Pol Guasch aborda la memoria de su padre en ‘Reliquia’: “Un desenlace no tiene por qué explicar una vida entera”

El escritor español presenta ‘Reliquia’, una exploración personal sobre el suicidio de su padre, la memoria y el poder de la literatura para reconstruir una vida.

Foto: María Ródenas
Ciudad de México /
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El padre del escritor Pol Guasch (Tarragona, 1997) se suicidó cuando el autor tenía 15 años y no dejó una nota de despedida. Diez años después, el narrador decidió contar esta historia en Reliquia (Anagrama), una exploración sobre la muerte de su padre, la memoria y la escritura, en la que recurre también a las biografías de autores que acabaron con su vida.

“El libro es un intento de reconstruir, llenar de léxico y palabras algo que se vivió sin ellas. Trata de rodear un evento (el suicidio) que no tenía lenguaje en su momento, que durante mucho tiempo se ha llenado con un discurso social muy unívoco, muy monolítico, y de la posibilidad de hacer de la literatura una forma de ensanchar ese discurso, de multiplicarlo”.
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El autor cita a Marguerite Duras y explica que retoma su manera de entender la escritura como una forma de acercarse a aquello que resulta difícil de nombrar.

“Ella entiende la escritura como una forma de rodear, precisamente por la incapacidad de señalarlo. Escribir es rodear una materia hasta que esa materia se puede comprender, aunque sea ligeramente”, asegura.

Reliquia no trata tanto sobre el abandono o la muerte en sí, sino sobre el desvanecimiento de una presencia.

“Se hace cargo de todo el proceso lento que llevó al suicidio; que no es visto como un acto valiente, trágico y radical, sino como el último eslabón de un proceso de desaparición que es mucho más complejo, lento y muchas veces incomprensible. Creo que la literatura se puede hacer cargo de estas cosas, de estos procesos que cuesta comprender o para los cuales no hay una respuesta única, y precisamente escribir sobre ello es una forma de multiplicar sus respuestas”.

Sobre el título del libro, Guasch explica que "me gustaba la idea del nombre Reliquia, pues se convertía en una suerte de canal. Era el objeto que, tocándolo, contenía una historia, la vida o la verdad de muchos cuerpos ausentes”.

Otras historias

En el libro aparecen escritores que se suicidaron, como Sylvia Plath, Virginia Woolf o Alejandra Pizarnik, entre otros.

“Los incluí por el deseo de compañía, de que realmente la literatura, los poemas, los textos y los libros acompañan a uno y lo hacen sentir menos solo. Y después, también por el deseo de comprensión. No es que estos autores sean citados, es que estructuran el relato. Son sus textos, notas finales y sus poemas los que permiten que el libro avance. Es la posibilidad de reconstruir la memoria propia a través de los textos de los demás”.

El libro comienza con un dato que atraviesa toda la narración: su padre no le dejó una nota de despedida.

“Me hubiera gustado tener una, claro, pero de algún modo, desmiente esa mitificación y esta obsesión por las notas finales y las últimas palabras, acciones intentando dar más importancia a la vida vivida y no dar tanta importancia al desenlace. Un desenlace no tiene por qué explicar una vida entera”, señala.

Reliquia juega con el tiempo y recorre distintas etapas de la vida del padre de Guasch hasta llegar a la juventud del escritor.

“Abarca mucho tiempo e intenta hacerse cargo de todo lo que ocurre y de cómo los deseos mutan, de cómo se abre la vida también después de esos momentos de desaparición y de muerte”.

Guasch asegura que escribir el libro no significó abrir una herida: “Simplemente articulé a través de la literatura algo que estaba muy presente en mi vida, algo en lo que pensaba cotidianamente. No es que reabriera algo ni buscara sanación ni pasara cuentas con nadie, sino que simplemente quería hacerme cargo literariamente de algo que estaba ahí presente y ver qué ocurría si eso se abordaba literariamente”.

Foto: Especial

Ficción pausada

Para el escritor, contar esta historia tampoco partió de una obsesión por encontrar una respuesta definitiva.

“Iba con el deseo de ver qué ocurría cuando uno estaba divagando. Uno descubre cosas y esos descubrimientos van en contra de lo que nos cuentan. No son grandes revelaciones, ni grandes descubrimientos. Son simplemente pequeñas comprensiones que hacen que las cosas se vayan poniendo en su sitio. No tuve ninguna revelación como nos vende la no ficción”.

Y agrega: “Creo que el libro intenta mostrar un tipo de no ficción que no es épica, que no es resolutiva, que no es mitificadora, sino que es pausada, que es lenta, que es incluso aburrida, en el sentido de que la vida pasa de manera lenta e inexplicable”.

Aunque Reliquia parte de una experiencia íntima y personal, el narrador sostiene que nunca buscó escribir una obra universal: “Quería escribir un libro muy particular y muy personal porque es una historia ultra particular, que es la de mi padre dialogando con un montón de historias muy particulares”.

Guasch explica que “precisamente la búsqueda de la especificidad, la concreción, la belleza y la exactitud de una historia particular puede permitir que un libro, incluso sin proponérselo, conecte con algo colectivo y se comunique con los lectores. La literatura, en ese sentido, no pretende convertir una experiencia personal en una explicación colectiva, sino encontrar en lo particular una posibilidad de diálogo con otros”.

Finalmente, afirma: “Es real que salgo del libro transformado, pero en realidad todo proceso de escritura te transforma. Todas las novelas que escribí anteriormente, que eran novelas de ficción, también me transformaron. Uno ve cosas que no veía, uno indaga en cosas que no conocía. Pienso que uno, en realidad, está siempre escribiendo el mismo libro. Lo único que hace es escribirlo de distintas formas”.

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  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.

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