'Lerdo Cerámica Artesanal' cumple 25 años

Eleuterio Mora es quien ha dado forma y nombre a esta tienda que lo mismo ha conocido la abundancia que la precariedad. Su auge se debió a la publicidad "de boca en boca".  

'Lerdo Artesanal Cerámica' ha pasado de todo en 25 años.
Alberto Robledo Cervantes
Lerdo, Durango /

Tiene una modesta fachada, a simple vista una casa, quien no sepa dónde está parado pasará frente el número tres de la calle Buenavista de la colonia las Brisas.

Sin advertir que detrás de esas paredes hay un centenar de figuras de cerámica solicitadas por diversos Estados de la república y en sus mejores tiempos por el país vecino del norte. Esa fachada modesta pertenece a 'Lerdo Artesanal Cerámica', han atravesado 25 años de trabajo sin cesar.

Eleuterio Mora es quien ha dado forma y nombre a esta tienda que lo mismo ha conocido la abundancia que la precariedad. Diversas condiciones incidentales lo fueron sesgando hasta llegar a ejercer el oficio en el que a la fecha lleva un cuarto de siglo.[OBJECT]

"Empecé a trabajar a los 15 años en esto. Entré a un taller de torneros ayudándoles a preparar el barro para que ellos hicieran el torno. A los 17 años entré a una fábrica de la zona industrial de Gómez, ahí aprendí a hacer los moldes. Luego, en otra fábrica, aprendí a hacer la producción, el trabajo en serie, preparar color, preparar esmaltes, todo eso ahí lo aprendí", recordó.

Ahorró dinero, compró su casa e hizo un horno con el que emprendió su negocio de la cerámica.

Empezó tranquilo, como todo al inicio fue complicado y llegado el 1995 'Lerdo Cerámica Artesanal' tuvo su auge. Por esos días producían alrededor de dos mil piezas diarias.

"Todo el mundo quería pintar, vendíamos para todos lados. Ya después del 2001, con la crisis, se empezó a mermar todo esto".

En este tiempo, en un día promedio, hacen de 60 a 70 piezas de cerámica que creaba en el mismo lugar de siempre: un taller con moldes cuadrados y rectangulares apilados, donde hay un buen número de figuras de cochinitos alcancía, botas, caballos, ángeles, vigentes y demás santos para adorno acomodados en repisas o secándose sobre la mesa esperando a ser cocidos para luego poder ser pintados.

Su auge por aquellos años se debió a la publicidad "de boca en boca", a la gente le atrajo su trabajo y lo comenzó a recomendar. Nunca hubo necesidad de pagar por grandes anuncios, así nomás se fue dando la venta.

Hubo otros dos factores que provocaron que la situación se fuera hacia abajo: la caída de las Torres Gemelas y la oleada de violencia en la Comarca Lagunera.

La primera provocó que prácticamente le cerraran las puertas del comercio hacia Estados Unidos, la efervescencia de aquel entonces puso más alerta a los vecinos del norte y comerciar se volvió complicado, al punto de optar por ya no hacerlo.

Debido al segundo de los aspectos muchos negocios fueron cerrados, por lo tanto, las ventas se fueron a pique.

No obstante su trabajo sigue llegando a Saltillo, Monterrey, Durango y Chihuahua pues no deja de trabajar, "si siguen en movimiento algo tiene que pasar", expresó Eleuterio Mora.

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