De madre mexicana y padre bengalí Oliver Talukder Medrano (Chicago, 2002) se enamoró del Danzón no. 2 cuando a los 22 años lo tocó en su oboe en Playa del Carmen con la Orquesta Imposible, dirigida por Alondra de la Parra, en el Festival Paax 2024; el pasado viernes 4 de septiembre lanzó su álbum con arreglo de la obra de Arturo Márquez para cinco instrumentos.
“Me atrapó la melodía adictiva del Danzón no. 2, desde el principio con el clarinete, combinado con el clave; era como un ritmo y una melodía que nunca había escuchado, una manera de música clásica; y, después del clarinete, hay un solo de oboe, el instrumento que yo toco y en el que me especializo.
“Me interesaron mucho cómo las líneas de esa melodía entre el oboe y el clarinete se combinaban para hacer una melodía más complicada. Y también el ritmo de danzón me hace brincar cada vez que lo toco o lo escucho. Finalmente era una de las primeras experiencias que tenía con música clásica mexicana, y me he enamorado mucho”, comparte en entrevista exclusiva con MILENIO el joven músico y compositor.
Con 24 años de edad, lanzó este viernes 4 de septiembre su álbum debut Briefly Gorgeous, primera colaboración con el prestigioso sello Cedille Records, un título inspirado en el libro On Earth We're Briefly Gorgeous (En la tierra somos fugazmente grandiosos, Anagrama, 2014), del narrador, ensayista y poeta vietnamita-estadunidense Ocean Vuong, con quien guarda más que sólo un parecido físico.
En el álbum solista Talukder toca el oboe, el corno inglés, la flauta y el piccolo para interpretar obras de Jeffrey Agrell, Marina Dranishnikova, Alyssa Morris y Reena Esmail, junto con arreglos que hizo a piezas de Florence Price y a la magna obra de Arturo Márquez, con la que cierra su producción debut.
El arreglo del Danzón no. 2 es para oboe, corno inglés, flauta y piccolo, que interpreta en el álbum Oliver Talukder, acompañado por el piano, a cargo de Moriah Trenk, que colabora igual en otras obras.
“Al trabajar con la partitura, me di cuenta de que el rango expresivo del oboe por sí solo no podía capturar los colores que hacen que Danzón no. 2 sea tan emocionante”, expuso Talukder, que hizo los arreglos para los instrumentos de viento y piano después de su participación con la Orquesta Imposible.
“Llevar esta obra a mi propia voz musical a través de este arreglo se convirtió en una forma de honrar mi herencia mexicana mientras comparto uno de los íconos más importantes de México con una nueva perspectiva para las audiencias”, agrega el músico egresado de Curtis y que realiza maestría en Julliard.
Su padre Kamal, bengalí de Bangladesh, y su madre Laura, mexicana de Toluca, se conocieron en Chicago, donde Oliver Talukder Medrano nació en 2002. De niño, se inició en la música gracias a sus hermanos mayores, también músicos, a los que trataba de imitar cuando tocaban sus instrumentos.
De carcajada fácil, el músico y arreglista bromea al contar que su abuela le prevenía de visitar Toluca o Celaya, que consideraba ciudades muy feas, pero ha sido visitante de Ciudad de México y Cuernavaca.
Valora su herencia bengalí, aunque aclara que Bangladesh es un país relativamente joven y su cultura está ligada a India o Pakistán. Y cuando visitó a una tía allá, descubrió el cine musical de Bollywood.
Acompañado por Moriah Trenk, su pianista de cabecera en su primera aventura discográfica, Briefly Gorgeous incluye Blues for D. D., de Jeffrey Agrell; Poème, de la rusa Marina Dranishnikova; Four Personalities (I. Yellow. II. White. III. Blue. y IV. Red), de Alyssa Morris; el arreglo de Talukder a Five Songs (Night, I Grew a Rose, What's the Use?, To My Little Son y Hold Fast to Dreams), de Florence Price; Jhula Jhule, de Reena Esmail, y la cereza del pastel, su arreglo e interpretación del Danzón no. 2 de Márquez.
El músico y compositor espera algún día tocar su arreglo del Danzón no. 2 en México, el país de su madre.
“Me siento un artista de la gente. Quiero tocar y presentar mi historia, pero también la de mi gente, de quienes no tienen voz, usar esta plataforma de la música para hacer un mundo mejor. Me gustaría colaborar con artistas de muchas identidades. En México, conozco a Scott Yoo (próximo director titular de la Ofunam a partir de enero de 2027). Espero también conocer personalmente a Arturo Márquez y presentarle mi arreglo”.
El Danzón no. 2, que ha popularizado el director venezolano Gustavo Dudamel en Europa y EU, tuvo su premier mundial hace 32 años, el 5 de marzo de 1994, con la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam), dirigida por Francisco Servín, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.
Justamente, Talukder Medrano escuchó por primera vez la pieza de Márquez en YouTube gracias a un video en el que la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela la interpretaba dirida por Dudamel.
Sus padres emigraron a EU y se asentaron en Glenbrook, suburbio de Chicago donde nació Talukder, que convivió en la escuela secundaria (High School) con compañeros y amigos de decenas de países, como Brasil, Palestina o México, un plantel donde se hablaban más de 70 idiomas, según sus cálculos.
Descubrió desde los seis años la música clásica por sus hermanos, que tocaban diversos instrumentos; estudió en el Curtis Institute of Music, una de las dos más importantes escuelas de música en EU, y en el mundo, junto con The Julliard School, donde Talukder cursa la maestría en Oboe con Elaine Douvas.
Aunque ha viajado a México en diversas ocasiones y mantiene un fuerte lazo con la cultura mexicana a través de su madre y sus amigos, Talukder sólo podía enterarse de qué se hacía en la música del país por las grabaciones que le compartían sus compañeros. La primera obra de un compositor nacional para la que interpretó el oboe en una orquesta, cuenta el joven músico, fue de Silvestre Revueltas, Sensemayá.
Descubrió la música contemporánea de Gabriela Ortiz gracias a su ballet multiganador de Grammys Revolución Diamantina, que estrenó y grabó la Filarmónica de Los Ángeles dirigida por Dudamel. Y así llegó a la obra de Arturo Márquez (Álamos, Son., 1950), Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009.
—¿Por qué decidió hacer el arreglo para estos instrumentos del Danzón no. 2?
Para mostrar esta pieza a más gente, en un contexto en el que para mí es más fácil de interpretar. Tocar el Danzón no. 2 con una orquesta entera es muy difícil, porque debes contar con una. Con el arreglo puedo tocarla en cualquier lugar en que haya piano; lo hice para los instrumentos que yo toco. Al principio era para piano y oboe, pero me di cuenta que al llegar a la parte de piccolo, el oboe no sonaba muy bien. Y pensé: “Hay una razón por la cual Márquez escribió este solo de piccolo”. Yo tocaba en mis inicios en secundaria el piccolo, entonces decidí incluir ese instrumento. Y eso mismo me pasó cuando estaba con la partitura de la flauta. Pensé: “también toco flauta”. Y así la incluí.
—¿Qué le costó más trabajo en el proceso de este arreglo?
La parte del piano. Al tomar una pieza de orquesta entera y ponerla solo en piano debes tomar muchas decisiones sobre qué partes son más importantes, pero aun así conservar la imagen de la pieza. Eso fue muy complicado.
—¿Y qué le hace sentir más orgulloso?
Que aun sin la orquesta entera, mi arreglo al Danzón no. 2 suena como una orquesta entera.
—Si tuviera frente a usted al maestro Arturo Márquez, ¿qué le preguntaría sobre la partitura?
Quisiera preguntarle al maestro Márquez de dónde salió esa melodía que es tan adictiva.
—Si viene a México, lo invitaré a salones de baile de danzón.
Ah, ¡qué bueno! Me encanta bailar, todavía no bailo danzón, pero doy clases de algo como zumba, pero mejor que zumba.
—¿Qué lo inspiró del libro de Ocean Vuong para titular su primer álbum de música?
El título viene de On Earth We're Briefly Gorgeous. El personaje, Little Dog, escribe cartas a su mamá sobre su experiencia de ser hijo de inmigrantes en EU; es una suerte de coming of age sobre su niñez y adolescencia. Y ese libro fue muy importante para mí porque era la primera vez que vi muchas de mis experiencias personales en una obra. Y como era mi álbum debut, mi primera grabación, quería contar una historia sobre mis experiencias de ser un hijo de inmigrantes en EU, pero usando música para ello.
—Y en ese relato musical, ¿cuál diría que es el leit motiv de su álbum Briefly Gorgeous?
El leit motiv es el amor, todo es por amor. Cada pieza tiene el amor a mi herencia, a mi niñez, a la ciudad de Chicago donde crecí y, por supuesto, mi amor a la música. Puedes escuchar amor en todas mis piezas. Mi pianista Moriah Trenk y yo tocamos los instrumentos en el álbum con mucho amor.
—Y, en conjunto, con compositores contemporáneos de varios orígenes, ¿qué refleja su álbum?
Refleja mi niñez y la diversidad donde crecí. Cuando entré a mis estudios en Curtis, yo sentía que tenía que esconder mi identidad mexicana y bengali, porque creía que para tener una carrera en la música clásica sólo debía tocar la música de Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Felix Mendelssohn..., todos esos compositores. Pero extrañaba mucho mi casa, a mis amigos y esa diversidad. Con Briefly Gorgeous quise desafiar esa idea que tenía de esconder mi identidad. Y quise poner toda mi identidad en el disco para combatir aquella idea. Me siento muy, muy feliz de que salga este 4 de septiembre. Doy muchas gracias a toda mi familia, a toda mi gente que me ha apoyado para hacer el álbum. Y ojalá que inspire a otros músicos para poner su identidad en su música también.
—Ha venido a México a tocar y como turista. ¿Cómo ha sido su experiencia con la música popular mexicana, que finalmente es la que nutre también al Danzón no. 2 de Arturo Márquez?
Es una experiencia única. Los ritmos de México, tocados por músicos mexicanos, tienen una energía única que nunca he escuchado en Estados Unidos por músicos no mexicanos. Y eso es muy importante, porque para ser músico tienes que escuchar todo, todos los géneros y todos los modos de música, para interpretar tu música con una mayor precisión. He estado en Cuernavaca, Tepoztlán y la capital.
—¿Por qué cree que haya trascendido tanto el Danzón no. 2?
Porque es una pieza muy conmovedora. No sé cómo explicarlo en español, pero diría que cuando la escuchas, no puedes sacarla de tu oreja. Y, además, es una obra muy divertida, muy divertida.
PCL