El arte puede transformar la manera en que miramos una ciudad, convertir sus espacios cotidianos en experiencias inesperadas y regalarnos un momento para detenernos y observar. Esa es la apuesta del artista visual irlandés Maser, quien llega a Monterrey con una propuesta que combina color, geometría e historia.
Como parte de la programación del Festival Internacional Santa Lucía, el artista presentará Into the Grid, una intervención urbana de gran formato que contempla dos proyectos: un mural a lo largo del Paseo Santa Lucía y una instalación tridimensional en la Macroplaza, diseñada para que el público pueda recorrerla y formar parte de la experiencia.
"Me invitaron a hacer dos proyectos para pintar el gran mural aquí a lo largo del canal y luego más arriba, para crear una instalación grande, lo que digo, una instalación de 3D. Y eso es para que la gente camine a través de la experiencia. Así que dos proyectos, independientemente. Y el mural que aquí estoy haciendo es una extensión de lo que suelo hacer, mi propia obra de arte. Me han invitado a exhibir eso", explicó Maser.
Para desarrollar sus obras, el artista investigó algunos de los elementos más representativos de Monterrey, desde sus montañas hasta los vínculos históricos entre México e Irlanda. Esta conexión también se convirtió en parte de su propuesta visual, al descubrir la participación de la Brigada de San Patricio en la historia mexicana.
"Antes de venir, estaba buscando Monterrey y tomando algo de inspiración en lugares emblemáticos como las montañas. Además, hay un famoso puente aquí abajo que, en mi investigación, encontré que el ejército irlandés apoyó al ejército mexicano, junto con la Brigada de San Patricio. Así que incluí eso", compartió.
El color, las figuras geométricas y los contrastes son elementos característicos de su lenguaje artístico. A través de composiciones que combinan líneas suaves y formas definidas, Maser busca captar la atención de quienes se encuentran con sus obras e invitarlos a observar más allá de lo evidente.
"Así que quiero crear un trabajo que le haga detenerse y mirar, así que uso muchos colores de proceso y colores contrastantes. Tanto frío y calor juntos, negros, blancos y luego las relaciones de formas, líneas suaves y líneas duras", señaló.
Con una trayectoria que comenzó en las calles de Dublín en 1995, Maser ha llevado su propuesta a murales, exposiciones e instalaciones en distintos espacios. Sin embargo, más allá de la técnica y la composición, uno de sus principales objetivos es que el arte pueda conectar con personas de distintas generaciones, incluso con quienes no están familiarizados con el mundo artístico.
"Me gusta la idea de la alegría y la inocencia. Así que me gusta que mi trabajo atraiga, ya sabes, como un niño de 8 años a uno de 80 años, que la gente pueda interpretarlo y tal vez disfrutar de ello. Creo que eso es muy importante para mi trabajo. La vida es lo suficientemente seria, creo que es bueno escapar", expresó.
Para Maser, crear experiencias positivas a través del arte también tiene un significado especial en un mundo que enfrenta constantes dificultades.
En medio del ritmo de la ciudad, el arte también puede ser una pausa y una forma de volver a mirar lo cotidiano con otros ojos.
Ahora, Monterrey tendrá nuevos espacios para detenerse, recorrerlos y, por un momento, dejarse llevar por el color.
dgp