Leer cualquier tipo de libro —comúnmente la literatura y la filosofía— son ramas que han llamado la atención desde hace siglos a las generaciones que se cruzan con los clásicos. Sin embargo, en los últimos años todo ha dado un giro radical. Con la llegada de la era digital, la inmediatez en la comunicación y el dominio de las redes sociales, se ha registrado una disminución en el hábito de la lectura que, hasta ahora, mantiene alarmados a los especialistas.
Hace no mucho tiempo, era común ver en parques, escuelas y todo tipo de lugares públicos a personas que cargaban libros consigo o se sumergían en sus páginas. Hoy, la postal es distinta: en todas partes vemos gente caminando con el celular en la mano. Este cambio ha provocado que incluso lectores veteranos noten que ya no leen como antes y que la retención de información se ha vuelto una tarea titánica.
Esta situación ha despertado interrogantes profundas. Mientras las generaciones previas recuerdan con claridad el placer de las lecturas prolongadas y sufren el cambio de hábito, los llamados "nativos digitales" —al nacer en medio del bombardeo tecnológico— a menudo no logran percatarse de esta falta de atención, lo que vuelve más compleja la retención no solo en libros, sino en cualquier contenido que requiera una alta concentración.
Mentes fragmentadas: El efecto TikTok en la lectura
El auge de las redes sociales, potenciado tras la pandemia de COVID-19, trajo consigo la era de los micro videos. Plataformas como TikTok facilitaron el acceso a la información en cuestión de segundos, convirtiendo el scroll en un hábito casi involuntario. Este consumo efímero ha reconfigurado el cerebro, reduciendo la capacidad de espera y destruyendo la resistencia mental necesaria para terminar un capítulo.
De acuerdo con la Revista Global de la UNAM, la Dra. Miriam Peña Pimentel, investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, señala que los jóvenes ahora abordan “micro sesiones” de lectura que duran apenas de 5 a 10 minutos. Al utilizar dispositivos móviles, el hábito se fragmenta: el usuario alterna constantemente entre un texto, un video, un podcast o un videojuego. Esta multitarea modifica no solo el tiempo dedicado a la lectura, sino la forma misma de procesar y almacenar la información.
El reto de los nativos digitales y el abandono de las bibliotecas
La atención de las nuevas generaciones funciona de manera distinta debido a que crecen con herramientas que facilitan la entrada de cualquier dato de forma sencilla y veloz. Esto ha provocado que recintos históricos como las bibliotecas sean cada vez menos visitados, quedando rezagados ante la velocidad de los algoritmos.
Estamos ante una transición de la "lectura profunda" al escaneo superficial. El desafío para el futuro será encontrar el equilibrio entre la facilidad tecnológica y el esfuerzo cognitivo que solo la literatura y la filosofía pueden ofrecer para mantener una mente crítica y enfocada.