A Iván López Reynoso (Guanajuato, 1990) el amor por la ópera le viene desde pequeño y siempre tuvo clara la vocación que lo ha llevado hasta la dirección de la Ópera de Atlanta, en la que debutará el 25 de abril como director principal con Turandot, de Puccini. Mientras llega el gran día, el director toma la batuta para ofrecer una serie de programas en México con orquestas de enorme prestigio y tradición como la Filarmónica de la UNAM y la Sinfónica de Xalapa.
El maestro comenzó el año en España con la Euskadiko Orkestra; la temporada de ABAO Bilbao Opera 2026 incluyó el montaje de Maria Stuarda, ópera de Gaetano Donizetti perteneciente a la “trilogía de las reinas” en el Euskalduna Bilbao.
Respecto a su serie de presentaciones en México, el director dice a MILENIO: “Afortunadamente tengo una agenda muy interesante, variada, completa, un poco ecléctica con distintos estilos, con distintos lenguajes; en distintos países. Mi agenda para Europa y Estados Unidos está planeada desde 2023 y aproveché espacios para tener presencia en México en marzo y en mayo”.
Comenta que todas las orquestas tienen un eje programático que las rige, “cada una tiene sus búsquedas, sus repertorios que quieren interpretar. Y es por eso que mi agenda es tan variada, desde la música tradicional mexicana hasta programas con música del siglo XX”.
Y es en esa variedad donde inicia el diálogo entre la batuta y la orquesta para conformar un programa, al respecto López Reynoso dice: “Hay programas específicos en los que las orquestas me muestran su interés para que yo dirija. Por ejemplo, la Filarmónica de la UNAM, es una orquesta que yo quiero mucho, con la que estoy vinculado desde hace mucho tiempo, y está cumpliendo 90 años. Entonces ya tienen una programación definida y puntual. En ese caso y en el de la Sinfónica de Xalapa, que también es una ocasión especial con su Feria Internacional del Libro Universitario, fueron las orquestas las que me dijeron ‘quisiéramos que fueran estos programas’. Entonces siempre es un diálogo, ver qué es lo que quieren programar y también el repertorio que a mí me interesa hacer con ellas”.
López Reynoso dice que otras ocasiones, sin embargo, las orquestas le dicen que tiene carta blanca para programar lo que él gustes, “como en los programas que tendré con la Orquesta Sinfónica de la Universidad Panamericana, con la Sinfónica Nacional y con la Sinfónica de Concepción en Chile, en marzo, y posteriormente también los que tendré con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes y con la Camerata de Coahuila en Torreón”.
Mentalidad y balance
Su próxima parada será este viernes 6 de marzo con la Orquesta Sinfónica de la Universidad Panamericana con música de Mayer, Ravel y Shostakovich, una ocasión que lo entusiasma “en mi constante búsqueda de seguir trabajando con las nuevas generaciones de jóvenes músicos mexicanos”.
Un gran año para el director que tendrá su debut en Chile el 13 y 14 de marzo con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción con música de Tchaikovsky y Beethoven para después volver a México.
“En agenda tengo igualmente clasicismo con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes y con la Orquesta Sinfónica Nacional (dos agrupaciones de excelencia con las que me une un fuerte vínculo artístico y humano) como romanticismo con la Camerata de Coahuila”.
El sello del artista ha sido la versatilidad, como se percibe en la variedad de repertorios, así como en el talento en transitar de la dirección artística en la ópera a dirigir orquesta.
López Reynoso revela cómo ha logrado mantener el foco en su carrera profesional: “He intentado en mi carrera, que ya se ha consolidado a nivel internacional, encontrar un balance adecuado entre el repertorio sinfónico y el repertorio operístico, soy un director cuya mentalidad y cuya visión es: el director, si bien no tiene que ser especialista en todo, tiene que ser capaz de abordar distintos tipos de lenguajes, estilos y estéticas.
“En mi caso, desde hace muchos años, desde que estaba yo en la primaria, siempre he tenido una gran afinidad por la ópera. Yo tenía claro que quería dirigir ópera. Me apasionaba y me ha apasionado siempre. También desde mi faceta como cantante”.
Comenta que el repertorio sinfónico complementa su carrera como director concertador de ópera, “y entre las dos facetas se enriquecen. El director sinfónico que hace ópera le aporta más al repertorio sinfónico y viceversa. El director de ópera con experiencia en el repertorio sinfónico puede abordar la ópera con otra óptica. Ambas facetas dialogan entre sí, son complementarias y se enriquecen una a la otra”.
hc