De la marimba al güiro, la música en las calles de Don Eduardo

La caza de la fama no termina y las calles del Centro Histórico de Torreón, dan la oportunidad a quienes aún conservan la esperanza, de buscarla en la jungla de asfalto, sólo por unas monedas.

Una de estas glorias vivientes es Eduardo Miranda.
Luis Carlos Valdés de León
Torreón, Coahuila /

Las calles son ahora su nuevo escenario, su público es todo aquel o aquella que con gordita, tacos, burritos, menudo, pozole, dan rienda suelta al antojo mañanero, al paladar botanero de la tarde o noche.

El melodioso sonido de la guitarra, el acordeón o la bataca, se mezclan con voces dignas del recuerdo y otras del olvido.

Son los músicos y cantantes callejeros, aquellos que en grupo o en lo individual, ponen sabor al ambiente de mercados, tabaretes y puestos donde les permiten mostrar sus talentos.[OBJECT]

Aquellos que tuvieron sus glorias doradas en foros reconocidos pero que hoy, al paso de los años y en el olvido, deambulan por las calles cargando sus instrumentos, queriendo alcanzar la fama y la gloria musical, sólo para llevarse unos pesos al bolsillo.

Una de estas glorias vivientes es Eduardo Miranda. Una gorra pretende disimular el rastro blanco del camino andado a lo largo de 82 años.

Su voz comienza a resonar y los dedos de su mano derecha rascan un güiro en tanto que su cuerpo se contonea sencillo siguiendo el ritmo de la melodía.

"Total, si me hubieras querido... ya me hubiera olvidado, de tu querer", (canción famosa en la voz de la texana Vicky Carr), mientras los comensales degustaban la gordita de mole, la de queso, de papas, chicharrón o picadillo, los sabores eran tan variados como las melodías que Eduardo interpretó.

La vida musical de Eduardo nació como la de cualquier otro músico de su generación.

Comenzó en 1948, su oficio, el de baterista, pero sus momentos de mayor gloria se dieron al integrar la Marimba Chiapas, en aquella entidad.

Tocó con Pablo Tavares y el señor Aguiñaga, recuerda con orgullo. Anduvo de gira por Veracruz, Campeche, Chetumal, Mérida, Cancún. Dio sonido a melodiosas marimbas en Coatzacoalcos y Villahermosa.

Lleva en las calles de Torreón 8 años y aunque aseguró que su fuerte es la batería y la marimba, su edad ya no le permite cargar otro instrumento que el güiro.

Se levanta a las 10 de la mañana, vive en Gómez Palacio pero recorre el centro de Torreón, pasa por la Plaza Mayor, llega a la Alameda, al Bosque.

"Sí me canso pero me conservo y me siento muy feliz. Sí tengo hijos, me quieren en mi casa sentado, pero no es lo mío".

"Yo jalé con muchas marimbas en Veracruz", dice sonriente al dar por terminado su romántico concierto.

Más que su canto, su ánimo y la forma de pedir, es lo que llama la atención del respetable, quien gustoso, saca las ansiadas monedas y las deposita en el güiro azul que hoy forma parte de él.[OBJECT]

"Coopere para este ruco que acaba de salir del kínder, se aceptan relojes, esclavas, centenarios, tarjetas de crédito, tortibonos, escrituras de casa al corriente con el predial para no batallar".

Y despidiéndose del público, siguió su camino por más monedas, por más público, por más fama, recorriendo sus calles, las calles de don Eduardo.

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