El pianista francés Manuel Rocheman no olvida el consejo que le dio su maestro Martial Solal cuando era jovencito y se dio cuenta de que trataba de tocar como él o como Oscar Peterson: “Tienes que encontrarte a ti mismo en la música y desarrollar tus ideas”.
A los 18 años, Rocheman ya tocaba en los clubes de París, a los 20 dirigía su propio grupo y, cinco años después, grababa su primer disco, Trio Urbain (Nocturne Productions, 1990), al que han seguido muchos otros. Si bien disfruta mucho tocar en trío, también le gusta la formación de cuarteto y los conciertos de piano solo, faceta en la que se presentará este 20 de enero a las 21:00 horas en el Jazz Place en Plaza Galerías (Melchor Ocampo 193, colonia Anzures).
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Para su cita en piano solo tocará algunos standards de jazz, pero también algunas piezas de Bill Evans, otras de Michel Legrand y sus propias composiciones. “También tocaré algunas piezas de Alberto Zuckermann: una que escribió para sus hijas Lorena y Verónica y otra para su madre"
—¿Cuál es el reto de tocar a piano solo?
Realmente es un reto, porque no hay un baterista o un bajista con el que te puedas quejar porque cometió un error —dice entre risas—. Si toco solo soy responsable de todo lo que se escucha, bien o mal. El reto es mayor que si tocas en trío o cuarteto. Por fortuna, Alberto Zuckermann me dice que hay un buen piano en el Jazz Place, pues en ocasiones en los clubes no hay muy buenos instrumentos.
—Sin embargo tocar solo también tiene sus ventajas…
Sí, tengo más libertad y espacio para desarrollar más cosas que si estuviera en trío, me permite expresar más emociones. La sensación es de mayor libertad. Por ejemplo: empiezo una pieza y de ahí puedo irme a otra parte. El piano solo siempre es único: hasta que estás tocando descubres lo que vas a hacer. No es como tocar música clásica, en la que todo está escrito.
—¿Qué nos puedes decir de Alone at Last, disco grabado a piano solo?
Es un reflejo de lo que toco en mis conciertos. Así como incluyo standards clásicos de jazz también tengo cosas más virtuosas, como “Donna Lee”, un tema de Charlie Parker. Por otra parte, también grabé baladas como “Strangers in the Night” y “So Tender”, composición de Keith Jarrett, y “Song for Helen”, de Bill Evans.
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