“De qué manera te olvido” es una canción que vive en la memoria emocional del país. Clásica de serenata, heredada de generación en generación, es una pregunta que todos hemos pronunciado alguna vez. Para Chaurand, la melodía no necesitó ser escuchada de nuevo: ya estaba ahí, instalada en el subconsciente, junto con la voz de Vicente Fernández y el peso emocional de la letra.
A partir de esa familiaridad profunda, el proceso creativo fue inmediato y orgánico. Caminando por la calle, el artista se encontró con una escena aparentemente simple: unas flores secas, abandonadas junto a objetos domésticos. Ahí apareció la imagen central de su obra. Las flores, símbolo tradicional del amor, de lo deseable y lo vivo, se transforman en metáfora del afecto que se marchita y queda atrás, olvidado.
Aunque se trata de una escena exterior, la pieza está cargada de intimidad. Una cubeta, un trapeador, un patio que normalmente no se muestra. Para Chaurand, esos espacios dicen tanto como una habitación cerrada: son rincones donde se filtra la vida emocional. El abandono no es solo físico, es afectivo.
El dibujo, realizado en monocromo, plantea un reto técnico y emocional. A través de líneas, cruces y matices, el artista sugiere colores que no están explícitos pero que el espectador reconoce desde su propia experiencia. Tonos escondidos, como los recuerdos: presentes aunque no visibles.
Chaurand reflexiona también sobre la diferencia entre ilustrar e interpretar. Para él, el arte no consiste en traducir literalmente una canción a una imagen, sino en digerirla, transformarla y devolverla con un sentido nuevo. No hay parejas ni escenas evidentes de desamor; hay, en cambio, una reflexión sobre el olvido, ese concepto abstracto y profundamente humano que la canción plantea.
¿Es posible olvidar realmente? El artista lo duda. Se pueden transformar las emociones, resignificar el dolor, pero los recuerdos permanecen, a veces dormidos, a veces activados por un aroma, una imagen o una canción. Esa imposibilidad del olvido es el núcleo de la obra y de la pregunta que da título a la canción.
En ese sentido, las flores abandonadas funcionan como un símbolo poderoso: algo que alguna vez significó todo y que ahora parece no significar nada, aunque su presencia siga ahí. Una imagen silenciosa que evoca las ausencias, los amores que no se fueron del todo y las memorias que se resisten a desaparecer.
Para Antonio Chaurand, esta pieza es también una afirmación de su faceta como dibujante, un territorio donde el detalle, la paciencia y el trance creativo marcan el ritmo del trabajo. Una disciplina distinta a la pintura, pero igual de reveladora.
Así, “De qué manera te olvido” se convierte en un encuentro entre música e imagen, entre canción y memoria, recordándonos que el olvido casi nunca llega cuando lo llamamos. Y que, a veces, el arte existe precisamente para darle forma a eso que no sabemos cómo enterrar.
Escucha esta entrevista completa en “El Arte de la Canción: Segunda Temporada” Celebrando los 80 años de la Sociedad de Autores y Compositores de México en Milenio Televisión.