“Me importa escribir, me gusta hacerlo, lo he hecho con entrega”

Luis Sandoval Godoy, uno de los escritores más destacados en Jalisco, autor de La Sangre llegó hasta el río, conversó con este medio sobre su obra.

Luis Sandoval Godoy no estuvo presente en su homenaje por motivos de salud
Enrique Vázquez
Guadalajara /

El Seminario de Cultura Mexicana, realizó un homenaje a Luis Sandoval Godoy la noche del lunes pasado con la participación de Juan José Doñán, Jorge Souza y Tomás de Híjar Ornelas. El reconocimiento consistió en los comentarios en torno al último de los libros editados del homenajeado titulado Nos alcanzó el eco de lejanas voces. Debido a problemas de salud, Sandoval Godoy no estuvo presente. El autor compartió para los lectores de MILENIO sus impresiones respecto este reconocimiento y otros temas relacionados con su obra.

¿Cómo se siente con el homenaje que le hizo el Seminario de Cultura Mexicana y qué le significa?

En lo humano me sentí halagado por la bondad que me dispensaron las personas que participaron de distintas maneras en este acto, pero al lado de su gentileza me quedo en la actitud que he querido mantener siempre: rehuir del yo y pensar que en el trabajo realizado jamás he querido emplear la primera persona. Me importa escribir, me gusta hacerlo, lo he hecho con la mayor entrega, como un acto egoísta, - narcisismo sin duda -, no pensando que a otra persona pueda interesarle o emocionarle con la misma, deleitosa emoción en que yo he gozado de algunos de mis textos.

En su homenaje se comentó su último libro Nos alcanzó el eco de lejanas voces...

Creo que el último libro abarca una serie de cuentos que como todo lo que he hecho en este género, nacen de un hecho real, de una circunstancia vivida, una experiencia o una situación especial que me conmovió de modo particular y que quise escribir, rodeándola de incidentes y acompañándola de reflexiones en que me quise recrear o darme a mí mismo como norma de mis actos.

¿Encontró más satisfacción en este libro que en otros ya publicados?

Sería muy difícil una apreciación definitiva, definidora, porque luego surgieron situaciones que para mí dieron validez a tal o cual libro. Pienso, por ejemplo, en el libro Haciendas cuando Agustín Yáñez mostró interés en esos trabajos y escribió para este libro un bello prólogo. O pienso en lo que reuní como monografía histórica, costumbrista de mi pueblo, Un rincón de la Suave Patria, que mereció elogios de la doctora Carmen Castañeda; o el libro en que reuní algunas fotografías, otra de mis aficiones, con interesante prólogo de Jean Meyer; o la novela La sangre llegó hasta al río para la cual tuve que ir muchas veces a Jalpa, Zacatecas, a entrevistar a Jovita Valdovinos, guerrillera en La Cristeada.

¿Cómo ha cambiado el ámbito literario en Jalisco desde que escribió su primer libro hasta hoy?

Yo creo que el mundo va cambiando y desde luego las inquietudes, los intereses, la composición política y social del ambiente. Hay muchos temas que hoy se traen entre manos y que están muy lejos de aquella placentera visión de mi infancia, de mi adolescencia, con los libros de Azorín a la mano, el maestro que me enseñó a fruirme del paisaje, la luz, el viento, la loma y el río y desde luego el decir de la gente y el modo de ser de aquellas mismas gentes. Hoy a nuestros escritores todo esto parecen zarandajas tontas cuando el mundo y las sociedades están sacudiéndose en graves problemas.

¿Qué autores le han despertado cierta admiración y han impactado su trabajo como escritor?

De los escritores jaliscienses tengo para mí el nombre y la obra de Agustín Yáñez y no sólo por las actitudes de benevolencia y trato amistoso con que me distinguió, sino porque siento que en sus libros dejó vivo el espíritu popular, lo que la sociedad de su tiempo tenía frente a sí, sus gustos y sus temores, sus sueños y sus desencantos y todo esto llevado a las páginas de sus libros con trazo fiel, con escritura sacada del mismo modo de pensar, de sentir. de hablar de la gente, sin caer en desatinos ni vulgaridades.

¿Los escritores de hoy son iguales a los de ayer?

Seguramente que el que escribe lo hace de acuerdo a su manera de ver la vida y porque se coloca al tanto de la realidad que lo rodea; su escritura así queda aplicada no sólo al modo y el sentir de la persona, sino a las preocupaciones humanas de cada uno, a su responsabilidad social, a su compromiso de acción visión, profesión. Tanto es así que los mismos poetas en sus líricas entonaciones sobre lo que la poesía pide en sí misma, tienen que tocar y tocan señales que arrancan de lo más hondo y a veces lo más estrujante de realidad pública.

¿Entre el periodismo, el cuento y la novela qué le gusta más?

Yo vine a las letras en el medio periodístico; en mis mocedades, dentro de un diario local recibí la encomienda de atender a los corresponsales del periódico; estos, asignados en la mayoría de los pueblos importantes, mandaban por correo información de los hechos locales, y yo, revisaba, ordenaba y a veces rehacía aquella información. Esto me acercó a la gente del pueblo y a los pueblos, su vivir, sus anhelos, sus demandas; así me involucré hondamente al sentir popular en todos sus matices. De ahí empecé a escribir y lo hice por mucho tempo. reportajes periodísticos con la vida de los pueblos y de su gente.

Un paso adelante tuve a mi cargo la redacción de dos suplementos, columnas de asunto político y otros temas más o menos ligeros como refranes mexicanos, su interpretación y su enseñanza; además, el estudio semántico de más de mil expresiones que llegué a reunir en el lenguaje de la gente.

Así entonces nací en el ambiente del pueblo en el pueblo, sus afanes y sus sueños, sus reclamos y en sus realizaciones: en su ambiente, en su escenario natural, y esto con embeleso y grandes gozos personales que quedaron en los temas recogidos en la serie de librillos publicados a lo largo de mi vida.

SRN

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