La historia de La sirenita es conocida por la película animada de Disney, en la que Ariel sueña con convertirse en humana para estar con el príncipe Eric. Sin embargo, el cuento original del escritor danés Hans Christian Andersen, publicado en 1837, presenta una historia mucho más trágica, con sacrificios dolorosos y un desenlace que cambia por completo el destino de la protagonista.
En la versión original, la sirenita debe enfrentar decisiones extremas para intentar conseguir el amor del príncipe, incluida una última oportunidad que la obliga a elegir entre su propia salvación y la vida del hombre que ama. En MILENIO te contamos qué ocurre en el relato original y cuáles son las diferencias con la adaptación de Disney.
¿Cuál es la historia original de La sirenita de Hans Christian Andersen?
El cuento de La sirenita, publicado en 1837 por el escritor danés Hans Christian Andersen, comienza en las profundidades del mar, donde vive un rey viudo con sus seis hijas. La menor es la más hermosa de todas y tiene una voz dulce, pero, a diferencia de sus hermanas, siente una enorme curiosidad por el mundo de los humanos.
Su abuela, quien se encarga de las princesas, les cuenta historias sobre la superficie y les explica que los seres humanos tienen una vida más corta que las sirenas, pero poseen un alma inmortal. Las sirenas pueden vivir 300 años, aunque al morir se convierten en espuma marina y desaparecen. Los humanos, en cambio, pueden alcanzar la eternidad.
Esta diferencia despierta el interés de la sirenita, quien desea conocer el mundo terrestre y descubrir cómo son las personas. Sin embargo, debe esperar hasta cumplir 15 años para subir a la superficie, como establece la costumbre de su familia.
Cuando finalmente cumple 15 años, la sirenita sube a la superficie y observa un barco en el que se celebra el cumpleaños de un joven príncipe. Fascinada por él, permanece cerca de la embarcación mientras contempla las estrellas, el mar y los fuegos artificiales. Sin embargo, el clima cambia repentinamente y una fuerte tormenta golpea el barco. Las olas lo destruyen y el príncipe cae al agua.
La sirenita, que lo ve hundirse, nada hasta encontrarlo y lo mantiene a flote para evitar que se ahogue. Después de luchar contra las olas durante toda la noche, consigue llevarlo hasta la costa, cerca de un templo. Allí lo deja sobre la arena y espera a que alguien lo encuentre. Poco después, una joven sale del edificio y descubre al príncipe. Cuando él recupera el conocimiento, cree que fue ella quien lo salvó, pues nunca llega a saber que una sirena lo mantuvo con vida.
Enamorada del príncipe, la sirenita regresa a las profundidades del mar, pero no puede olvidarlo. Le pregunta a su abuela si los humanos viven para siempre y si ella podría convertirse en una de ellos. La anciana le explica que no es posible, moriría y se convertiría en espuma.
Le cuenta que un humano podría compartir su alma con ella si llegara a amarla tanto que quisiera casarse con ella. Sin embargo, la sirenita tendría que conseguir que ese amor fuera verdadero, pues no bastaría con que el príncipe la considerara una amiga o una compañía agradable.
Desesperada por volver a verlo, la joven decide buscar a la Bruja del Mar, quien vive en una región peligrosa y apartada del océano. Para llegar hasta ella, atraviesa aguas turbulentas y lugares habitados por criaturas amenazantes. La bruja acepta ayudarla y prepara una poción que transformará su cola de sirena en piernas humanas, pero le advierte que caminar le causará un dolor intenso, como si pisara cuchillos afilados.
El precio del hechizo es todavía más cruel: la sirenita deberá entregar su voz. La bruja le corta la lengua para quedarse con ella y le explica que, una vez convertida en humana, no podrá regresar al mar ni recuperar su antigua forma. Si el príncipe se casa con otra mujer, su corazón se romperá y ella se convertirá en espuma al amanecer del día siguiente a la boda. A pesar de conocer las consecuencias, la sirenita acepta el trato.
Antes de marcharse, la bruja le advierte que no podrá volver a ser una sirena. La protagonista nada hasta la superficie y bebe la poción cerca del palacio del príncipe. Siente un dolor tan intenso que pierde el conocimiento y, cuando despierta, encuentra al joven frente a ella. Él le pregunta quién es y cómo llegó hasta allí, pero ella no puede responder porque ha perdido la voz.
El príncipe queda cautivado por su belleza y la lleva al palacio. Aunque la sirenita no puede hablar, él disfruta de su compañía y le permite permanecer a su lado. Sin embargo, cada paso que da le provoca un sufrimiento insoportable, tal como había anunciado la bruja. Aun así, la joven soporta el dolor para acompañarlo, bailar para él y demostrarle su amor.
El príncipe comienza a encariñarse con ella, pero la trata como a una amiga y una compañera. Le cuenta que la joven que lo encontró cerca del templo es la persona a quien cree deberle la vida y que no puede dejar de pensar en ella. La sirenita sufre al escucharlo, pues sabe que fue ella quien lo salvó del naufragio, pero no tiene manera de revelarle la verdad.
Tiempo después, el príncipe recibe la noticia de que debe viajar para conocer a una princesa de otro reino, con la posibilidad de casarse con ella. Aunque al principio se resiste, cuando conoce a la joven descubre que es precisamente la muchacha que lo encontró después del naufragio. Convencido de que ella fue quien lo salvó, se enamora y decide casarse con ella.
La sirenita acompaña al príncipe y a la princesa durante las celebraciones de su boda, consciente de que ha perdido la oportunidad de conseguir el amor que necesitaba para salvarse. Cuando llega la noche, sube a la cubierta del barco y contempla el amanecer que marcará su final. Sus hermanas aparecen entonces con el cabello cortado y le entregan un cuchillo que obtuvieron de la Bruja del Mar a cambio de sus largas cabelleras.
Le explican que todavía puede salvarse: debe hundir el cuchillo en el corazón del príncipe y dejar que su sangre toque sus pies. De esa manera, recuperará su cola de sirena y podrá regresar al océano para vivir con su familia durante los años que le quedan. La joven toma el cuchillo y se acerca al lugar donde el príncipe duerme junto a su esposa, pero no consigue matarlo. Lo besa por última vez, arroja el arma al mar y se lanza por la borda justo cuando comienza a salir el sol.
En el desenlace original, la sirenita no se convierte simplemente en espuma marina. Cuando su cuerpo comienza a deshacerse, siente que se eleva sobre el agua y descubre a las hijas del aire, seres que tampoco poseen un alma inmortal, pero que pueden ganarla mediante buenas acciones. Ellas le explican que podrá alcanzar esa recompensa espiritual si dedica 300 años a ayudar a los seres humanos.
Así termina el cuento de Hans Christian Andersen: la sirenita no consigue el amor del príncipe ni regresa con su familia al mar, pero su sacrificio le abre la posibilidad de alcanzar un alma inmortal.
M. R.