Lupercalia, la sangrienta fiesta pagana que fue absorbida por San Valentín

Antes de que el 14 de febrero se convirtiera en el día del amor y los regalos románticos, en la antigua Roma se celebraba la Lupercalia, un ritual marcado por sacrificios, fertilidad y tradiciones paganas.

Lupercalia, la sangrienta fiesta pagana que fue absorbida por San Valentín
Natalie González Arredondo
Ciudad de México /

Mucho antes de que el 14 de febrero se llenara de flores, chocolates y cartas románticas, en la antigua Roma se celebraba un ritual muy distinto: la Lupercalia, una festividad pagana marcada por sacrificios de animales, rituales de fertilidad y prácticas que hoy resultarían impactantes. 

Con el paso de los siglos, esta celebración fue transformándose hasta quedar asociada con el Día de San Valentín, aunque sus orígenes distan mucho del amor idealizado que hoy se conmemora.

La Lupercalia se celebraba cada año el 15 de febrero, en honor a Luperco (una deidad vinculada a la fertilidad y la protección de los rebaños) y también relacionada con Fauno, dios romano asociado a la naturaleza y la fecundidad. 

Además, el ritual tenía lugar en la cueva del Lupercal, en el monte Palatino, lugar que según la tradición fue donde la loba amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de Roma.

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La Lupercalia se celebraba cada año el 15 de febrero, en honor a Luperco, una deidad vinculada a la fertilidad.

¿Qué era la Lupercalia y cómo se celebraba?

La festividad comenzaba con el sacrificio de cabras y un perro, animales asociados a la fertilidad y la purificación. 

Después del sacrificio, los sacerdotes, conocidos como los Luperci, cortaban tiras de piel de cabra, llamadas februa, y corrían por la ciudad azotando simbólicamente a mujeres que se colocaban voluntariamente en su camino.

Lejos de interpretarse como un acto violento en el contexto de la época, el contacto con estas tiras de piel era visto como un ritual de fertilidad: se creía que aumentaba las probabilidades de embarazo y facilitaba el parto. 

De hecho, el propio nombre del mes de febrero podría estar vinculado a estos rituales de purificación (februare significa purificar).

Además de los sacrificios, existían prácticas que algunos historiadores vinculan con emparejamientos simbólicos entre hombres y mujeres jóvenes, aunque no hay consenso absoluto sobre si realmente funcionaban como una “lotería romántica” formal. 

Lo que sí está documentado es que la festividad tenía una fuerte carga relacionada con la fertilidad, la sexualidad y la renovación, lo cual la segmentaban como erótico. 

De ritual pagano a celebración cristiana


Con la expansión del cristianismo en el Imperio Romano, muchas festividades paganas fueron suprimidas o transformadas. En el siglo V, el Papa Gelasio I prohibió oficialmente la Lupercalia, considerándola incompatible con la doctrina cristiana.

En ese mismo contexto comenzó a consolidarse la figura de San Valentín, un mártir cristiano cuya historia está rodeada de versiones diversas. 

Una de las más populares sostiene que fue un sacerdote que celebraba matrimonios en secreto durante el reinado del emperador Claudio II, quien había prohibido las bodas de jóvenes soldados.

Aunque la conexión directa entre la Lupercalia y San Valentín no está completamente documentada como una sustitución inmediata, lo cierto es que con el paso del tiempo la conmemoración del 14 de febrero terminó imponiéndose en el calendario cristiano, desplazando las antiguas prácticas paganas.

En el siglo V, el papa Gelasio I prohibió oficialmente la Lupercalia.

¿Realmente San Valentín sustituyó a la Lupercalia? De sacrificios a corazones rojos

El vínculo entre ambas celebraciones ha sido debatido por historiadores. Algunos sostienen que la Iglesia promovió el Día de San Valentín para cristianizar una festividad popular y pagana. 

Otros argumentan que la asociación entre amor romántico y el 14 de febrero surgió siglos después, especialmente en la Edad Media, cuando poetas como Geoffrey Chaucer comenzaron a relacionar esa fecha con el cortejo y el amor cortés.

Es decir, la versión romántica de San Valentín no nació directamente como reemplazo de la Lupercalia, sino que evolucionó gradualmente, fusionando tradiciones, reinterpretaciones culturales y cambios religiosos.

Lo que comenzó como un ritual con sacrificios animales, carreras rituales y prácticas de fertilidad terminó transformándose, con el paso de los siglos, en una fecha asociada a cartas, flores y declaraciones de amor.

La evolución de la Lupercalia hacia el Día de San Valentín refleja cómo las celebraciones cambian con el tiempo, adaptándose a nuevas creencias y sensibilidades. 

Hoy, el 14 de febrero representa el amor romántico en muchas culturas, pero su raíz se encuentra en una tradición romana mucho más cruda, física y simbólica.


 

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