En el marco del Día Internacional de la Mujer, la vigencia de Rosario Castellanos no solo se mide por la belleza de su lenguaje, sino por la brecha que abrió para las escritoras que vinieron después. Su obra permanece actual porque colocó en el centro el derecho de las mujeres a pensar, a formarse y a ocupar espacios públicos con voz propia.
“Yo creo que las grandes escritoras, que por fortuna tenemos muchas, son escritoras que saben leer el mundo y leerse ellas en el mundo, y a partir de ahí es que logran estas conexiones. Más allá de experimentos formales, esta conexión con leer el mundo y leerse en el mundo es lo que nos toca”, expresó Ana Laura Santamaría, experta en la autora chiapaneca.
En una época dominada por hombres, Castellanos fue pionera en ámbitos donde la presencia femenina era excepcional. Su pensamiento, cercano al feminismo contemporáneo, cuestionó los valores patriarcales y entendió la palabra como una herramienta de emancipación. En su poema “Meditación en el umbral” llamó a encontrar otro modo de ser humano y libre, una consigna que hoy mantiene plena vigencia frente a los desafíos sociales y culturales.
“Se sabe que la mayoría de los lectores en realidad son lectoras. Las mujeres leen más. Lástima, porque entre más hombres lectores también tendríamos más hombres con una capacidad de criticar desde lo sensible y desde la comprensión, lo que ayudaría mucho socialmente”, dijo.
Ese impulso se refleja en autoras como Cristina Rivera Garza, Rosa Beltrán y la española Irene Vallejo, quienes han reconocido en Castellanos una guía ética y literaria.
Más que un legado del pasado, su obra representa una invitación permanente a pensar con libertad.
nrm