Jesús Ramírez Bermúdez, el neuropsiquiatra que conquista festivales literarios

Ramírez Bermúdez platica de ciencia, de su vocación literaria, del vagabundeo mental y sobre los proyectos que están desarrollándose alrededor de José Agustín, su padre.

Foto: Daniel Mordzinski
Ciudad de México /

El doctor Jesús Ramírez Bermúdez (Ciudad de México, 1973), especialista en psiquiatría y neuropsiquiatría e hijo de José Agustín (1944-2024), se ha convertido en un invitado frecuente en festivales literarios, pese a que él se dedica a explorar los misterios de la mente.

En charla con MILENIO, el autor del libro La melancolía creativa aborda temas como el misterio del proceso creativo, la dualidad entre el artista y el científico y sobre los proyectos que están desarrollándose alrededor de su padre, José Agustín.

Te recomendamos
'Tristessa'; viaje escénico al fascinante México de Jack Kerouac

La dualidad entre el artista y el científico

Cada vez acudes a más festivales literarios. ¿Cómo te ves en esos espacios?

Me divierto mucho porque es una práctica muy distinta a la que realizo. En el contexto de la medicina, yo hago neurociencia; la búsqueda siempre es de un pensamiento sistemático, exhaustivo, donde los significados son literales, los conceptos son precisos y, en cambio, en el terreno de la literatura, por ejemplo, en el caso del ensayo literario que me ha gustado como género para explorarlo, mis maestros o mis amigos siempre me decían que ahí es muy válido, por ejemplo, el vagabundeo mental. Asociar libremente y empezar un escrito sin saber a dónde va a parar y, en el caso de un escrito científico, sería imposible.

Exploras dos facetas opuestas.

Me gusta esa complementariedad, la libertad de exploración y de otro tipo de juego intelectual. El científico está muy comprometido con verdades literales y hasta puede ser de pronto medio intolerante con las verdades metafóricas que se utilizan en el contexto de la literatura. Me gusta mucho explorar las dos facetas porque así siento que aprendo más. Y además hay una cosa extra: en mi práctica clínica veo cómo personas que tienen trastornos, problemas, enfermedades, donde se pueden ir perdiendo ciertas capacidades; y en cambio, en el terreno de las artes, yo siento que son, o en los deportes, para otro caso, son espacios donde esas mismas habilidades se desarrollan en su máximo nivel. Entonces siento que eso me da como una visión más completa del espectro de los procesos mentales. Desde su pérdida hasta su nivel artístico.

¿Los escritores apuestan por la libertad creativa?

Yo creo que hay algunos escritores que son muy estructurados cognitivamente, a veces con una educación académica como Umberto Eco o Mario Vargas Llosa, quien es más analítico en su reflexión acerca de la literatura; en cambio, a Gabriel García Márquez le gustaba un juego más intuitivo y prefería descubrir las cosas durante el acto de la escritura, pidiéndole incluso a Vargas Llosa que no lo hiciera pensar mucho en eso para no romper el encanto.

¿En tu literatura hay diferentes estilos?

Pero en todo caso siempre hay más libertad en el sentido creativo; a diferencia del contexto de la ciencia, donde la libertad es un valor que defendemos, pero no es precisamente el recurso intelectual que entra en juego. Pero una vez que ya estás haciendo la investigación, no es mi libertad de pensar las posibilidades como yo quiera. Sino más bien descifrar el problema real que estoy estudiando con base en las evidencias.

José Agustín, su padre

José Agustín sufrió un traumatismo craneoencefálico por aquella caída en Puebla y tú te dedicas a estos temas. ¿Es una ironía de la vida?

Sí, ya sé. Es que la vida está llena de esas ironías y torceduras malsanas. Mi padre tuvo una hemorragia cerebral que afectó específicamente a los dos lóbulos temporales; son estructuras muy relacionadas con los procesos de memoria. Entonces eso sí le afectaba mucho en sus capacidades tan sobresalientes que él tenía para pensar y comunicarse verbalmente con fluidez. Y eso lo limitó mucho profesionalmente después del accidente porque verdaderamente era una discapacidad.

¿Qué pasó después?

Como un año después del accidente, fue una discapacidad terrible, incluso para el movimiento, hubo un tiempo que no podía caminar, etcétera. En algún momento mi padre dijo: "Bueno, voy a retomar la novela que estaba escribiendo", porque dejó una novela inconclusa. Entonces, se puso a escribir la novela y logró escribir una página. Y yo leí la página y, digamos que la calidad lingüística, los aspectos cualitativos de la prosa estaban intactos. Entonces no tenía ya la energía cognitiva para poder crear a la velocidad que lo hacía, porque él era un tipo de creador muy vertiginoso.

Entendías mejor lo que pasaba con tu padre.

Sí, y me llenaba de tristeza también porque me daba cuenta de que él era una persona que gozaba muchísimo sus habilidades creativas. Ahora quiero decirte que, incluso después del accidente y a lo largo de toda esa etapa de enfermedad, siempre mantuvo una capacidad cognitiva muy única de él, que era jugar con las palabras. Eso nunca lo perdió. La capacidad de jugar con las palabras en tiempo real con lo que sea que está sucediendo y lo que está escuchando. Prácticamente todo lo transformaba en juegos como... juegos de rimas, y todas las figuras de estilo las podía hacer en tiempo real muy rápido, y eso fue hasta el final. Pero claro, eso ya no era suficiente para ponerse a escribir un libro. Nada más quedó como una demostración de que su cerebro tenía esa anormalidad desde el principio y que esa es probablemente... esa idiosincrasia es la que creó ese cerebro de escritor.

Y te heredó lo literario.

Creo que le daría gusto verme en los festivales literarios. Todos los días con él eran una lección de literatura porque no podía dejar de hacerlo. No se vestía para ir a trabajar de escritor, sino todos los días en su casa, permanentemente jugando con el lenguaje. Contando cuentos desde niños, mitología griega, china, romana; la música y mi educación fueron cien por ciento literarias.

¿Qué proyectos hay sobre tu padre?

Son muchos. Hay adaptaciones a cine, televisión, que se nos han ido acercando interesadas en filmar obras como La tumba o Se está haciendo tarde y el documental que está haciendo mi hermano. Pero no puedo hablar mucho de eso; pero creo que por ahí va a seguir muy viva la obra de José Agustín Ramírez, porque él conoce todas las entrañas de la vida de mi padre y sus conexiones.


Su próximo libro

“Terminé uno que es entre ensayo científico y literario, sobre la memoria específicamente. Se llama El laberinto enterrado. Hay muchas líneas argumentales. Una tiene que ver con la historia del descubrimiento de la memoria: desde la antigüedad, pasamos por la Edad Media, el Renacimiento... Más que nada, se concentra en toda la historia científica, cómo se construye un conocimiento neurológico, un conocimiento científico de la memoria. Y otra línea que tiene que ver con textos literarios que tratan acerca de eso. Entonces tiene una parte narrativa, una cultural y una científica, pero es un ensayo literario”.
Te recomendamos
“Eliseo Alegre era una leyenda del futbol que no quería serlo”: Eduardo Berti

hc

  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite