Para modificar o sustituir la techumbre que protege vestigios arqueológicos de la Zona Arqueológica de Cacaxtla, en Tlaxcala, se requiere de una propuesta técnica consolidada, de ahí que a lo largo de los años se le haya tratado de mantener en las mejores condiciones, más allá de los problemas que siempre ha tenido, prácticamente desde que se construyó, en palabras de María Teresa Franco, directora general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
“Se ha discutido mucho desde que se creó, pero finalmente ha tenido sus problemas, primero porque aquí han soplado vientos durísimos, cuestiones que meten desde un aguacero hasta una pequeña llovizna. Pero sustituirla es también una decisión técnica. Lo que se ha intentado es mantenerla en las mejores condiciones para que no se filtre el agua, aunque hay todo un grupo de trabajo que está en la discusión sobre casi todas las techumbres, no sólo en México, sino a nivel mundial; además, la pintura es muy frágil, por eso en ocasiones grandes descubrimientos se registran y se vuelven a cubrir, porque todavía no tenemos la tecnología que asegure su permanencia.”
Durante un recorrido por diversos recintos arqueológicos e históricos de Tlaxcala, en el que estuvo acompañada del gobernador de la entidad, Mariano González Zarur, la funcionaria federal también se refirió a la intención de reconstruir la Capilla del Santo Cristo, ubicada en la localidad de Vicente Guerrero, San Pablo del Monte, en Tlaxcala (MILENIO 01/08/15), destruída por habitantes de la comunidad, sobre la que todavía no hay una decisión tomada al respecto. “Con las autoridades locales y con los expertos del instituto vamos a ver qué es lo que sigue. El seguro será por 13 millones de pesos y una gran decisión es ver que se restituya y cómo, no quiero adelantar un solo dato con respecto a la decisión que será muy importante en el momento en que tengamos los recursos.
“Esa es la discusión, lo que vamos a hacer en el lugar. Porque fue una tragedia, un acto salvaje, que a todos nos duele y será muy importante ver cómo se constituye la propuesta definitiva”.
Riqueza cultural
Tres espacios emblemáticos de Tlaxcala fueron recorridos por María Teresa Franco, directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y el gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, para conocer los trabajos de conservación del Patrimonio Cultural en el estado: la zona arqueológica de Cacaxtla, el ex Convento de Santa María de las Nieves Totolac y la Basílica de Ocotlán.
En el primero se presentó la restauración de un espacio que servirá como restaurante y, en especial, un andador que unirá a la zona arqueológica de Cacaxtla con la de Xochitécatl, con una inversión de más de 13 millones de pesos, aportados por el estado, a fin de impulsar un mayor diálogo entre ambos espacios y percibir “cómo se ofrece una lectura integral del mundo”.
“Estos dos grandes montículos hablan de cómo se construye una estructura social, una visión de la naturaleza, un saber del cosmos, una organización en términos económicos, políticos... En la medida en que hay una política de conservación, de que cada paso que damos es topar con una huella, con una palabra antigua, en esa medida el paso se vuelve una vivencia contemporánea.”
Otro de los espacios recorridos fue el ex Convento de Santa María de las Nieves Totolac, cuya restauración empezó en el 2010 con labores de registro y mantenimiento; el año pasado se contó con los recursos para una primera etapa de restauración, que consistió en la consolidación de muros e impermeabilización de la cúpula. Una de las principales características del espacio es que de ahí salieron, según la leyenda, las 400 familias que contribuyeron a poblar el norte de México, a fines del siglo XVI, lo que aún se conmemora cada 6 de junio, en palabras de Ramón Santacruz, investigador del Centro INAH Tlaxcala.
La Basílica de Ocotlán también fue objeto de trabajos de remodelación en los últimos años, un santuario mandado a construir por el obispo Palafox por devoción a la virgen que aparece en el siglo XVI, caracterizado por retablos de un tipo de barroco muy del estilo de la región de Puebla-Tlaxcala, que presentaban problemas estructurales; “se trabajó en la parte de recuperar la estabilidad y también la belleza, porque con el tiempo se habían ensuciado, había problemas de faltantes de elementos que también había que volver a restaurar y apreciar en su totalidad”, destacó Jazziel Lumbreras, restauradora del Centro INAH Tlaxcala. m