“La colección de libros Tacita de Té, surgió de una necesidad técnica y literaria. En la imprenta suele haber una ‘merma’ de papel, fragmentos del pliego que normalmente se desperdician, y lo que decidimos fue aprovechar esos espacios para publicar textos que, por su extensión, no suelen tener cabida como libros individuales en grandes editoriales”, dice a MILENIO el editor Xavier Rodríguez, quien junto a Ilallalí Hernández y Gerardo Soria, son socios de Los Libros del Sargento, la cual se fundó hace más de diez años.
“La editorial opera desde Pachuca tras mudarse durante la pandemia, donde decidimos darle un mayor impulso. Nuestra red de autores y lectores es plural; no nos limitamos a una geografía, sino que buscamos que el proyecto sea un punto de encuentro para lectores de todo el país a través de envíos directos y redes sociales”, agrega el entrevistado, quien también es gerente comercial del sello.
El nombre de la editorial no es un elemento fortuito. Todo nace del “Sargento”, un perro que fue el emblema del proyecto y vivió 21 años.
“A partir de esta figura, cada colección sigue un hilo conductor basado en el mundo canino, organizando el conocimiento a través de categorías específicas: Pedigrí, se enfoca en textos clásicos y fundacionales, como el prefacio a Shakespeare de Samuel Johnson. Sipión es una serie que se dedica a la clínica psicoanalítica. El nombre rinde homenaje a un perro de los textos de Miguel de Cervantes que protagonizaba diálogos en las noches y que sirvió de inspiración para los estudios teóricos de Sigmund Freud; y Rabiosa actualidad: Aquí se publican temas sociales urgentes, como la situación de los migrantes indocumentados que se llama ‘Calla por miedo’; es una forma de abordar la realidad inmediata mediante una metáfora sobre el estado de alerta constante en la sociedad contemporánea.
Sobre la colección Tacita de Té, fue nombrada así por las razas de perros de tamaño pequeño y se encuentran títulos como: Churro de Gilma Luque; Jonás, Manteca y Santi de Karla Montalvo; El libro, la mola y el monstruo de Mario Bellatin y Mi alter ego de J.M. Servín.
“Es nuestra forma de decir que el tamaño no sacrifica la calidad. Buscamos autores generosos que prefieren ver su obra en un formato cuidado y autónomo antes que verla perdida en una antología de 700 páginas donde los textos suelen diluirse”.
Un ejemplo claro de esta filosofía es el libro de J.M. Servín sobre su perro Kato. “Se trata de un texto que no encontraba sitio en sus circuitos habituales de publicación debido a su brevedad. Al sacarlo en Tacita de Té, le damos una identidad propia. Además, el precio de 50 pesos facilita que la gente los coleccione; es una forma de democratizar el acceso a autores de alto nivel sin la barrera del costo de un libro de gran formato, que muchas veces resulta prohibitivo para el lector promedio”, afirma.
Un reto al que se han enfrentado con estos “minilibros” es la distribución y la seguridad en puntos de venta tradicionales.
“Debido a sus dimensiones de 8 cm x 11 cm, estos ejemplares son extremadamente fáciles de robar, son muy robables, lo que genera reticencia en las grandes cadenas de librerías y tiendas departamentales. Por eso, para solucionar este inconveniente, diseñamos cajas contenedoras para los títulos. Esta estrategia no solo ayuda al control de inventario y facilita la exhibición en mostradores de cobro, sino que refuerza la idea de colección y ha funcionado muy bien. Por ahora son diez títulos, pero esperamos publicar más títulos en Tacita de Té en 2026".
MGR