“Más que una cazadora de historias, yo diría que soy una constructora porque están ahí los contextos, pero las historias hay que construirlas desde cero y es lo que honestamente puedo hacer con las novelas que publicó”, afirma a MILENIO María Dueñas, escritora española que inauguró el Hay Festival Querétaro y hoy ofrecerá una charla en la ciudad a las 3 de la tarde en la Casa Mota (Francisco I. Madero 71, Centro Histórico).
La autora de Por si un día volvemos (Planeta) llegó a la literatura después de más de dos décadas dedicada a la docencia universitaria. Su primera novela, El tiempo entre costuras, publicada en 2009, se convirtió en un fenómeno editorial y fue traducida a más de 25 idiomas.
¿Qué ha sido más difícil: escribir o convivir con el éxito?
Todo ha venido un poco sobre la marcha, de manera inesperada. Empecé a escribir siendo una profesora de universidad y robándole el tiempo a mis actividades del día a día, sin saber a dónde iba a llevarme esa primera novela. Tuve la suerte de que se publicó e inmediatamente empezó a crecer; la crítica fue muy buena, pero yo seguía todavía en la universidad y aprendí a convivir a la fuerza con las dos cosas. Fue un año duro y complicado. Después dejé la universidad, porque vi que era muy difícil estar en los dos sitios a la vez; tuve que dejar esa vida.
¿Su formación académica le complicó o ayudó a escribir una novela?
No vengo de la literatura, sino de la lingüística. Sigo siendo lectora y conocedora del ámbito literario, pero escribí desde mi vertiente de lectora de todo tipo de literatura. Creo que me ayudó el bagaje que traía como docente, como investigadora, a la hora de estructurar el trabajo, de buscar el rigor en todos los ámbitos, de la documentación y de la disciplina de trabajo. Mi profesión fue útil.
Esta es su sexta novela. ¿Todavía siente miedo frente a la página en blanco?
No lo pienso. Cada novela es como un proyecto nuevo totalmente encapsulado en sí mismo. No me paro a pensar cómo fue la anterior, si fue mejor o peor. Yo dejo que la anterior salga de mi cabeza y me centro en la siguiente. Trabajo lo que puedo con todo mi nivel de exigencia, con mi honestidad; pero no me asusta. No me intimidó al principio porque escribía desde el puro desconocimiento, así que ya aprendí a convivir con esa falta de pudor.
¿Hay un tema que la haya perseguido a lo largo de sus novelas?
Sin planearlo mucho, al final siempre acabo hablando de gente que se mueve y que sale casi siempre de forma imprevista de su hábitat natural. Ocurre algo y ese algo les pone en movimiento geográfico, les hace emprender un camino hacia lugares y circunstancias con los que no contaban en su vida. Por ejemplo, en El tiempo entre costuras, la protagonista fue arrastrada por un amor equivocado hasta mujeres que salen porque emigran, porque son víctimas de una situación de abuso… Eso es un poco una tónica general, el territorio, pero tampoco forma parte de un plan; las circunstancias van haciéndoles eso.
¿Le interesa utilizar el pasado para hablar del presente?
En casi todas mis novelas, en distinta amplitud de tiempo, se trasladan al pasado porque hay episodios de nuestro pasado reciente, desconocidos, que vale la pena rescatar porque pueden darnos aprendizajes para el presente. Hablar de inmigración, de exilio, de residencia, del pasado de muchas mujeres. Ciertos temas que sí conviene que los miremos con el prisma del presente.
¿Por qué protagonistas mujeres?
Porque las mujeres hemos estado toda la vida ahí, en la historia, bregando, luchando, peleando, presentes siempre. Cuando escribían los hombres, no se nos ponía el objetivo encima. Ahora que escribimos, creo que tenemos que recuperar toda esta voz. Hemos estado ahí siempre, siempre.
¿Cómo nació ‘Por si un día volvemos’?
En Orán hubo muchísima migración española. Argelia fue durante ciento y pico de años parte de Francia. Hubo muchísima migración española. Yo tenía constancia de que muchos eran de origen español y, aunque se afrancesaron, sus orígenes estaban ahí. Me interesaba explorar esos tiempos en los que ellos emigraron.
Cecilia Belmonte, personaje de su novela, atraviesa violencia, pobreza, migración y pérdidas.
Es un personaje puramente de ficción, por supuesto. Pero esas vicisitudes de sufrir violencia, abandonar tu mundo, empezar a trabajar en lo más bajo, caerte, levantarte, volverte a caer, volverte a levantar, todo eso ha estado ahí siempre, pero no llegábamos a los libros.
¿Su protagonista se nutre de muchas otras mujeres?
Sí, pero no de historias concretas, sino de vicisitudes concretas: mujeres trabajando en los campos, en el servicio doméstico, abriendo pequeños negocios, mujeres que se quedan solas por circunstancias. Es la historia de las mujeres en cualquier lugar del mundo. Mujeres que sacan adelante a las familias o negocios; mujeres que se apoyan entre ellas cuando no hay hombres alrededor. Todo eso ha estado ahí siempre y tenemos que contarlo.
¿Qué papel tiene la investigación histórica en sus novelas?
Todo parte de ahí. Antes de empezar a escribir, paso varios meses documentándome, buscando información, llamando a mil puertas. Utilizo estudios académicos, prensa de la época, novelas, geografías o memorias, todo eso. Y luego intento rescatar la voz, si siguen vivas. Y luego, no lo traslado directamente; lo mío es ficción pura y dura… pero sí para crear ese universo de cada novela.
¿Qué le diría hoy a aquella filóloga que comenzó a escribir?
Quizá (risas) le habría dicho que no dejara de hacer lo que hizo porque fue muy buena escuela, pero quizá que hubiera empezado a escribir novela un poco antes. No esperar casi 20 años de vida académica. Tal vez, con diez o doce años habría sido suficiente.
¿Quién es María Dueñas?
María Dueñas (Puertollano, 1964) es doctora en Filología Inglesa y trabajó durante más de dos décadas como docente universitaria antes de dedicarse por completo a la literatura. Su debut literario, en 2009, con ‘El tiempo entre costuras’ la catapultó al éxito y convirtió la novela en un fenómeno editorial, traducida a más de 25 idiomas. Desde entonces ha publicado Misión Olvido (2012), La Templanza (2015), Las hijas del Capitán (2018), Sira (2021) y Por si un día volvemos (2025). Su obra ha sido adaptada a series de televisión.
hc