Mark Webber fue, antes que nada, un fan de Pulp. Los conoció en 1995 y comenzó a recopilar de manera casi obsesiva cualquier cosa sobre la banda británica.
Fue presidente del club de fans y más adelante su tour manager hasta que, en una de esas vueltas del destino, se convirtió en el guitarrista del grupo británico formado en Sheffield en 1978 y liderada por Jarvis Cocker.
MILENIO charló con el músico sobre el libro Yo estoy con Pulp, ¿y tú? (Sexto Piso). Una historia visual que celebra los más de 40 años de trayectoria de la banda y que fue traducido por el editor Eduardo Rabasa.
“Me dediqué siempre a salvar toda esta memorabilia sin tener ninguna intención de para qué podría ser usada. Lo importante era que no se perdiera, por eso en el libro hay muchas fotos e imágenes de boletos de conciertos o piezas promocionales e infinidad de cosas. Las guardé y las tuve en bolsas en mi casa durante muchos años”, dice el guitarrista, quien además escribe algunos textos sobre su experiencia, como su paso por México.
Para la entrevista (que sucedió antes de su concierto en nuestro país), Mark Webber eligió 99 Records, una tienda de vinilos donde se siente muy a gusto.
“Soy un fanático de la música. De joven me interesaban bandas como Velvet Underground o Beach Boys, y ahora me encantaría ver notas de prensa, pósters, afiches de cuando salió su primer disco y que se hiciera un libro, yo lo compraría”, confiesa.
Yo estoy con Pulp, ¿y tú? es un recorrido de primera mano por la singular trayectoria que llevó a un grupo de “raros” a alcanzar la fama mundial.
“Cuando descubrí nuevamente todas mis bolsas de objetos, me pareció que de eso podía hacer un libro muy bonito que la gente podría estar interesada en ver”, comenta Webber.
Frustraciones y luchas
Sobre cómo pasó de fan a ser guitarrista de su banda favorita, recuerda: “Desde el exterior parece que es una historia muy extraña e increíble; no sucede con muchas personas que terminan en la banda de la que son seguidores, pero sucedió después de que tuve muchos otros trabajos y luego me pidieron que estuviera en la banda, lo que fue totalmente inesperado, pero mi vida no cambió de un día para otro”.
Webber dice que no es un rockstar: “Hubo momentos emocionantes en los que éramos muy populares y la gente estaba muy emocionada por nosotros. Pero soy una persona muy pesimista, no todo lo que pasa es bueno todo el tiempo. Siempre hay frustraciones y luchas, y traté de que se reflejara eso en el libro y, claro, también de los momentos emocionantes”.
Un dato interesante es que Mark Webber comenzó a trabajar en el libro antes de que Pulp regresara a los escenarios en 2011, después de separarse en 2001.
“Pensé que el regreso nunca iba a suceder, así que sentí que podía ser brutalmente honesto sobre la banda. Pero luego, porque me tomó mucho tiempo hacerlo, empezamos a hablar de reunirnos de nuevo y eso cambió el tono y mi aproximación del libro porque parecía que Pulp ya era otra cosa”.
Y cuando Webber comenzó a revisar los objetos, las fotos, la historia, “pude tener una nueva visión, porque había situaciones que había olvidado, pero había salvado toda la evidencia de que estas cosas habían pasado, y así pude descubrirlo de nuevo por mí mismo. Eso me hizo pensar que quizás sería bueno para otras personas verlo así”.
Cuando se desintegró Pulp, Webber se alejó de la música y comenzó a trabajar en cine y en otros proyectos.
“De alguna manera era como si hubiera pasado a ser alguien más. En el trabajo que hago en el cine voy a muchas bibliotecas y archivos, por eso hacer un libro sobre mi propia vida y la banda fue un proceso extraño”.
El guitarrista sostiene que los fans de Pulp van a amar el libro “pero el público más general, no lo sé aquí en México, pero en Inglaterra más gente conocerá a Jarvis Cocker como persona. Creo que será interesante darse cuenta de que la banda tenía una larga historia y pasó por diferentes etapas haciendo diferentes tipos de música hasta el punto de que se hizo popular”.
Sobre la respuesta de sus compañeros de Pulp hacia el libro, comenta: “Les dije que sería como una colección de todo lo que he salvado, pero nada más. Nadie me pidió algo específico. Los conozco desde hace mucho, así que no pondría nada en el libro que les hubiera asustado o dañado. Cuando se los enseñé se pusieron felices y emocionados porque es nuestra vida, somos como una familia y esa es nuestra memoria colectiva”.
Mark Webber dice qué objeto de los que guardó por años es uno de los más valiosos. “Los fans hicieron un muñeco de cada uno de nosotros y nos lo dieron por la época en que sonaba la canción Common People. Fue precioso porque creo que fue como: ‘Ok, entonces ahora soy un popstar’”.
Y recomienda algunos de sus discos favoritos: Ziggy Stardust de David Bowie, The Velvet Underground & Nico con portada de Andy Warhol y A Rainbow in Curved Air de Terry Riley.
BSMM