Rompe con el protocolo

Más de cinco mil personas aguardaban en el hangar presidencial al pontífice, entre ellos el titular del Ejecutivo y su esposa, quienes lo esperaban al pie de la escalera para darle la bienvenida a las 19:31, cuando finalmente pisó suelo mexicano.

Saludó a niños de Oaxaca, Puebla, Veracruz y Jalisco vestidos con trajes típicos.
Silvia Arellano
Ciudad de México /

Al llegar a México el papa Francisco rompió el protocolo para saludar y dar bendiciones a los fieles católicos que a gritos se lo pedían desde las gradas instaladas en el hangar presidencial, donde fue recibido por el presidente Enrique Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera.

A las 7:26, entre los gritos de cinco mil invitados especiales aterrizó el avión que transportaba al pontífice. Al abrirse las puertas de la aeronave, Christophe Pierre, nuncio apostólico en México, y el embajador Miguel Malsavón Andrade, director general de protocolo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, subieron al avión para invitarlo a descender.

Abajo de la escalinata ya lo esperaban el presidente Peña Nieto y su esposa Angélica, quienes lo saludaron de mano.

Al ver al papa, los invitados olvidaron las más de cinco horas de espera, primero bajo un potente sol y luego con un viento frío que golpeaba rostros de todas las edades, entre ellos los de funcionarios, actores, clérigos, miembros de congregaciones eclesiásticas y representantes de medios de comunicación de todo el mundo.

En la breve ceremonia de bienvenida a Jorge Mario Bergoglio se le vio contento y en todo momento mantuvo su sonrisa, mientras el presidente Peña Nieto conversó varios minutos con él y le explicó parte de los símbolos de la ceremonia de recepción, en la que participaron el ballet folclórico de Amalia Hernández y un grupo de mariachis.

Atento, escuchó la canción "México se pinta de luz", que entonaron varios cantantes como Pedro Fernández, Cristian Castro y Diego Verdaguer, mientras la algarabía continuaba en las gradas en donde se le demandaba "bendición, bendición, bendición..."

Entre los asistentes a la recepción, invitados especiales del gobierno federal y de la Conferencia del Episcopado Mexicano, se encontraban Porfirio Muñoz Ledo y el presidente del Tribunal Superior de Justicia del DF, Édgar Elías Azar, quienes al igual que el resto de los participantes encendieron lámparas y luces del celular, en señal de cariño al pontífice.

Al bajar del avión, el papa caminó lento por la alfombra roja, mientras se agitaban pañuelos blancos y amarillos, los colores de la bandera del Vaticano. Así como verdes, blancos y rojos de la bandera de México, al grito de "Francisco, ya eres mexicano".

Mientras caminaba por la alfombra rompió el protocolo, pues la esposa de Peña Nieto le señaló a los niños, jóvenes y cantantes que interpretaron la canción especial que se escribió para su bienvenida, y éste se acercó a saludarlos, los menores corrieron y lo abrazaron con intensidad.

En ese momento el aire provocó que se le volara el solideo, que se reacomodó de inmediato, mientras caminaba hacia las gradas donde los asistentes seguían con sus gritos de "bendición, bendición". El papa accedió y se acercó a cada una de las cuatro áreas de gradas y sonriente impartió bendiciones. Ahí, se acercó a una menor que estaba en silla de ruedas, luego saludó al mariachi y le prestaron un sombrero, el cual no dudo en colocarse.

Después retomó la alfombra roja, durante al traslado a la sala de espera del hangar presidencial saludó a los miembros del gabinete de Peña Nieto y a los de la Conferencia del Episcopado Mexicano, encabezados por los cardenales Francisco Robles Ortega y Norberto Rivera Carrera, así como el vocero Eugenio Lira, entre otros.

En la sala de espera tuvo una breve reunión privada con el presidente Peña Nieto y su esposa; a su salida saludó al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

A las 20:10 horas, el pontífice salió en el papamóvil por la puerta principal de hangar presidencial, que por primera vez se utilizó tras su rehabilitación.

Para amenizar la espera se pudieron observar bailes típicos y el mariachi de la Secretaría de Marina entonó algunas canciones tradicionales y otro grupo cantó en zapoteco.

Los asistentes organizaron porras y olas para ponerlas en marcha una vez que aterrizó el avión papal.

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