El 8 de febrero de 2017 fue abierta al público, en la galería Kurimanzutto, la intervención Oroxxo, que fue realizada por el artista Gabriel Orozco, quien expuso un juego de logos y reglas de mercado contrapuestas, como una propuesta de mercado crítico y funcional que sucede en el mundo real, con dinero real, al mismo tiempo que con signos de valor cultural relativo y desregulado: el mercado de enseres domésticos y el mercado del arte cohabitando en una tienda de conveniencia por 30 días en una galería de arte.
Con un promedio de 300 visitantes por día, la cantidad de personas que acudieron a la galería a visitar el Oroxxo ha sido extraordinaria; el récord de visitantes en un solo día fue de mil 300 personas. Al cierre de la exposición, que fue el pasado jueves, más de 9 mil personas habían recorrido la muestra, lo que muy probablemente signifique un récord histórico de visitas a una galería de arte contemporáneo en México.
Para intervenir los productos del Oxxo utilizó etiquetas adheribles como técnica común y específica en los establecimientos comerciales y en sus campañas publicitarias. La variedad y cantidad de superficies de las envolturas de los productos del Oxxo implicaba un sistema de producción en serie.
En algún momento se llegó a afirmar que este fue el Oxxo más caro del mundo, pero fue todo lo contrario: todos los productos fueron de cortesía. Al entrar, cada persona recibió un peso-dólar como ficticio billete que se podía intercambiar por cualquier producto. Por lo tanto no hubo transacción monetaria real para consumir los productos. Además, el peso-dólar regalado en este proyecto para su posible intercambio tuvo un valor de principio superior a cualquiera de los productos que se ofrecen en un Oxxo regular.
Finalmente, el Oroxxo presentó los trabajos de Gabriel Orozco más baratos jamás expuestos en el mercado del arte: las 300 piezas de muestra en la repisa de la trastienda están tasadas a precio de mercado en 30 mil dólares cada una y son colección del artista, por lo cual no fueron puestos a la venta. Solamente salió a la venta la serie siguiente (la 2/10) a mitad de precio cada una (a producirse solo cuando se vendiera), y de ahí para abajo a la mitad de precio cada vez en cada serie, numerada hasta el 10, con el valor más bajo, hasta 50 dólares cada una.
Al llegar el final de la intervención Oroxxo se logró uno de los objetivos fundacionales de este proyecto artístico: que la cantidad de coleccionistas y museos que compraron sus Oroxxos a precio del mercado del arte tenga una relación exponencial con la del número de personas e instituciones que los pudieron adquirir a precios de calle —es decir, del Oxxo—, y que estos dos sectores de adquisiciones tengan ahora las mismas piezas, distribuidas con igual valor relativo, pero a diferente precio exponencial en cada sector, sin que en ninguno de los dos tuviera pérdidas en su inversión.