Obsesión

Poesía

Lucía Rivadeneyra
Ciudad de México /

Las pulsiones marinas y epidérmicas gravitan en este poema incluido en la plaquette De culpa y expiación, publicada bajo el sello de Parentalia

Se ahogaron los peces con el aire

y así te los comiste.

Juras que la serenidad del pan

y la pimienta blanca

fueron capaces de absorber la culpa.

Yo creo que fue el vino helado

y el intenso deseo que tenías

por dejar el mantel

y devorar mi cuerpo,

más salobre que nunca,

Obsesionado estabas por sentirte

como pez en el agua.

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