Héctor Abad Faciolince: “Quiero escribir poesía y que la historia no me joda más”

El escritor colombiano charla con MILENIO sobre 'Ahora y en la hora', novela en la que relata su experiencia en Ucrania, donde enfrentó a la muerte y sobrevivió.

Héctor Abad Faciolince | Foto: Daniel Mordzinski
Ciudad de México /
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El escritor y periodista Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958) revela a MILENIO que estaba aburrido con la vejez y los achaques de su edad, e incluso pensó en morir. Por eso aceptó, de alguna manera, viajar a una feria del libro en Ucrania en 2023, en plena invasión rusa en la región del Donetsk. El último día, para despedirse, él y su grupo fueron a cenar. El autor pidió cambiar de lugar debido a la sordera que padece en un oído. Después, cayó un misil ruso que mató a varias personas; entre ellas, a la escritora ucraniana Victoria Amelina.

“Me habían operado el corazón, estaba medio sordo. Dije: 'Ah, bueno, vamos', como por un desapego. Si pasa algo horrible, ya, salimos de eso, como decimos en Colombia. Y casi salgo de eso. Esto me demostró muchas cosas, como cuánto vale la pena vivir”, dice Héctor Abad Faciolince, autor de Ahora y en la hora (Alfaguara), la novela que nunca quiso escribir.
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Yo fui a Ucrania por motivos literarios, no a escribir un libro, una crónica o un reportaje. Fui a presentar la traducción de otro libro mío. Sólo que pertenezco al movimiento Aguanta Ucrania, que fundó un amigo Sergio Jaramillo. Y allá en Kyiv vivía una amiga, una reportera de guerra muy valiente, Catalina Gómez. Ellos me dijeron: 'Presentemos el movimiento y vámonos más cerca del frente'. Yo saqué todas las disculpas que pude, pero me convencieron”, señala.
“En esa aventura se unió una escritora ucraniana joven, de la edad de mi hija, Victoria Amelina, que dijo: ‘Yo voy con ustedes. Así aprovecho para despedirme de unos soldados amigos, porque a lo mejor los matan’. Por no reconocer que me daba miedo, me hice el valiente y fui”, agrega.

El autor fue testigo de los horrores de la guerra: “Me sentí como si me hubiera metido a nadar en el río de la historia, con mayúsculas, que me arrastró hacia el frente de guerra y, cuando ya todo estaba terminando, nos cayó ese misil encima matando a 12 personas, entre ellas, Victoria Amelina”.

Abad Faciolince relata que en aquella despedida se cambió de lugar porque no podía oír bien: “Me salvó la sordera o las ganas de oír. Aunque tuve culpa, porque si hubiera muerto yo, la mujer más joven de la mesa no, tengo esa especie de euforia del sobreviviente, una extraña sensación de vale la pena vivir ¿o no? Pero desde que sobreviví a ese misil horrible la vida me ha dado muchas demostraciones de que vale la pena vivir”.

Mientras recuerda la tragedia, el autor mueve sus manos y deja ver su anillo de bodas.

Portada del libro. | Especial

Estás casado, tenía por qué vivir, ¿no?

A mis 65 años nunca me había casado; despreciaba el matrimonio. Pero mi familia y mi mujer me reclamaban: '¿Te das cuenta de que si te hubieran matado, nos hubieras jodido la vida?'. Un poco para que me perdonara, me casé. Si algo me pasa, por lo menos te queda mi pensión. Entonces, mi mamá me dejó de herencia este anillo del padre de mi madre, que dice Victoria; pero no por Victoria Amelina, sino porque mi abuela se llamaba Victoria. Y tiene la fecha: 1922. Exactamente un siglo antes de que empezara la invasión rusa.
Yo llevo esto como si estuviera casado con Victoria Amelina. Sentía que ella me dictaba partes de este libro, que está dedicado a ella, pues ella hubiera denunciado el crimen de guerra”.

Como se dice en México: “Cuando te toca, te toca”. Usted se enfrentó a la muerte y no le tocó.

Es que los mexicanos creen en el destino. Modestamente, creo que a mí me salvó el azar, pero no deja de ser muy extraño. Uno puede creer, como mi mamá, en la providencia. Borges decía que el mundo es tan raro que esto era posible, hasta el Espíritu Santo. Si usted me pregunta: "¿Usted cree en Dios?", yo le puedo contestar: "Yo creo que mi mamá creía en Dios". A mí como que la muerte me apunta y se equivoca. Me pasa así (risas), rozando.

El escritor asegura que escribir sobre lo sucedido fue difícil y hasta se enfermó.

“Lo más cómodo hubiera sido quedarme callado y dedicarme a olvidar, pero me pareció muy mal quedarme callado; no denunciar un crimen de guerra. Me sentía horrible escribiéndolo, deprimido. Pero yo no soy nada heroico. No he sido un luchador por los derechos humanos como mi papá. No soy un activista… A mí me hubiera gustado dedicarme a escribir poemas de amor o novelas de adulterio, cosas así. Pero la historia llega y me pone por delante cosas más fuertes y me obliga; la historia me arrastra, pero espero que ya no me arrastre más, que me deje en paz”.

¿Prefiere entonces escribir de amor?

Mi primer amor fue la poesía y quisiera que mi último amor sea la poesía. Como esos que se separan a los 25 años y después a los 70 se vuelven a juntar. Yo quisiera volverme a juntar con mi primer amor, dedicarme a la poesía y que la historia no me joda más. Pienso que he vivido más de la cuenta.

El autor señala que en América Latina no nos invadimos ni hacemos guerras internacionales.

“Por eso deberíamos ser más solidarios con un país invadido en una guerra asimétrica, donde el más poderoso invade y niega la existencia del país más chiquito. Y no, los gobiernos de América Latina han sido poco solidarios. Lo más común es la indiferencia”.

Finalmente, Héctor Abad Faciolince adelanta que escribe una nueva novela enfocada en “los años en que Pablo Escobar prohibía que el periódico para el que yo escribo, El Espectador, circulara en Medellín. Quemaba los camiones, le ponía bombas a las oficinas, mató a periodistas y al director. Quiero contar la historia de un periodista bueno que entra a un periódico, pero que vive escondido, no tiene nombre y se disfraza; porque los narcos lo están persiguiendo para saber quién es el maldito que sigue haciendo reportería para ese periódico y puede que se llame Olvídate de tu nombre. En esto estoy y próximamente iré a la Feria del Libro de Monterrey, así que saludos a México, un país que quiero y me gusta mucho”.


hc

  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.

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