tradición e incidencia social en la fugacidad de las coyunturas”.
Resaltó que la labor de Estrada como coordinador de Difusión Cultural en los periodos 1979-1980 y 2004-2007 permitió que la cultura se consolidara como una infraestructura con vocación de permanencia y no como un accesorio administrativo: “La universidad pública no es un actor marginal de la sociedad sino uno de sus foros de deliberación más exigentes. El doctor Estrada ha defendido que la política cultural debe propiciar plataformas para el pensamiento heterogéneo porque una comunidad que no ejerce la crítica permanece expuesta a la manipulación digital y a la posverdad”.
El rector añadió que la autonomía universitaria implica un cuidado institucional que Estrada ejerció con rigor, transparencia y sentido ético. “Llegar a ocho décadas con una obra intelectual activa, con instituciones que contribuyó a erigir y que siguen en funcionamiento, y con generaciones formadas en el debate informado y la tolerancia, es una forma de medir el alcance de una vida académica que se cristalizó en iniciativas duraderas”.
En la mesa, los ponentes coincidieron en que Estrada es el arquitecto de la expansión cultural universitaria moderna. Bajo su gestión se impulsó la remodelación del Museo del Chopo, la reconstrucción de El Eco y la creación del Memorial del 68, proyectos que llevaron la cultura al encuentro con la ciudadanía.
“A mis 80 años, me enorgullece haber comprendido a cabalidad el significado de nuestro lema: por mi raza hablará el espíritu”, finalizó Gerardo Estrada entre aplausos y la clásica porra Goya de la UNAM que retumbó en el auditorio del MUAC.
hc