El Museo del Louvre, el más visitado del mundo, cerró este viernes varias de sus salas al público tras registrarse una nueva inundación provocada por la rotura de una tubería dentro del histórico recinto parisino.
De acuerdo con fuentes de la institución citadas por la agencia EFE, el incidente afectó principalmente a la llamada Sala Cuadrada, espacio que resguarda colecciones de la Grecia preclásica.
Como medida preventiva, otras áreas cercanas también fueron clausuradas temporalmente, lo que obligó a redirigir a los visitantes hacia otras alas del museo.
Hasta el momento, la administración no ha confirmado si las obras o piezas históricas sufrieron daños por el agua.
Un problema recurrente en el museo
La avería representa el segundo incidente similar en pocos meses y se suma a una serie de problemas que han golpeado al emblemático recinto cultural.
En noviembre pasado, otra inundación afectó la biblioteca de antigüedades egipcias debido al deterioro de tuberías consideradas demasiado antiguas. En ese caso, varios documentos y obras resultaron dañados.
Ese mismo mes, una galería de antigüedades griegas y oficinas administrativas también tuvieron que cerrar tras detectarse fragilidad en vigas estructurales dentro del denominado cuadrilátero Sully.
La crisis del Louvre no se limita a fallas de infraestructura. El 19 de octubre de 2025, el museo sufrió un robo histórico en el que fueron sustraídas ocho joyas de la Corona francesa valuadas en 88 millones de euros.
Aunque cuatro presuntos responsables fueron detenidos, las piezas aún no han sido recuperadas.
A este contexto se sumó recientemente el anuncio de una redada contra una organización dedicada al fraude masivo en la venta de entradas y servicios de guías turísticos ilegales.
Huelgas y reclamos por deterioro
Desde principios de 2025, trabajadores del museo han realizado paros y cierres intermitentes para denunciar condiciones laborales precarias y el deterioro del inmueble.
La directora del Louvre, Laurence des Cars, ha advertido públicamente sobre la “obsolescencia inquietante” de las instalaciones, una situación que llevó al presidente francés, Emmanuel Macron, a anunciar ese mismo año un ambicioso plan de renovación.
Con cerca de nueve millones de visitantes anuales, el Louvre sigue siendo el museo más concurrido del planeta. Sin embargo, la acumulación de incidentes —desde fallas estructurales hasta escándalos de seguridad— ha comenzado a afectar su reputación internacional.
La nueva inundación reaviva el debate sobre el estado de conservación del histórico edificio y la urgencia de su modernización.
jk