El Instituto Cultural Cabañas en Guadalajara, más que un museo, es un símbolo de la ciudad, que guarda entre sus muros siglos de historias humanas y artísticas.
El icónico edificio que adorna el centro tapatío está listo para ser uno de los grandes protagonistas culturales del Mundial 2026. Ante la llegada masiva de turistas nacionales e internacionales que la ciudad recibirá por los partidos, el museo no solo abrirá sus puertas, sino que prepara una propuesta que aúna su legado histórico y artístico con una oferta contemporánea única.
En entrevista con MILENIO, su directora, Susana Chávez Brandon, lo describe con orgullo y cariño: “Somos la joya cultural del Estado”. Y no es para menos. El edificio en sí mismo es un espectáculo. Una construcción neoclásica con 23 patios tranquilos y llenos de luz, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Pero su grandeza no solo está en su arquitectura.
“Forzosamente hay que venir a conocer el espacio y visitar los murales de José Clemente Orozco que tenemos albergados en la Capilla Mayor. Así que, para este año, que es muy especial para Guadalajara, pues estamos seguros de que estaremos recibiendo muchos visitantes, que además de venir a ver algún partido del Mundial, pues tengan curiosidad por saber qué puede ofrecerles Guadalajara. Así que estaremos listos para recibirlos, muy contentos, y con un nutrido programa de exposiciones que tendremos para esa época”, señala Chávez Brandon.
La historia del Cabañas comenzó en 1810, cuando el Obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas lo fundó como la Casa de la Misericordia y la Caridad. Durante más de 170 años, funcionó como un hogar para niños huérfanos, mujeres y personas en situación de abandono. No fue hasta los 80 que, después de una gran restauración, abrió sus puertas como el espacio cultural que hoy conocemos.
“No solamente albergó a niños huérfanos, sino también a mujeres y a personas adultas desamparadas. Tuvo una labor humanitaria hasta relativamente hace poco, 1980, cuando los niños que vivían aquí fueron trasladados a nuevas instalaciones, donde ellos pudieran estar mejor, y el edificio sufre una restauración que duró tres años y abre como espacio cultural a partir de 1983”, recordó.
Sin embargo, el alma más ardiente del Cabañas late en su Capilla Mayor. Allí, entre 1937 y 1939, el genio atormentado y monumental de José Clemente Orozco plasmó lo que muchos consideran su obra cumbre: los poderosos murales que narran, con trazos épicos y una paleta vibrante, la compleja historia de México.
“Son 57 murales al fresco, más de mil 200 metros lineales de pintura”, detalló, recordando una hazaña aún más asombrosa: Orozco creó esta obra maestra con una sola mano, tras perder la otra en un accidente juvenil.
“Hay que recordar que Orozco cuando tenía 19 años en un accidente de pólvora, pierde una mano, se le gangrenan las heridas y se la tienen que amputar, y él realmente hizo toda su carrera artística con una sola mano, incluyendo estos murales con la compañía de cinco personas, tres albañiles porque había que preparar los muros al fresco y dos ayudantes artísticos, entre esos Jorge Martínez que después fue el primer director de la Escuela de Artes de la Universidad de Guadalajara”.
“Es muy impresionante entrar y verlo”, comenta la directora. Y tiene razón. La pieza central, el Hombre de Fuego bajo la cúpula, es una imagen que se queda grabada en la memoria. Lo asombroso es que Orozco pintó toda esta obra maestra con una sola mano, después de perder la otra en un accidente.
Mucho más que murales
Pero el Cabañas no es solo un santuario para admirar a Orozco. Es un centro cultural vivo.
“Hay que venir con tiempo”, recomendó Susana Chávez. Y es un buen consejo. Parte de la experiencia es simplemente pasear por sus patios, sentarse en una banca y disfrutar de la tranquilidad, lejos del ruido de la ciudad.
El museo también organiza actividades para que niños, jóvenes y adultos puedan acercarse al arte de manera divertida y fácil.
Con la mirada puesta en los próximos eventos internacionales que llegarán a Guadalajara, el Cabañas ya prepara exposiciones especiales y extenderá su horario para recibir a todos.
Visitar el Instituto Cultural Cabañas es una oportunidad para conectar con lo mejor de nuestra historia y nuestro arte. Un lugar para aprender, para inspirarse y para encontrar un momento de paz.
Durante el Mundial, después de vibrar con un partido, la mejor manera de seguir captando la esencia de Guadalajara es sumergiéndose en los pasillos del Cabañas. El plan perfecto para ganar en cultura.
Información para la visita
- Horario: Martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas.
- Los martes la entrada es libre.
- Hay descuentos para estudiantes, maestros, adultos mayores y niños.
- Ubicación: Cabañas 8, Plaza Tapatía, Zona Centro.
JVO