Artesanías, gastronomía, medicina tradicional, música y danzas de pueblos originarios de seis entidades comenzaron a ocupar los espacios de Huejutla con la segunda edición del Festival Tlajtoli 2026, una celebración que busca convertir la riqueza cultural de la Huasteca en un punto de encuentro para comunidades de distintas regiones.
Con el lema “La Huasteca nos Une: Palabra, Raíz y Memoria”, el festival abrió sus actividades este viernes con la inauguración de los pabellones artesanal, gastronómico, de medicina tradicional y Casa de la Salud, donde familias huejutlenses y visitantes pueden conocer productos, sabores, conocimientos y expresiones culturales de los pueblos participantes.
Estados participantes
La celebración reúne delegaciones de Hidalgo, Querétaro, Puebla, San Luis Potosí, Veracruz y Tamaulipas, cuyos representantes participan en un programa que durante tres días contempla presentaciones culturales, música, danzas y diversas actividades tradicionales.
El encuentro también busca preservar conocimientos que sobreviven a través de generaciones, con la participación de artesanas y artesanos, médicas y médicos tradicionales, cocineras y cocineros, músicos, danzantes y promotores culturales que llevan al festival prácticas y expresiones vinculadas con la identidad de sus comunidades.
Durante la inauguración, el alcalde José Alfredo San Román Duval destacó el respaldo de los gobiernos federal y estatal, además de la participación de las delegaciones provenientes de diferentes regiones del país que se sumaron a la celebración de las culturas originarias.
El programa concluirá este domingo 9 de agosto con la presentación estelar del Trío Aurora Hidalguense, como parte de una celebración que pretende consolidarse como un espacio de intercambio cultural entre pueblos que comparten raíces, tradiciones y una región que mantiene vigente su identidad.
Tlajtoli nació en Huejutla y en su segunda edición busca ampliar ese encuentro más allá del municipio, reuniendo voces, saberes, sabores y tradiciones bajo una misma idea: que la cultura de los pueblos originarios permanezca viva no sólo como memoria, sino como parte del presente de la Huasteca.