Los superhéroes se agotan

Los lectores del cómic en la FIL no son pocos. En el pasillo D hay cinco stands, tres de distribuidoras de novela gráfica, manga y tiras cómicas, y dos de editoriales independientes que publican historietas de mexicanos.

“Actualmente se ha dado un boom impresionante con las películas, series de TV y series animadas, que ha remontado el mercado”, dice el editor Osmín Nú
Los lectores del cómic en la FIL no son pocos.
Pero no todo en el mundo de los cómics viene de extranjeros, hay dos editoriales en la FIL que publican tiras y novelas gráficas de mexicanos.
Alejandra Arteaga
Guadalajara /

Hay al menos un libro en la FIL que el miércoles se había agotado: Civil War, la saga de superhéroes en la que el Capitán América y Ironman provocan una guerra.

“Lo que más se vende es lo que está de moda. Sale Civil War (en el cine) el próximo año y todo mundo viene a buscar el cómic, quedan cinco días de la FIL y ya se nos acabó”, dice un vendedor de Fantástico.

Para el viernes, el pasillo D de la FIL del cómic era intransitable: los adolescentes, algunos con camisetas de superhéroes y cabellos pintados, hacían fila para pagar por historietas de Batman, Walking Dead y manga, uno de los géneros más populares de esta edición.

Yahaira, de 15 años, cabello verde y una playera del manga Black Knight de vampiros, dice que una amiga le enseñó hace dos años los cómics japoneses y que desde entonces los colecciona.

Este año vino a la FIL a buscar dos números específicos del manga de vampiros en el stand de Panini, que dice que es el que tiene más variedad; pero se va a llevar solo uno porque cuestan 60 pesos y no le alcanza. Y la fila es tan larga “que si pido prestado” ya no le daría tiempo de volver a formarse y llegar a tiempo al autobús que los va a regresar a la secundaria.

Los lectores del cómic en la FIL no son pocos. En el pasillo D hay cinco stands, tres de distribuidoras de novela gráfica, manga y tiras cómicas, y dos de editoriales independientes que publican historietas de mexicanos. Los que tienen más dinero compran figuras de acción de personajes como El Guasón o Star Wars, y el que tiene suerte y tiempo se lleva un dibujo de algún personaje de Batman dibujado por ilustradores mexicanos.

En el stand de la editorial Kamite, los lectores también han asaltado los estantes: desde niños de 10 años que devoran adaptaciones de series como Hora de aventura de Cartoon Network hasta adultos de 35 que buscan cómics de Spiderman o Batman. Pero lo que más ha vendido la editorial en estos días es The Walking Dead y Scott Pilgrim, que se convirtieron en serie de televisión y película.

“Actualmente se ha dado un boom impresionante con las películas, series de TV y series animadas, que ha remontado el mercado”, dice el editor Osmín Núñez de Kamite.

Pero no todo en el mundo de los cómics viene de extranjeros, hay dos editoriales en la FIL que publican tiras y novelas gráficas de mexicanos.

Dono Sánchez dibuja desde los tres años y tiene 38. Ilustró y escribió Turbo Desafiante, cómic sobre el superhéroe Lucas, un adolescente que salva las calles de Monterrey de la ruina. Pero Dono también es empresario del cómic: cofundó la editorial Fixion Narradores.

“Nuestra apuesta es ofrecer una opción de lectura distinta de cómic, para el que ya tiene muchos años leyendo lo mismo y no se da cuenta de que hay historias bien hechas, bien ilustradas de autores nacionales que te van a ofrecer una mejor conexión con escenarios, actitudes, comportamientos, y la misma cultura de México”, dice.

También en Fixion Narradores se vende UltraPato, cómic que compró Gabriela, de 17 años, para su hermanito de nueve “que le gustan mucho las caricaturas, entonces se lo voy a dar para que en vez de que mire la tele, se ponga a leer”.

En Soulkeepers Ediciones se vende la obra de un ilustrador mexicano que apostó por publicar sus propias novelas gráficas: el jalisciense Fernando “Fers” Sánchez, autor del cómic Soulkeepers sobre la batalla de un grupo de adolescentes superhéroes que pelean contra los monstruos devoradores de almas. La editorial sólo publica la obra de Fers, que no debe ser mal negocio porque lleva cinco años en el mercado, y sale cada dos meses en los puestos de periódicos y cada año publican una compilación de todas las tiras.

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